Montevideo, 7 de diciembre de 2006
¿ESTADOS
UNIDOS DE AMÉRICA, una gigantesca burbuja económica a punto de estallar?
Los E.E.U.U. acumulan al día de
hoy varios déficits conjuntamente.
1) Déficit comercial. Compran en el
exterior mucho más de lo que venden. El principal aporte a dicho déficit lo
produce China.
2) Déficit fiscal. El Gobierno gasta
más dinero del que recauda de impuestos. Para tener una idea, su monto el del
5% del Producto Bruto Interno. Uruguay tiene un déficit de entre 1 y 2% de su
PBI.
3) Enorme deuda pública, 60% de su
PBI. Para comparar, la de Uruguay, país de muy dudosa solvencia es de 80%.
4) Deuda interna. La población del
país está pesadamente endeudada con bancos y otras instituciones financieras. Esta
deuda, a su vez, está cedida a distintos fondos de inversión en el país y en
todo el mundo. La gente ha hipotecado sus casas, tanto para comprarlas a
precios inflados, como para usar el dinero para consumir. Y muchas
instituciones, fondos de pensión, fondos de inversión, bancos, y personas son,
por lo tanto acreedores indirectos de los ciudadanos de Estados Unidos. Esto se
correlaciona con el déficit comercial, el dinero “fácil” obtenido en préstamo
sirve para comprar cada vez más productos importados.
5) Burbuja inmobiliaria. Las bajas
tasas de interés prevalecientes en los últimos años, que recién comenzaron a
subir algo los últimos 18 meses, favorecieron el crecimiento de la construcción
de viviendas y conjuntamente el aumento desmedido de sus precios. Los últimos
años estos han crecido a niveles antes desconocidos.
6) Burbuja en los precios de las
acciones. Éstas representan el valor al que las empresas cotizan en el mercado,
o sea el valor al que las empresas se compran y venden, que puede tener poco que ver con lo
que realmente valen. A pesar de que estos precios de las acciones no han
alcanzado aún el nivel pico y totalmente especulativo del año 2000, están, por
las medidas utilizadas normalmente para valorarlas, muy sobrevaluadas.
China y Japón son los dos principales tenedores de
dólares hoy. Y los tienen invertidos en bonos del tesoro de E.E.U.U.. O sea, le están
prestando permanentemente dinero al imperio. ¿Porqué
lo hacen? No es, ciertamente, por generosidad. Los EUA son su principal
cliente. Si no estuvieran continuamente comprando dólares, sus monedas
aumentarían de valor, reduciendo esa corriente exportadora hacia EUA. Y hasta
ahora han considerado que hacían un buen negocio. China, en particular, viene
creciendo a tasas cercanas al 10% anual desde hace muchos años. En gran parte
ese crecimiento se explica por esta corriente exportadora.
¿Qué puede suceder?
Esta situación es, en el fondo, insostenible. De alguna
forma estos desequilibrios tienen que resolverse.
Nadie sabe en rigor como lo harán. Puede haber lo que
algunos llaman un “aterrizaje suave”, pero también puede suceder un “escrache” de la economía yanqui.
En este último caso, arrastraría al mundo, de acuerdo a
las características particulares de cada país o grupo de países.
¿Como podrían desarrollarse los acontecimientos?
El dólar ostenta hoy una gran debilidad intrínseca, porque hay muchos más
dólares circulando de los que la economía de EUA puede respaldar. Si éste comienza
a bajar (lo está haciendo estos días, aunque no se sabe si la tendencia se
mantendrá) y los Bancos Centrales de los países y las empresas y personas del
mundo deciden que es una moneda demasiado inestable, y con tendencia a perder
valor, comienzan a vender en masa, el dólar bajará más. El Banco Central
yanqui, la famosa FED se verá obligada, para evitar que se desate la inflación
en EUA, a subir las tasas de interés de referencia, que son las que le cobra a
los bancos de EUA por sus préstamos de corto plazo. Este aumento de la
inflación se deberá a que, para vender
dólares los que lo tienen en el mundo van a comprar activos de Estados Unidos con
éstos, haciendo subir el precio de los mismos en dicha moneda. O sea, mucha
gente tratando de comprar cosas con dólares hará que el precio de esas cosas
suba; a eso se le llama comúnmente inflación. Simultáneamente, los tenedores de
bonos de EUA venderán los mismos, para deshacerse de los dólares, esto provocará
una suba automática de la tasa a que el Gobierno yanqui puede seguir tomando
prestado el dinero que necesita para funcionar. Los intereses de los bonos
yanquis de largo plazo dependen de su precio. Si mucha gente quiere venderlos,
éste baja y consiguientemente sube su tasa de interés. Como el Gobierno
necesita tomar prestado permanentemente para cubrir su déficit, deberá pagar
intereses mayores para hacerlo.
