Encuentro internacional de dirigentes sociales y
economistas críticos
“Desafíos y
propuestas de un proyecto alternativo con horizonte socialista para América
Latina”
Convocado por la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) y organizado por la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU). Montevideo: 1, 2 y 3 de setiembre, 2007
Propósito del Encuentro
Durante tres días, se materializó una reflexión conjunta, tendiente a formalizar un camino que al integrar el saber empírico de los militantes y movimientos del campo social con el proveniente del medio académico, fortalezca ideológicamente a los trabajadores, a los académicos y a la gente en general, para que, superando la distancia entre trabajadores intelectuales y manuales, vaya construyendo, práctica e ideológicamente, al sujeto histórico de la necesaria transformación radical de esta Sociedad.
Este camino, que arranca con trabajadores de la Economía Política, necesita imperiosamente de la incorporación orgánica de otras muchas disciplinas del saber, comenzando con las que completan el conjunto denominado "ciencias sociales", pero alcanzando -y muchas veces con carácter decisivo- otras ciencias y técnicas. Los complejos y urgentes problemas que amenazan la vida del planeta, por ejemplo, así lo imponen.
Hemos llevado adelante estas reflexiones conjuntas conscientes de esa complejidad y que, por ende, necesariamente se desplegará en diversos enfoques. No pretendemos unanimidades superficiales e intrascendentes; preferimos la fecunda diversidad. Nuestra Declaración -por ello- sólo reflejará una parte de lo discutido; con pasión, pero con respeto y razones.
Nuestra organización, con base en redes, trata de democratizar al máximo la participación real, sin que constituya obligatoriamente la forma exclusiva de organización. Seguramente para otros quehaceres sea más necesario un tipo de organización diferente. Hoy, consideramos relevante mantener y desarrollar esta modalidad que, si puede a veces enlentecer algunos procesos, profundiza el crecimiento de los integrantes.
Pero el crecimiento de un verdadero movimiento alternativo de masas (repetimos), necesita de un aporte plural. Cuarenta años después de la OLAS[1] podríamos decir "crear dos tres muchos Encuentros"; "para que cien flores florezcan, y cien escuelas filosóficas compitan entre si"… pero rumbo al Socialismo.
I - Introducción
La dramática destrucción de las premisas más elementales de la vida digna y de la naturaleza por la insaciable acumulación del capitalismo exige una urgente respuesta de los pueblos del mundo.
Preocupados por resistir a la ofensiva del capital en América Latina y el Caribe y conscientes de la necesidad imprescindible de la superación del régimen del capital y de la construcción del socialismo como única alternativa capaz de abrir nuevos horizontes para los pueblos, la SEPLA y todos los participantes en este Encuentro[2] -economistas y otros intelectuales críticos e integrantes, militantes y dirigentes de movimientos sociales hemos consensuado esta Declaración final para lanzar un alerta a las trabajadoras y los trabajadores y a los pueblos latinoamericanos y caribeños sobre la necesidad de superiores acciones de lucha en defensa de la vida, organizando y movilizando al conjunto de la sociedad por otra civilización que afirme una vida digna y contrarreste el accionar de las fuerzas económicas, políticas y sociales que se apropian del producto social generado, y transforme el poder de las clases dominantes en poder del pueblo.
Quienes participamos en este Encuentro registramos el momento particular de crisis en que se encuentra el sistema financiero internacional, cuyas consecuencias, más tarde o más temprano se volcarán sobre los sectores sociales más desprotegidos. Queremos destacar que para los explotados y oprimidos las políticas neoliberales aplicadas en la Patria Grande constituyen un fracaso en cuanto a sus retóricas promesas de solución de los problemas económicos y sociales que afectan a las mayorías, al mismo tiempo que han sido un éxito para la concentración de capitales, de ganancias y riqueza, y la imposición de una relación de fuerzas favorable al capital. Además, alertamos sobre la aceleración e intensificación del saqueo neocolonial de nuestros recursos y pueblos por parte de los países centrales y sus empresas transnacionales, afirmando la incapacidad del capitalismo para dar soluciones a nuestros pueblos, que con sus luchas deben avanzar hacia un horizonte socialista.
La dominación de los pueblos latinoamericanos asume diferentes maneras para reforzar la noción del “fin de la historia”. El neoliberalismo, en sus diferentes modalidades, ha sido y lo es aún en numerosos países, la forma económica, política e ideológica del capitalismo contemporáneo, y no sólo un conjunto de políticas económicas. La capacidad de influencia ideológica del neoliberalismo ha provenido, entre otras cosas, de la apropiación por parte de la derecha de elementos del discurso de la izquierda, vaciándolos de todo contenido de cambio y, al mismo tiempo, imponiendo como condición de credibilidad académica y política, la retórica de los ideólogos del sistema.
