La Reforma Tributaria; réplica a Gabriel Papa.

Red de Economistas de Izquierda del Uruguay

La polémica terminó hace rato

Nuestra respuesta a GP (véase Brecha 20/07/07) finalizaba señalando:

“… lo condenable y grave de esta reforma es que se aumenta la carga al trabajo para bajar la carga al capital. Esa es una verdad tan contundente e irrebatible que Papa no puede utilizar una sola cifra para fundamentar que la posición de la REDIU es equivocada”.

No las busque el lector de Brecha en la respuesta de GP. No hay números ni argumentos. Cuando se llega a una cuestión de fe, es inútil razonar. Eso sí: ahora además somos los “puros y duros”; “místicos”, etc. ¿Discutiremos sobre adjetivos? Lo que importa son los argumentos; ¿dónde están los de GP?

Anota que, además, al referirnos a “una política que tiene finalidades que son prioritarias –deuda externa, superávit fiscal primario- [recurrimos] a una fórmula reiterada…”. ¿Acaso GP piensa que es incorrecto manejar el contexto, el conjunto de la política económica? Además, ¿no es el propio Cr. Astori quien nos reitera estas “fórmulas”? ¿O “ya fue” criticar las bases del neoliberalismo?

 

El Congreso Héctor Rodríguez del FA “era lo suficientemente flexible como para amparar los contenidos de la reforma…” dice GP. Pero el Congreso señala que el gobierno:

“… intervendrá mediante la política fiscal y de previsión social en procura de una distribución más equitativa del ingreso…”·, y en pág. 95, dice: a.- IRPF: "Con referencia a este impuesto , nuestra fuerza política "reivindica la total vigencia del principio "que pague más el "que tiene más y que pague menos el que tiene "menos"(subrayados nuestros).

¿Esto es “flexibilidad”?. Y esta reforma no cumple ninguno de los dos objetivos.

Mucho insiste GP (y otros defensores de la reforma) en que varios sectores “hasta el presente desertores” pasan a tributar; como si el FA hubiera dado el “gran paso” hacia la justicia tributaria. Veamos: lo que importa no sólo es incorporarlos nominalmente a los gravámenes, sino que aporten efectivamente en función de sus ingresos y riquezas acumuladas. Los números –que GP no maneja- son porfiados, y demuestran lo ínfimo de su aporte.

Cuando las cifras oficiales señalan que las rentas de propiedades, utilidades y dividendos, intereses y otros aportarán el 9.3% del IRPF; los trabajadores aportarán el 62%, los jubilados 17.7%, y los servicios personales fuera de relación de dependencia otro 11.2%, la polémica termina: ¡sólo los pasivos aportarán el doble que los ingresos del capital!

Pero, por otro lado, simplemente no es verdad. Ya en 1960 el Partido Nacional propuso (y se implementó, con variaciones, hasta 1973) una Ley Fiscal que gravó al capital; a ¡la tierra!; a las “súper ganancias”, a lo financiero… De modo que “la gran novedad” no es tal.

Para considerarse al menos “progresista” es imprescindible superar, mejorar desde el punto de vista de los trabajadores, del pueblo, estos planteos del Partido Nacional.

Este régimen tributario tuvo grandes defectos, y creemos que a los lectores de Brecha les interesará la intervención del Senador José Pedro Cardozo:

En nuestra opinión, faltan dos cosas esenciales: falta el impuesto progresivo a la tierra, mucho más necesario hoy que nunca, cuando una inmensa y acelerada concentración de la propiedad territorial en pocas manos está sellando dramáticamente el estancamiento de la producción nacional; y el gravamen a las grandes riquezas, a las fantásticas riquezas acumuladas en este país en menos de dos años, a raíz, fundamentalmente, del abasto libre y de la Reforma Cambiaria y Monetaria… Este Plan es índice de una política económica financiera de clase. Se realiza esta política a favor de una clase, de la clase privilegiada contra la clase trabajadora”.

(citado en García Repetto: El impuesto a la renta 1960-1973, XXI Jornadas de Economía, BC, Mvd. 2006, pág. 13)

Su intervención nos parece imperdible. Primero: si sustituimos los factores de enriquecimiento que señala por los precios internacionales de la carne y cereales; la opinión del Senador Cardozo tiene una impactante actualidad.

Segundo: plantea con claridad si favorece la clase privilegiada o a los trabajadores; exactamente lo que la REDIU anotó desde el inicio como tema fundamental.

Pero para GP este enfoque es irrelevante. Dado que, en su visión, el capitalismo “es complejo…considero un exceso o, más bien, un verdadero simplismo pretender juzgar esta reforma tributaria exclusivamente [este término es de GP; nosotros dijimos que es lo “central”] a partir de que [dice la REDIU] los deciles de ingreso agrupan ingresos provenientes del trabajo e ingresos provenientes de quienes se apropian del trabajo de los demás; es decir, la explotación. Y por si fuera poco, agregamos, es más pesado el gravamen al trabajo que al capital.

Está todo dicho; GP reafirma el ¿“Y”? de su anterior artículo; esto no le interesa, le parece irrelevante. Cada lector de Brecha extraerá sus conclusiones.

El periodista culmina con la frase: “Principio quieren las cosas”. Creemos que sería bueno que explicara: si es en el sentido de “comienzo”, de “primer paso”, se ubica en el terreno de aquellos a los que les importa más moverse aunque vayan en la dirección equivocada. ¿Es un comienzo promisorio el que aumente el gravamen al trabajo y disminuya al capital? ¿Esto es progresista? Criticarlo, ¿es ser místicos o puros? Eso es usar el telescopio al revés.