Publicado en Brecha. 20 de julio de 2007
“¿Y?”
Red de Economistas de
Izquierda del Uruguay (REDIU)
En esta nota se
incorporan nuevos argumentos en el debate sobre la reforma tributaria que
El complemento
circunstancial. En la escuela nos enseñaron eso del
“complemento circunstancial”, que pesaba menos en la frase que el complemento
directo. Papa se dedica a acumularlos. Arranca por cuestionar la oportunidad de
nuestra opinión en el Debate Abierto, y luego la ubica en términos
apocalípticos: “son tantas y tan demoledoras las críticas realizadas”, “la
crítica de
En su concepto, es malo emitir “tantas” y “tan
demoledoras” críticas: o sea, la intervención de
Por otro lado, para responder a nuestra crítica de que
“la nota no analiza las causas de por qué lo pragmático desplazó a lo
programático”. Papa expresa, “me permito observar que, luego de las
modificaciones realizadas, la reforma recogió amplios acuerdos en los partidos
políticos de izquierda”. Es como una tía que decía “era de noche y, sin
embargo, llovía”: los amplios acuerdos en los
partidos políticos de izquierda, quizás redujeran lo “pragmático” del
proyecto del Ejecutivo, pero están lejos de lo “programático” del FA.
La frutilla: “Todos, absolutamente todos, los análisis
indican que el impacto de la reforma mejora la equidad”. Dos cosas: por un
lado, no considera el análisis de
En todo caso eternos desencantados: ¿con el injusto
sistema capitalista?: por supuesto. Con la injusticia tributaria: también, por
supuesto. Y con el actual régimen (no reforma), opuesto a lo que siempre dijo
el FA: también, por supuesto. ¿O hay que encantarse silenciosamente?
¡Seamos serios! No basta pasar del terreno de la
descripción al de la descalificación. Analicemos contenidos de fondo y sus
contextos explicativos y, quizás, de esa forma se pueda avanzar en la
comprensión del carácter de esta reforma tributaria.
La
economía política también existe. En el artículo del semanario se
afirma que (
Es decir, recurre a ella en el sentido de ¿y cuál es
el problema?, ¿qué les preocupa? El tema está en que es fundamental comprender
que cada decil agrupa ingresos provenientes del trabajo e ingresos provenientes
de quienes se apropian del trabajo de los demás; es decir, la explotación.
Esto, que está en el corazón del capitalismo en que vivimos: ¿no importa?;
¿podemos hablar de justicia tributaria ignorando esto?; ¿tampoco importa cuando
la actual ley tributaria hace pagar más al trabajo que al capital?
Afirma
Papa que “la reforma incorpora al esfuerzo tributario –es decir que le cobra un
impuesto a quienes antes no lo pagaban– a importantes grupos de personas:
impuesto sobre los ingresos de los profesionales y sobre las rentas del capital
por concepto de intereses, alquileres, dividendos, plusvalía por compraventa de
propiedades. Además, grava con tasas crecientes según distintos tramos de
ingresos.” Lo primero es muy relativo, teniendo en cuenta las estimaciones
sobre lo que pagaran las rentas del capital (nueve por ciento del IRPF)
respecto a las rentas del trabajo (ochenta y uno por ciento). Lo segundo no es cierto, solo se gravan con
tasas crecientes a los ingresos derivados del trabajo. La reforma es dual,
porque trata diferente al trabajo que al capital para, supuestamente, “no ahuyentarlo” (lo que nadie propone).
El
programa del FA, que el articulista dice desconocer, gravaba mucho más al capital
que al trabajo; los mínimos eran mucho más altos (12.500 pesos de 1999) y las
deducciones aumentaban el mínimo en 20% por cada hijo. Justo es reconocer que
los parlamentarios frentistas mejoraron el impresentable proyecto inicial de
todas formas no pudieron modificar las características negativas esenciales.
Dice
Papa “El afán crítico de
Al referirse a la solidaridad entre trabajadores con
ingresos diferentes, resulta novedosa la concepción de “un modelo en el que
cada cual aporte según sus capacidades para satisfacer a cada quien según sus
necesidades”.
¿”Equidad” que queda limitada a los ingresos por
trabajo e ignora a los capitalistas es “equidad”? ¡Novedad ética!
Anotemos también comentarios menores a sus
afirmaciones, como ser ciertos
trabalenguas para intentar colocarnos en contradicciones semánticas; su opinión
de que publicar un proyecto de ley en una página web y que se envíen correos es
participar; o que nuestros comentarios
deberían haberse planteado mucho antes (pasando por alto las dificultades para
acceder a la información y procesarla, el propio proceso de debate en y con los
sindicatos, o la existencia de nuevas informaciones.)
¿Cuál es
el fondo?
Dice Papa: “La reforma tributaria constituye un
importante avance en términos de eficiencia y equidad y que, además, tiene el
gran mérito de sentar las bases que permitirán continuar con el proceso”. No es
necesario agregar más. Si opina esto de que se mantenga el peso de los
impuestos indirectos (igual que antes); no se grave la riqueza patrimonial
(peor que antes), y los ingresos del trabajo paguen más que los del capital
(peor que antes), es una clara toma de posición.
Cuando se observa que las rentas del trabajo,
excluyendo a los profesionales no dependientes, pasan de 150 millones de
dólares a 280 millones, mientras los capitalistas empresarios y rentistas
apenas pagarán 30 millones por IRPF, es absolutamente claro y transparente que
existe una injusticia social, que se incrementa la explotación del trabajo.
Por
supuesto la razón de este “debate abierto” no es sólo la afirmación del
responsable de las páginas económicas del semanario: “considero que la reforma
tributaria constituye un importante avance…”, el problema es que “Brecha” haya
asumido esa posición como propia en su tapa del 6 de julio. La izquierda y el
FA han desarrollado suficientes terrenos comunes para reencontrarnos, en este
tema y en otros, acorde a sus líneas programáticas, tan dejadas de lado en esta
ley, por su contenido y por la forma en que se impuso.
Final. Los “enigmáticos deciles” ocultan las
relaciones distributivas entre las clases sociales; ése es el tema fundamental
de