La crítica
radical –a la raíz- del neoliberalismo, a partir de la perspectiva de los
trabajadores y las trabajadoras, es condición necesaria para avanzar
efectivamente hacia la liberación de los pueblos. Llamamos la atención de que
existen propuestas que se presentan como alternativas al neoliberalismo, que no
sólo no atacan los pilares estructurales de la reestructuración conservadora
del capitalismo sino que incluso los refuerzan.
La superación de la dominación de las clases dominantes del capitalismo exige un más riguroso del pensamiento crítico. Éste tiene en Marx y en posteriores desarrollos teóricos, especialmente enriquecidos en la región latinoamericana y caribeña, un referente insoslayable para el conocimiento de la realidad actual del capitalismo. Conocimiento desde el cual se asuma la posibilidad de cambios históricos cualitativos desde el papel protagónico de los pueblos, y reinstale en el imaginario popular la necesidad y factibilidad de luchar por una sociedad anticapitalista y por el socialismo. Esto es: construir una sociedad que elimine todas las formas de explotación, expropiación y opresión.
Las tareas que se imponen para la transformación socialista derivan de los problemas históricos concretos que enfrentan los pueblos en esta fase superior del imperialismo que adopta formas neocoloniales. La reaparición de trabajo esclavo, la precariedad, la sobreexplotación, el saqueo y apropiación de territorios, de recursos naturales, la destrucción cultural y moral de nuestra región, demuestran de manera cabal el carácter particularmente antisocial, antinacional, antidemocrático y depredador del planeta del capitalismo. Frente a lo cual urge resistir y construir las condiciones para llevar a cabo transformaciones socialistas, acompañado de un balance crítico de las experiencias históricas.
Debe advertirse que el “neodesarrollismo”, impulsado en la coyuntura en varios países de la región es un producto del neoliberalismo, que mantiene principios básicos de éste (entre otros aspectos destacamos: superávit fiscal y comercial, alto nivel de reservas, sesgo exportador). Es una política sustentada por fracciones productivas del capital transnacional que, siendo una manifestación diferenciada de la hegemonía financiera y especulativa generalizada en los años 90, en tanto proyecto formulado por las clases dominantes que constituye un desvío de ruta que no traerá bienestar y que reforzará la hegemonía capitalista trasnacional y la dependencia. En América Latina no existe una burguesía nacional con capacidad ni proyecto para la construcción de una sociedad autónoma y democrática; sin perjuicio de lo cual se constató que en algunos casos se presentan coyunturas favorables para ciertas alianzas sociales y/o políticas con algunos sectores de empresarios de esos países.
Condición imprescindible para las transformaciones necesarias a las que aludimos previamente es la articulación de la diversidad de luchas, experiencias y formas de organización popular en las que se viene construyendo un sujeto popular, que tiene el desafío de vincular sus luchas cotidianas con una visión estratégica de transformaciones profundas.
II- Propuestas
La superación de los problemas que afectan a nuestros pueblos requiere de profundos cambios en la economía, la sociedad, el Estado y la cultura, que modifiquen radicalmente la estructura de la propiedad; la distribución de la riqueza y del ingreso, el control público de los recursos naturales y de las variables económicas fundamentales de nuestros países; la integración de la región a partir de los intereses populares como norte que orienta la participación de América Latina en la economía mundial. En ese sentido, llamamos la atención sobre la necesidad de resistir a toda ofensiva del capital al mismo tiempo de contraponer, al programa del capital, el programa de los pueblos.
A las contrarreformas neoliberales que han destruido derechos colectivos conquistados con las luchas de los pueblos debe contraponérsele una voluntad política que instale en la sociedad la urgencia de un programa de transformaciones integrales que abarque de manera imprescindible la reforma agraria, la reforma urbana, reforma educativa, de la salud, de la justicia, de jubilaciones y pensiones, que asegure ingresos suficientes al conjunto de la población. La centralidad del trabajo requiere que todos los esfuerzos sean hechos para eliminar el desempleo y la precariedad, para lo cual se requiere la disminución de la jornada de trabajo sin afectar los salarios, y la adopción de una política de desarrollo que haga efectivo el derecho al trabajo como un derecho humano fundamental. Al hablar de trabajadores nos referimos a los trabajadores activos, pasivos, desempleados, subempleados, a los que buscan empleo, urbanos y rurales, mujeres, hombres, jóvenes, ancianos, y a las múltiples formas que asume la explotación capitalista.
