ANTONIO ELIAS (*)

En las dos últimas notas intentamos explicar por qué la reforma tributaria que se puso en marcha el 1º de julio es esencialmente injusta. Las cifras presentadas hasta ahora demostraron que beneficia al capital en contra del trabajo. Eso ya fue reconocido a medias por el ministro Astori, cuando dijo: "Aunque el nuevo sistema tributario intenta no ser complaciente con el capital, la reforma tributaria está en una primera etapa en la cual se intentó no ahuyentar al capital, esa es la verdad." Falta decir, por ejemplo, que en esta reforma se aumenta sustancialmente la carga sobre trabajadores y pasivos, que son los que están obligados a pagar lo que no pagará el capital. Dice también que "La reforma es progresiva y será mejorada en función de los trabajadores". ¿Acaso este nuevo sistema tributario "dual", que favorece al gran capital "móvil", dejará de ser lo que es por el cambio de los límites de una franja o la incorporación de algunas deducciones? ¡Seamos serios! La casi nula participación de los trabajadores en los asuntos del Estado no se resuelve con la visita circunstancial a un sindicato obrero.
Uno. En los últimos días se presentó un
estudio oficial (1) que muestra la cantidad de personas que pagaban el Impuesto
a las Retribuciones Personales y el número de personas que deberían pagar el
Impuesto a
Según esas estimaciones, el IRP lo pagaban 504 mil trabajadores y pasivos y el IRPF a las rentas del trabajo lo pagarían 364 mil personas. Lo cual quiere decir que existen 804 mil que tienen ingresos más bajos que el mínimo no imponible del IRPF, pero, lo que es mucho peor, dentro de ese número hay 636 mil personas que tampoco llegarían al mínimo no imponible del IRP. Quiere decir que a la mitad de los trabajadores y pasivos este cambio de impuesto no los beneficia, ni los perjudica: como dice el estudio, "son neutros a este cambio impositivo". Lo dramático es que todos ellos tienen ingresos que están por debajo de la línea de la pobreza.
En el documento se afirma que 194 mil personas pagarían más por el IRPF sobre las rentas del trabajo que con el IRP, en tanto 170 mil pagarían menos. En síntesis: la mayoría (54%) no gana nada con la reforma porque es demasiado pobre; gana un 29%, de los cuales más de la mitad seguiría pagando impuestos; pierde un 17%. Es de destacar que los que pierden pagarán muchísimo más, en tanto los que reducen sus pagos lo hacen en valores mucho menores. Téngase en cuenta que los trabajadores y pasivos pasarían a pagar 280 millones de dólares en tanto que por IRP erogaban 150 millones. Quiere decir que los que pagan más van a tener que cubrir la diferencia entre el IRPF y el IRP (130 millones) y además cubrir lo que dejan de pagar los que se ven beneficiados con la reforma. El nuevo sistema tributario es intrínsecamente perverso en tanto contrapone los intereses de unos trabajadores con otros trabajadores.
Dice el informe: "Nótese que el 30% de los
hogares más ricos (deciles
El tema de fondo es cómo se distribuye la riqueza
que crean los actores productivos en primer lugar, los trabajadores ya sea
desde el lado de
Reforma Tributaria y Rendición de Cuentas tienen el común denominador de no favorecer a los trabajadores, a los pasivos, ni al desarrollo económico. Se están pagando los costos de un equipo económico que incluso en el ámbito del Compromiso Nacional se negó a discutir la estrategia de desarrollo y se abrazó, esquemáticamente, a las recetas de los libros de texto de macroeconomía. El supuesto impacto inflacionario que tendría un aumento de 30 millones de dólares para la educación es una demostración de lo anterior.
Dos. Esta reforma tributaria se ha caracterizado desde sus orígenes por la ausencia de participación, por un entramado complejo de medias verdades en el marco de un discurso que sistemáticamente oscurece la realidad y vende gato por liebre. El "PowerPoint" y la puesta en escena sustituyen la calidad y calidez del diálogo sincero. Se está viviendo una situación peligrosa y dramática, es imprescindible que todos los que estamos comprometidos con el Frente Amplio y su programa histórico volvamos a reflexionar sobre nuestros orígenes y nuestras convicciones.
En una "Carta abierta al Che", cuarenta años después de su muerte, Frei Betto dice: "No te escuchamos lo suficiente. Desde África, en 1965, le escribiste a Carlos Quijano, del periódico Marcha de Montevideo: "Déjeme decirle, aun a costa de parecer ridículo, que el verdadero revolucionario está guiado por sentimientos de amor. Es imposible pensar en un auténtico revolucionario sin esta cualidad'".
"Algunos de nosotros, Che, abandonaron el
amor a los pobres, que hoy se multiplican en
(*) Docente universitario, sindicalista y
miembro de
(1) Asesoría Económica Dirección General
Impositiva, "IRPF categoría 2 versus IRP. Su incidencia en la
población", julio 2007.
(2)
Publicado en la contratapa de “