Publicado en Voces del FA. 19 de abril de 2007.
Nuestras empresas públicas:
dos ejemplos opuestos de “asociación”
Gustavo Melazzi
Red de Economistas de
Izquierda del Uruguay
1) Este lunes 16 y el martes 17 de abril se realizó en Venezuela la Primera Cumbre Energética Suramericana, siendo nuestro presidente el único del MERCOSUR en no asistir. Al momento de escribir estas notas desconocemos sus resultados, pero el tema del título se vincula íntimamente con ella.
Nos importa por cómo aprovechamos –o no- las relaciones comerciales; las asociaciones entre empresas; la integración económica; qué papel desempeña el Estado, y cuál es nuestra política internacional.
En concreto: analicemos dos ejemplos opuestos; ANCAP y PLUNA, considerando, además, que ANCAP está a tiempo de decidir positivamente, lo que no ocurrió con PLUNA.
2) Petróleos de Venezuela (PDVSA) firma en setiembre de 2006 un primer acuerdo para estudiar la posibilidad de asociarse con ANCAP para construir una nueva cementera en Paysandú. Propone financiar la construcción de la planta, que Uruguay pagaría con la exportación (garantizada) de cemento a Venezuela. Luego amplían la propuesta, al ofrecer coque como combustible, lo que abarata en gran medida el costo de producción y coloca a ANCAP como fuerte competidor regional. Se abriría además una línea de navegación permanente, facilitando la exportación incluso de otros productos nacionales.
La cementera queda en propiedad de ANCAP; la gestión la realiza ANCAP; el yacimiento de piedra caliza permanece bajo soberanía uruguaya. Es de destacar que PDVSA, empresa estatal, acuerda sólo con empresas estatales.
Pero surge Camargo Correa; multinacional de origen brasileño (con alguna participación accionaria del estado brasileño) que cotiza en la bolsa de Nueva York. Gran productora de cemento (y compró Loma Negra, la de Amalita Fortabat), textiles y otros productos, que no ve con buenos ojos que ANCAP se consolide como fuerte competidora. Propone “asociarse” para construir la cementera en Paysandú, pero dejando a ANCAP en minoría y administrando ellos. Aprovecha la visita de Lula a Uruguay para ejercer presión, y se empieza a escuchar en los corrillos de cierto ministerio que “Brasil pesa mucho”, etc.
3) Si nos atenemos a las ventajas y desventajas de cada propuesta, la de Camargo
Correa ni debiera tenerse en cuenta, pero “pesa”.
Recuerdo que cuando se debatía un TLC con EE.UU. (por esfuerzos del movimiento social, no del gobierno ni del FA), el Cro. Tabaré afirmó que se trataba de ver las ventajas del comercio, quitándonos la “venda ideológica”. Se explicó que esto no era así; que las desventajas de un TLC serían muy concretas.
Pero hoy: ¿qué está pasando? ¿Quiénes anteponen la “ideología” a los intereses del Uruguay?
No tenemos dudas: los trabajadores de ANCAP, al defender el acuerdo con PDVSA tienen toda la razón. Se mantiene la soberanía nacional; defendemos nuestras empresas públicas y las desarrollamos; fomentamos la exportación de otros productos; el financiamiento lo pagamos con la propia producción.
4) ¿Qué pasó con PLUNA? A diferencia de clásicas muletillas, en este caso poco se ha escrito, y tampoco se sabe demasiado; pero lo que conocemos es claro, y negativo.
En definitiva, PLUNA se reprivatizó por US$ 15 millones, y promesas. De aquella desconocida corporación (Leadgate) que prometía invertir 170 millones para comprar aviones, etc. etc., quedó esta minúscula suma y la declaración de uno de sus directores de que confeccionarían un Programa de Negocios y que, si éste era convincente a ojos de los bancos privados, lograrían crédito.
Pero además de esta operación tan mala, recordemos que cuando la estatal venezolana COVIARSA se interesó en asociarse, para empezar le pidieron US$ 45 millones. ¿Nuevamente el componente “ideológico”?
5) El pueblo uruguayo demostró inequívocamente su voluntad de oponerse a las privatizaciones de empresas que son resultado del esfuerzo de generaciones de trabajadores. Poco tiempo después, y ante el descrédito del término “privatizar”, se comenzó a hablar de que es importante que nuestras empresas públicas se “asociaran”. Es una expresión muy amplia y ante la cual, en principio, nadie se opone. El problema está precisamente aquí; una asociación puede ser cualquier cosa; desde una muy buena hasta otra totalmente negativa. Hay que ser muy cuidadosos en cada caso.
En los ejemplos que vimos, la asociación de ANCAP con PDVSA es excelente; con Camargo Correa es totalmente negativa. Ni hablar, la de PLUNA es peor aún, ya que incluye enorme incertidumbre.
6) Es de desear que en la Cumbre de Venezuela y pese a la desconcertante ausencia del Cro. Tabaré, la buena delegación de ANCAP logre avances concretos en su asociación con PDVSA. Es ejemplo de integración de los pueblos; respeta la soberanía; fomenta el Uruguay productivo.
Es también una forma clara por la cual concretamos la aspiración del FA de que el Estado sea fuerte orientador del desarrollo, de la economía, y se comprometa con aquellos sectores productivos y sociales que consideramos prioritarios; no un Estado “escenógrafo”, limitado a “crear las condiciones” para que decidan los inversionistas privados.
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PD. Hoy, 19 de abril, conmemoramos el Desembarco de los 33 Orientales. Esforcémonos para que no “desembarquen” multinacionales cuyo único interés es el lucro.
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