El rechazo de todo tipo de pactos que impulsan el libre mercado, los tratados bilaterales y multilaterales de inversión y de libre comercio, que se negocian en la OMC e impulsan las instituciones financieras internacionales (IFIs), debe acompañarse de una voluntad política de construir la verdadera integración entre los pueblos latinoamericanos y caribeños, así como entre aquellos gobiernos que compartan un proyecto de independencia, soberanía y justicia. En esta dirección, debemos impulsar cambios profundos en el MERCOSUR y otros acuerdos de integración a fin de orientarlos con estos criterios, y apoyar la iniciativa de la Alternativa Bolivariana para las Américas, ALBA.
Desmontar el blindaje institucional que sostiene al Estado es tarea urgente para construir otro Estado que exprese al conjunto del pueblo y promueva un proyecto emancipador que abra nuevos horizontes para la lucha por el socialismo. La participación popular en la toma de decisiones resulta indispensable para superar una visión estatalista en la construcción del proyecto emancipador. Son variadas las experiencias en la región de gestión popular, cogestión y autogestión de la que se puede aprender, compartir y extraer conclusiones favorables para la promoción de una cultura participativa en la toma de decisiones cotidianas.
Una amenaza recorre el planeta: la militarización de la sociedad, la guerra y la política de invasión del imperialismo. El camino de la Paz pasa por la eliminación de la carrera armamentista, el desmantelamiento de las bases militares estadounidenses y la derogación de todas las variantes de leyes “antiterroristas” que se están aprobando en nuestros países, como son los casos de Argentina, Brasil, Chile, El Salvador, México, entre otros, que tienen su más vasta concreción en el Plan Colombia. Es una política de guerra interna que se financia con recursos que deben reasignarse a la solución de problemas inmediatos relativos a la seguridad alimentaria, la salud, la educación y todo aquello que contribuya a una mejora de la calidad de vida y el bienestar de la mayoría empobrecida de la población. La política de guerra convalida el hambre.
La guerra y el hambre son un crimen. Se debe enjuiciar a los responsables del terrorismo de estado, de la militarización y de las hambrunas de buena parte de la sociedad. La militarización es un instrumento para el saqueo de nuestros territorios y riquezas, convergente con el proyecto de liberalización económica que favorece la libre circulación de capitales y mercancías, restringe los movimientos de personas y criminaliza las protestas sociales. Resulta inadmisible la presencia de tropas de nuestros países en Haití. En el Encuentro se suscitó la necesidad de constituir un Observatorio o Foro para canalizar las denuncias del movimiento popular en torno al accionar del sujeto dominante en el ámbito mundial, especialmente en el ámbito financiero y de explotación de los recursos naturales.
Las políticas neoliberales en la región se sustentaron y sustentan en la violación sistemática de los derechos humanos y su impunidad. Desde el Encuentro, en el que de manera especial se destacaron los casos de Colombia y Paraguay, subrayamos la necesidad de denunciar todos los atropellos a la vida en todos sus aspectos, económicos, sociales y culturales.
El Encuentro consideró necesario ordenar algunos puntos en dos grupos: uno referido a los temas más vinculados a los movimientos sociales, que son o a futuro pueden ser centro de movilizaciones y campañas en la Patria Grande; el otro dirigido más directamente a la SEPLA, en tanto reunión de economistas políticos que, desde el ámbito intelectual, deberían abordar áreas de trabajo como las que se sugiere. Si bien se ordenan de esta manera, el sentido es realizar una síntesis de pensamientos con las movilizaciones sociales, superando la fragmentación de prácticas y saberes. El trabajo, apoyo y enriquecimiento mutuo, debe ser permanente.
II. 1. Movimientos sociales.
Recursos Naturales. El 80% de los recursos naturales son apropiados por el 20% de la humanidad, en un planeta donde la vida natural y humana esta siendo amenazada, y que el capitalismo es crecientemente depredador y manifiesta una racionalidad del derroche y destrucción para reproducir un patrón consumista de una minoría de la población mundial en desmedro de la mayoría. La alternativa requiere un cambio civilizatorio más que una modificación en el modelo de desarrollo.