Dicha suba de tasas de interés hace frenar la economía
yanqui, que ya tiene problemas porque se comenzó a desinflar la burbuja
inmobiliaria, o sea, disminuyó la venta, construcción de viviendas y precios de
las mismas. Una parte muy significativa del empleo en EUA está vinculado al
sector inmobiliario, construcción, materiales, inmobiliarias, publicidad, etc.
Este freno de la economía provoca baja
del consumo, aumento del desempleo, y eventualmente del déficit del Gobierno.
Disminuyen las compras de manufacturas yanquis al mundo, especialmente a China
y al resto de Asia. Disminuyen las compras de China y Asia al mundo de materias
primas, hierro, cobre, petróleo y también de los productos que nosotros
exportamos y que son responsables de la relativa bonanza económica que hoy
tenemos. Consecuentemente, se produce una caída de los precios de estas
materias primas. Y el aumento de las tasas de interés hace mucho más difícil renovar
la deuda que va venciendo continuamente (la nuestra), con el consiguiente costo
extra para el Estado uruguayo. Todo agravado además por la fuga de capitales en
busca del beneficio extra que los bonos yanquis dan, producto de la suba de
tasas de interés. A los que tienen dinero se les vuelve más negocio colocarlo
en bonos de EUA que pagan tasas altas de interés que invertirlo en estos
países. En particular no olvidemos que la tasa de inversión en Uruguay, aún después
del aumento que festeja alborozado el equipo económico es patéticamente baja
(13,5%, contra 22% en Argentina y 50% en China, del Producto Bruto Interno,
respectivamente).
Eventualmente, las
aguas vuelven a su curso. En un plazo, que no puede ser demasiado breve
(algunos años) los números yanquis se
comienzan a equilibrar, su economía comienza a producir más, importa menos (su
moneda es más débil) y probablemente la economía mundial retome el crecimiento,
a tasas menores que ahora (este año crecerá al 4,9% anual).
En el interin, nuestra
economía, que sufre un endeudamiento enorme, este año pagaremos 830 millones de
dólares como intereses de la deuda pública, o sea, 12 veces lo que cuestan el
PANES y la canasta de 800 pesos que reciben 30.000 personas (unos 66 millones
de dólares anuales), va sufrir una crisis durísima. Y sobre eso no es necesario
abundar, ya los uruguayos, lamentablemente, sabemos bien de que se trata.
Este escenario descrito no es el único posible. Puede
suceder que haya un enlentecimiento de la economía
mundial mucho más gradual, que no alcance niveles tan profundos y veamos un
menor crecimiento sin un gran deterioro de la economía nacional en general.
Los técnicos, funcionarios y consultores oficiales se
juegan a esta opción. Otros economistas en el mundo ven el escenario “malo”
como muy probable. Y no podemos dejar de subrayar que la economía es una
ciencia social. Los economistas no son científicos fríos que trabajan
objetivamente en un laboratorio. Están inmersos en la realidad y tienen
intereses, o representan intereses de clase. La gran mayoría están interesados
en mantener funcionando este capitalismo neoliberal globalizado que nos
gobierna. Son funcionarios de Gobiernos, Empresas de bolsa, consultoras,
bancos, etc., todos ellos dependientes del dinero que ganan, en la medida en que las burbujas se
mantengan infladas.
Que cada cual saque sus propias conclusiones.