La Juventud: 11 de junio de
2009
Instituto Cuesta Duarte (un agente del Reino de
España)
Con motivo de la presentación del Informe de
Coyuntura Junio 2009 del
ICD.
Según parece, el
informe o el mismo instituto ICD, leyendo los logos
que
aparecen
debajo en la página de tapa del informe, han sido
financiados
por: Ministerio de RREE de España, Agencia para
la cooperación
internacional para el desarrollo (España)
y la fundación Serafín
Aliaga. Esta última
pertenece a comisiones obreras de España, pero la
fundación
Serafín Aliaga de cooperación internacional también
está
financiada en gran medida (página web de la
fundación) por......el
Ministerio de Relaciones Exteriores
de España y por la Agencia de
Cooperación para el
desarrollo, antes mencionada.
O sea, el principal instituto de
estudio y FORMACIÓN de cuadros
sindicales uruguayos está
financiado por un gobierno extranjero,
dirigido hoy por un partido
socialdemócrata europeo típico, de fuerte
impronta
económica neocolonialista y neoliberal, integrante de la
OTAN.
España ha sido la casa matriz de algunos de los
principales
"inversores" en la década de los 90 y
en la actual, en América Latina.
En particular en nuestro
país son españolas ENCE, que fue hasta hace
unos
días principal empresa forestal del país y que sigue
siendo una
gran latifundista con decenas de miles de hectáreas
y el ahora
principal banco privado: El Santander.
Por supuesto,
el gobierno Español es un activo defensor de los
intereses
de las empresas españolas.
Y que no me vengan que todo esto
es obra del sector sindical conocido
como “Articulación”.
Resulta que bien sentadito (foto en El País) en
la mesa de
la presentación está Marcelo Abdala, conocido dirigente
de
la fracción sindical “opuesta” a aquella. Si
no estuviera de acuerdo
con todo esto lo menos que podía
haber hecho era no prestarse a
legitimarlo como lo hace al
aparecer en lugar destacado.
Habitualmente, es motivo de escándalo
en los países que tienen algún
respeto por su
dignidad nacional, comprobar que un gobierno extranjero
financia
organizaciones públicas de importancia.
Uruguay no se
cuenta, según parece, entre aquellos países.
El
documento es de imperdible lectura para todo aquel interesado en
la
política y la economía uruguaya desde el punto de
vista de los
intereses de los trabajadores.
Se trata de un
mamotreto mal escrito, en el lenguaje tecno-burocrático
habitual
para los "think tanks" económicos de la burguesía,
lleno de
gráficas y datos con una extensión de 88
páginas, seguramente para
hacerlo accesible a los
trabajadores de a pie, en este sentido
coincidiendo con la
extensión del programa del Frente Amplio (168
páginas).
Donde no aparecen, seguramente entre otros que surgirían
de
una lectura más cuidadosa, en medio del flujo masivo de
información,
datos "sin importancia", del tipo de
la participación de la masa
salarial en el PBI, el desglose
de las Reservas del Gobierno en
reservas propias y reservas
"prestadas", la evolución de la desigualdad
de la
distribución del ingreso en este gobierno.
El informe es
tan malo que alguna información está fechada a
febrero,
cuando ha surgido públicamente la respectiva a
abril.
Sin duda, un lenguaje y contenido simpáticos a los
financiadores del
proyecto y su partenaire ideológico, el
gobierno uruguayo.
Todo parece indicar que estamos presenciando el
fin del PIT-CNT (o por
lo menos de su actual dirección
ejecutiva) como representante de los
intereses de clase de los
obreros y obreras uruguayos. Los intereses
del Estado Español
son absolutamente contradictorios con estos.
¿Qué
opinarían, si aún vivieran, Gerardo Cuesta y León
Duarte de todo
esto?
Estamos a punto de denunciar la
participación del Banco
Interamericano de desarrollo BID en
el financiamiento del PIT-CNT.
Tenemos sólidos elementos
para plantear que, por lo menos el asunto
estuvo recientemente en
la consideración del Secretariado Ejecutivo en
febrero de
este año. Y que dicho financiamiento está planteado
desde
diciembre de 2007.
Pensándolo un poco mejor: ¿es
mejor o peor ser financiado por el
gobierno español que por
el BID?
Así de bajo hemos caído.