En este nuevo horizonte la economía debe estar al servicio de la vida y no al revés. Esto implica que las necesidades concretas de los seres humanos sean definidas por un sujeto colectivo constituido por los que hoy sufren las consecuencias del modo de vida bajo la razón del capital. Estamos convocando a una racionalidad que valore en primer lugar la humanización de la sociedad y con ella al conjunto de bienes y servicios que satisfacen necesidades de la vida cotidiana digna, cuidando el hábitat. En lugar de una economía del derroche sustentada en la explotación y acumulación indefinida sustentable para ellos, proponemos una economía en armonía con la naturaleza y el ser humano, potenciando los desarrollos tecnológicos en función de esos principios y objetivos.
Desde el Encuentro llamamos la atención sobre la depredación global de los recursos más necesarios para la vida y la reproducción de la misma. En cuanto al agua, la propuesta es sumarnos a la campaña internacional que se manifiesta en la “Red Vida” y todas las manifestaciones organizadas al respecto. La tierra no es sólo un recurso, sino patrimonio común de un sujeto colectivo. No sólo importa su propiedad, sino el control colectivo del espacio de vida, que incluye todos los aspectos necesarios para su materialización: producción, educación, salud, recreación, etc. Los minerales, como parte de recursos no renovables no deben continuar reproduciendo la lógica de extracción para satisfacer la demanda del 20% enriquecido del planeta. Por el contrario deben estar al servicio del bienestar de la mayoría hoy excluida. Saludamos los avances que en ese sentido vienen asumiendo algunas de las experiencias gubernamentales en la región y denunciamos el proceso de extranjerización de los recursos naturales en nuestros países. El Encuentro apoya todas las campañas para restablecer la soberanía nacional y popular sobre la propiedad, la administración y el uso de los recursos no renovables y sus territorios. Especialmente y a modo de ejemplo, se apoya el plebiscito por la renacionalización de la compañía Vale do Río Doce en Brasil y las luchas que varias poblaciones en la Argentina impulsan contra la explotación minera en la Cordillera de los Andes. Se trata de defender la disposición de los minerales para nuestros pueblos.
Ambiente. El capitalismo es depredador y convocamos a combatir sus efectos y la racionalidad de explotación. Nos empeñamos en denunciar las formas de producción impuestas por el imperialismo en la agroindustria porque, por ejemplo, debemos defender la biodiversidad. Hacemos un llamado especial a los movimientos para ampliar las denuncias y campañas que pongan en evidencia el uso de plaguicidas, fertilizantes, pesticidas y toda forma que provoque la contaminación de agua, suelo, mares y aire. Proponemos evaluar cuidadosamente la implantación de transgénicos y alentar la participación activa en las movilizaciones contra su aplicación. Entendemos que todo monocultivo es negativo; defendemos las semillas criollas, y rechazamos toda patente de organismos vivos y de formas de producción, así como aquellas que correspondan a productos utilizados y perfeccionados por los pueblos.
Sobrevivencia/Resistencia/Programas de vida. Superar el asistencialismo estatal con programas de corte alternativo. Proponemos iniciativas surgidas desde la base social y que puedan ser financiadas incluso por los Estados, pero respondiendo a una lógica derivada de la discusión de un sujeto colectivo que respete democráticamente las tradiciones y necesidades de las comunidades y los pueblos. El objetivo es que puedan integrar producción, distribución y consumo, con una lógica basada en las necesidades sociales, decidida colectivamente, y que se contraponga a la lógica del capital, como forma concreta de transitar el camino al socialismo. Reclamar los apoyos estatales a estos procesos, e integrar (con estos mismos criterios) las dinámicas que se generan entre campo y ciudad.
Empresas públicas (o sociales). Fomentar una red de empresas recuperadas de gestión de sus trabajadores y de las comunidades en que se insertan y actúan, articulando su accionar con empresas públicas cuyo objeto trascienden los intereses locales y/o nacionales. Ello incluye la promoción de proyectos de emprendimientos públicos (estatales, cooperativos, comunitarios) para el desarrollo de tecnología y formas productivas y servicios de apoyo que resuelvan la demanda de empleo y vida digna. Al tiempo que se construye esta nueva realidad, se pueden gestionar partidas del presupuesto público para facilitar los costos de infraestructura, capacitación y asistencia técnica para el desarrollo de estos proyectos. El objeto apunta a defender la participación popular y de los trabajadores en su gestión.
