Publicado
en Voces del FA. 16 de agosto 2007
¿Qué hacemos con
…y un agregado
Gustavo Melazzi
Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)
Como era de esperar, la reforma tributaria (RT) vigente es el gran tema de la política uruguaya. Pero antes de que se conociera en profundidad no se esperaba que fuera a generar tanto rechazo. El problema está en que este rechazo se justifica.
Para entreverar aún más el panorama, el mayor rechazo no proviene de quienes, a priori y en función de lo que “todo Uruguay esperaba” de un gobierno del FA, se suponía no estarían dispuestos a tributar en proporción a sus elevados ingresos y patrimonios. Al contrario y más allá de detalles, estos grupos evidencian una conformidad absoluta con la RT del Ministro Astori.
Los efectos de la RT en “tres líneas”.
Los argumentos centrales: 1) Desaparece el impuesto al patrimonio; aquello de “que pague más el que tiene más”, ya fue. 2) La recaudación del IVA, impuesto injusto por definición y siempre rechazado, se mantiene. 3) El impuesto a los ingresos, el IRPF, es regresivo: los trabajadores activos y pasivos pagarán US$ 130 millones más, mientras los ingresos del capital pagarán US$ 89 millones menos (sólo los pasivos tributarán el doble que los capitalistas). Es más, el denostado IRP recaudaba US$ 150 millones, pero el IRPF aumentará esta cifra a US$ 350 millones[1].
No caben dos lecturas:
El impacto político.
La decepción es grande. Pero ¿quién se
extraña? Si el Ministerio de Economía y
Esto se traduce en rechazo político. ¿Hasta qué grado el gobierno le otro golpe a la esperanza? ¿Cuántos votos “prestados” se sienten desilusionados?
¿Qué hacer?
¿Alcanza con cambiar las franjas de ingreso y/o aumentar algunas deducciones? Los datos anteriores son inconmovibles y muestran que con arreglos cosméticos no se superan problemas de fondo. No se trata de hacerla “menos peor”, sino trabajar, ahora entre todos, por una RT alternativa.
Criterios centrales
1. Hay que recuperar lo prometido antes y para las elecciones. La base está en los proyectos anteriores del FA.
2. Debe ser una RT como proyecto de largo plazo, a fondo y no pequeños arreglos, con el objetivo del Uruguay productivo y con justicia social.
No parece correcto, por ejemplo, que nos conformemos con que los dos próximos años, y ante un más que probable aumento en la recaudación fiscal por encima de lo que hoy se estima, Economía rebaje algún tributo y además luzca como “generosa”, y en la línea keynesiana (negada pero siempre aplicada) distribuya más recursos, en la peor de las hipótesis con un ojo puesto en las elecciones.
3. ¿Ahuyentar el capital? Nadie lo propone, pero tampoco someternos a sus designios. Ya tienen múltiples ventajas (zonas francas; exenciones; etc.). “En la visión del ministro “ahuyentar” es inevitable: al elegir no ahuyentar al capital está ahuyentando a los trabajadores a la emigración. En el Uruguay productivo no se ahuyenta a los trabajadores y al capital tampoco, en la medida que éste se atenga a las políticas de desarrollo democráticamente construidas. Esto propuso históricamente el FA” (C: Iturra; comunicación personal).
4.
Es preciso avanzar, es decir mejorar y superar
Este es el desafío real; para considerarse al menos “progresista”.
¿Cómo?
a) Entre todos. No repetir el autoritarismo de esta RT elaborada en escritorios; contra los postulados del FA, y que se pretendió aprobar a tapas cerradas. Una vez más se demostró que esto es peor que la participación.
b)
Los trabajadores comienzan a movilizarse hacia el 2º Congreso
del Pueblo. Es el ámbito ideal para debatir y aprobar las pautas concretas de
otra RT; los parlamentarios la plasmarán en el articulado correspondiente.
Mientras
En lo inmediato, aliviar injusticias del sistema vigente de forma de volverlo “menos peor”.
1) Aumentar sensiblemente mínimos no imponibles; las deducciones por hijos; gravar por núcleo familiar; aumentar el número de franjas;
2) Aumentar los gravámenes a la renta del capital, de manera progresiva, y con tasas nunca inferiores a las que paga el trabajo.
3) También aplicar tasas progresivas al IRAE; gravar progresivamente a la tierra; gravar el patrimonio y la renta de las colocaciones de residentes en el exterior.
4) Colocar un tope cuantitativo: los impuestos al trabajo no pueden superar los US$ 150 millones que pagaba por IRP.
… y un agregado.
El Diputado Asti, en la edición anterior de Voces del Frente, responde nuestro comentario publicados el 02/ago/07. No hay nuevos argumentos ni aportes, y con estas breves líneas sólo aclaramos algunas cosas; no entramos en el “tironeo de boliche” de “decir lo último”.
No tiene una línea dedicada a nuestro argumento central: esta RT es mala, regresiva, porque los trabajadores pagarán más que antes, y los capitalistas pagarán menos.
Al comienzo, mucho insiste en nuestro “error” de que los impuestos
indirectos sólo bajan 11 millones de dólares, pues olvidamos el COFIS y el
IMESSA. Sería bueno que el Diputado leyera bien nuestros documentos, ya que
anotamos que “cae el COFIS en 125 millones y se eliminan otros menores por 55
millones, lo que hace que los impuestos indirectos disminuyan de
Para encontrar “beneficios” de
El Diputado, falto de
argumentos de hoy, recurre al futuro (!) y suma lo que ocurrirá en años
venideros. Esto de recurrir al futuro nos lleva de la mano a la suba de los
precios. Primero dijeron que iban a bajar por
Nos parece bien que el Diputado se declare de izquierda; de lo que se trata es de llevarlo a los hechos, y esta RT no es “de izquierda, justa, distributiva y progresiva”.
Defendemos al gobierno, discrepando con su política económica, de la
cual