LOS MISMOS RECLAMOS Y LAS MISMA RESPUESTAS
Un enfoque macroeconómico ortodoxo fija márgenes presupuestales muy
estrechos para satisfacer las necesidades sociales y el desarrollo productivo.
Los reclamos de las autoridades y los gremios de la enseñanza son la punta del
iceberg de un proceso de insatisfacción creciente.
La política presupuestal del
gobierno progresista no prioriza el fortalecimiento de los mecanismos de
protección estatales para aquellos que no tienen recursos para atender sus
necesidades básicas y fundamentales a través del mercado. Los que no pueden
comprar alimentos, educación, salud, vivienda para reproducir su vida y la de
su familia son reiteradamente postergados.
El último informe del Instituto Nacional de Estadística sobre la pobreza (1) indica que los más afectados por esta situación son los menores de 18 años. El año pasado eran pobres 168 mil niños y niñas menores de 6 años (56%), 204 mil de los que tienen entre 6 y 12 años (54%) y 125 mil adolescentes de 13 a 17 años (47%) (2). La indigencia y la pobreza tienen cara de niños y niñas hambrientos y de jóvenes desesperados.
Se aduce que el margen de maniobra
del gobierno en materia económica es relativamente pequeño y que es necesario
mantener los equilibrios macroeconómicos como condición imprescindible para
crecer y poder disponer de recursos “genuinos” para resolver esos problemas en
forma gradual y sostenible.
Mal repartiendo la torta. Todo indica que el equipo económico, define primero el máximo de
egresos públicos que es compatible con el mantenimiento de la carga fiscal
actual – en relación al producto - y con la reducción o eliminación definitiva
del déficit fiscal: principio número uno de la ortodoxia económica. Luego a esa
cifra en 2006 le restaron 20 mil seiscientos millones de pesos, superávit
fiscal primario, acordado con el Fondo Monetario en 2005, para pagar los
intereses de deuda pública, básicamente externa: se cumpliría así el principio
básico de “honrar la deuda”.
Los dos principios señalados
anteriormente son totalmente opinables: sobre el primero, múltiples autores
desde Keynes y Kalecki a
los estructuralistas latinoamericanos, consideran al déficit fiscal como un
instrumento al servicio del proceso económico y no como la causa, por exceso de
demanda, que lleva automática y mecánicamente a la inflación. El segundo, hace
a las opciones éticas, ya que para el “ethos”
frenteamplista histórico la deuda es una, y no la primera, de las obligaciones
de un gobierno, pues, al igual que para un “buen
padre de familia”, la prioridad fundamental es la reproducción adecuada de la
vida de los ciudadanos, lo que implica al menos la igualdad de oportunidades.
¿Quién está dispuesto a dejar morir uno solo de sus hijos para pagar deudas?
¿Quién estaría dispuesto a condenar a sus hijos a la ignorancia, a la
enfermedad, al hambre y al frío para pagar deudas? Esa es la cuestión…
El tercer paso es estimar las
obligaciones legales del estado, las cuales incluyen los incisos Transferencias
a la seguridad social y Subsidios y subvenciones, ambos sumados alcanzan a 28
mil quinientos millones de pesos en 2006, con los nuevos criterios contables.
Si tomamos como referencia el balance de ejecución presupuestal de 2006, el
acumulado de intereses, transferencias, subsidios y diversos créditos alcanza a
64 mil millones de pesos, un 59 por ciento de un presupuesto de funcionamiento
de 110 millones.
Los 45 mil millones de pesos
restantes más 7 mil millones de inversiones se destinan al funcionamiento de
los tres poderes del Estado y los organismos del Art. 220 de la Constitución.
No se necesita mayor formación económica para comprender que si se aceptan las
premisas iniciales – no aumentar la carga fiscal, reducir o eliminar el déficit
y obtener un superávit fiscal primario cercano al 4% del PBI – no hay margen de
maniobra para incrementar las partidas presupuestales.
No es oro todo dólar que reluce. Hasta aquí se analizó el presupuesto en pesos
corrientes de 2006 y en relación al total presupuestal, el problema comienza
cuando se plantea la evolución en valores constantes, en dólares y en
proporción al producto. Este punto es particularmente importante en un país
como el nuestro donde la evolución del valor del dólar medido en pesos varía en
forma significativa.