II. 2. SEPLA.
En el marco de la imprescindible integración de saberes, quienes participamos en el Encuentro priorizamos una serie de aspectos que la SEPLA debería instrumentar.
a) Formación. En la
Introducción señalamos que el rescate del pensamiento crítico tiene en Marx y
en posteriores desarrollos teóricos, especialmente enriquecidos en la región
latinoamericana y caribeña, un hito fundamental para asumir la posibilidad de
los cambios históricos con la perspectiva del socialismo. No se trata, como es
usual, de repetir algunos estudios fragmentados y superficiales que brinden un
“barniz” izquierdista, sino de un estudio riguroso de su análisis del sistema
capitalista, con énfasis en el método. De allí la necesidad de implementar Cursos de Economía Política.
b) La experiencia latinoamericana de gobiernos populares y/o con orientación explícita hacia el socialismo es muy rica, y de ella debemos aprender. Para ello proponemos organizar Seminarios que analicen y debatan las experiencias de Cuba; los intentos en Nicaragua, y Chile, y las posibilidades actuales de Venezuela, Bolivia y Ecuador.
c) En cuanto a Temas para investigar, se trata de desarrollar instrumentos abiertos a la participación de militantes sociales y políticos e investigadores con el fin de avanzar en la articulación de la práctica social y la intelectualidad comprometida con el análisis de la realidad y su transformación. Destacamos:
Productividad y contabilidad
social alternativa. Cuestionar con qué concepto nos
manejamos, integrando necesidades a satisfacer, empleo, vida útil; efectos
ambientales; otros. Por ejemplo, es normal computar la creación de riqueza
(PBI) considerando la inversión en descontaminación de un curso de agua y nunca
se resta el proceso previo de contaminación. Otro caso es la producción de bienes
de calidad y más duraderos que pueden impactar como menos producción y sin
embargo satisfacen mejor las necesidades y contaminan menos o nada, con menor
utilización de recursos naturales.
Necesidad versus derroche. Utilización capitalista del agua, de la celulosa y otros productos, analizando su real necesidad en función del valor de uso (no el carácter mercantil).
Grupos económicos y poder. Ambos aspectos son ignorados por la teoría económica dominante pero, tanto para la economía política como para los movimientos sociales, conocerlos con profundidad es imprescindible.
Excedente económico. Un permanente “caballito de batalla” de los grupos dominantes y su política económica es afirmar que en Latinoamérica no existen recursos suficientes para financiar inversiones. Esto es falso, pero debemos sistematizar estudios que alejen toda duda y permitan sustentar políticas alternativas, para lo cual es necesario estudiar la generación y uso del excedente; el papel y modalidades de actuación de las IFIs; analizar las instituciones financieras estatales, y la potencialidad de su actuación en la integración de la Patria Grande. Desde otro punto de vista, el análisis mostraría los derroches e irracionalidades actuales, que nos llevan a plantear la búsqueda de otra cultura, de otro paradigma civilizatorio, como antes señalamos.
Instrumentos de integración. Proponer medidas que viabilicen una nueva orientación para el MERCOSUR y otros acuerdos de integración, así como potenciar el ALBA. Estudiar etapas y formas para desarrollar el Banco del Sur; comenzar los pasos a dar hacia una moneda común; desarrollar Telesur y Petroamérica, etc. Se trata de instalar un criterio solidario que incluya la participación popular, alternativo al de los mercados, las transnacionales y la burocracia internacional de los organismos internacionales e incluso de los gobiernos.
Existen propuestas sustentadas por movimientos y organizaciones que luchan por la emancipación humana y que pueden inspirar la creatividad de los pueblos en la lucha por una organización económica alternativa de horizonte socialista tal como ampliamente sustentó nuestro Encuentro. Sólo por mencionar alguna destacamos la Alianza social Continental, el Observatorio de la Deuda Externa, la Vía Campesina.
c) Difusión; vínculos; intercambio. No es necesario fundamentar estas actividades. La primera difusión debiera ser la de los resultados y propuestas de este Encuentro. Potenciar la revista de la SEPLA; desarrollar formas e instrumentos para la divulgación de estudios, reflexiones, seminarios y talleres. Se acuerda, además, instalar un Organismo que a la vez que observe la evolución de todas las variables relevantes sirva de soporte técnico para una participación cada vez conciente, coordinando por ende las actividades dirigidas a la educación-formación de los militantes, los trabajadores y la gente movilizada.
Montevideo, 3 de Septiembre de 2007
[1] Organización Latinoamericana de Solidaridad, formada en Cuba, 12 de
1967.
[2] 60 participantes de 11 países: Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Nicaragua, Paraguay, Uruguay, Venezuela, provenientes de organizaciones sindicales, de trabajadores desocupados, territoriales, campesinas, sociales y de intelectuales críticos.