Las diferentes instancias del
proceso presupuestal del actual gobierno se inscriben en el contexto de una
economía y una sociedad severamente afectadas por la crisis 1999-2002. En ese
período el PBI cayó 18 por ciento en valores constantes, pero en dólares cayó
hasta un 50 por ciento en 2003. Una recuperación muy fuerte comenzó en 2004, el
PBI creció un 12 por ciento y con el crecimiento de 2005 alcanzó, en valores
constantes, el PBI de 1998. El producto en dólares en 2006 seguía siendo menor
que el de 1998.
Para estudiar la evolución del
presupuesto es necesario tomar una unidad de medida que permite hacer
comparaciones entre períodos. La medición en dólares debe descartarse por ser
profundamente engañosa, su crecimiento depende fundamentalmente de la política
cambiaria la que determina junto al incremento de precios en moneda nacional la
inflación en dólares, la cual alcanzó niveles más que significativos 22,8 y 8,2
por ciento, en 2005 y 2006 respectivamente. Hay dos variables que son más precisas
y adecuadas: a) el presupuesto en pesos constantes que mide el poder
adquisitivo, el presupuesto real; b) la participación del gasto en el producto
lo que permite conocer las prioridades
de una sociedad a lo largo del tiempo
Cuando no se cumplen los compromisos. Si se aplican los criterios señalados el
análisis del presupuesto de la educación se podrá ver cómo está evolucionando
el cumplimiento del compromiso programático del actual gobierno de llevar la
participación de la enseñanza al 4.5 % del PBI. Para este análisis se utiliza
los datos de la función educación según
la define la Contaduría General de la Nación.
Servicios de educación, recreativos,
culturales y religiosos
Pesos Constantes Dólares Educación/
(Millones) (Millones) P. B. I.
1998 12.721 676 3,02 %
1999 13.584 705 3,37 %
2000 13.538 689 3,43 %
2001 14.400 695 3,75 %
2002 12.971 447 3,64 %
2003 12.782 396 3,54 %
2004 13.142 437 3,31 %
2005 13.132 537 3,19 %
2006 14.297 632 3,27 %
Fuente: C. G. N. “Distribución del gasto presupuestal 1974-2005” y
“Balance de Ejecución Presupuestal del Ejercicio 2006”.
Nota: Pesos constantes a valores promedio de 2005.
Como se observa en el cuadro, el
poder adquisitivo del presupuesto de la educación entre 2004 y 2006 solamente
se incremento un 9 por ciento. La participación de la educación en el producto
se mantuvo en el entorno de 3,3 por ciento: cada vez más lejos de llegar
al 4,5 % en 2009. Cuando se afirma que
la educación recibió 195 millones de dólares más en estos dos años se esta
diciendo la verdad, pero los resultados están a la vista. Es notorio que la
trayectoria no se ha modificado y que los incrementos propuestos para 2008,
pueden ser una cifra importante en dólares pero serán seguramente muy pocos
medidos en poder adquisitivo, teniendo en cuenta que nada indica que se vaya a
detener la inflación en dólares.
El espacio de maniobra del poder legislativo es estrecho, pero tiene la posibilidad de votar el presupuesto presentado por los entes de la enseñanza y no el presentado por el ejecutivo. De esta manera quizás se comenzaría a destruir el círculo vicioso en que están envueltos los niños y los jóvenes de nuestro país: por un lado se les niegan los recursos para que puedan superar las limitaciones de su actual situación; por otro, se estiran los plazos de la deuda aumentando la carga que tendrán que pagar mañana estas nuevas generaciones. Para comenzar a construir un círculo virtuoso deberían asignarse los recursos públicos priorizando a la infancia y a la adolescencia. Es imprescindible mejorar en forma sustancial la formación y la calidad de vida de nuestros hijos, lo que redundará en el aumento de la capacidad productiva del país y permitiría afrontar mañana, si esa fuera la voluntad política, los pagos de la deuda pública. La palabra la tienen ahora los legisladores.
(*) Miembro de la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)
1. Amarante, Verónica y Vigorito, Andrea, "La evolución de la Pobreza en Uruguay. 2001-2006", INE, mayo 2007.
2. El número de menores afectados se estimó utilizando los datos de la metodología 1996 expandiendo el resultado al conjunto de la población del país; estas cifras son superiores a las que resultan de la metodología 2002.
3. En 2006 pasan a registrarse como partidas presupuestales las rentas afectadas, tales como los 7 puntos del IVA a la seguridad social, por lo cual el presupuesto nominal se incrementa en 15.5 millones de pesos.