Publicado en Brecha. 20 de julio de 2007

 

“¿Y?”

 

Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)

 

En esta nota se incorporan nuevos argumentos en el debate sobre la reforma tributaria que la REDIU sostiene con el semanario “Brecha”. En la edición del 13/07/07 Gabriel Papa realiza una serie de comentarios que merecen, por el respeto que tenemos a él y a los lectores de Brecha, una respuesta que ayude a clarificar las diferencias. En particular se responde al significativo “¿Y?” del articulista reafirmando que la reforma tributaria profundiza la desigualdad entre trabajadores y capitalistas.

 

El complemento circunstancial.  En la escuela nos enseñaron eso del “complemento circunstancial”, que pesaba menos en la frase que el complemento directo. Papa se dedica a acumularlos. Arranca por cuestionar la oportunidad de nuestra opinión en el Debate Abierto, y luego la ubica en términos apocalípticos: “son tantas y tan demoledoras las críticas realizadas”, “la crítica de la Rediu a la reforma tributaria es demoledora”. “La acumulación de juicios tan categóricos como negativos es abrumadora”, “El afán crítico de la Rediu es tan totalizador”, “La perspectiva de la Rediu –que la conduce a críticas sistemáticas y demoledoras”.

En su concepto, es malo emitir “tantas” y “tan demoledoras” críticas: o sea, la intervención de la REDIU es inoportuna y apocalíptica. A ello le añade cuestionamientos psicologizantes: “la que parece ser la gran obsesión de la REDIU”, le “encanta”, el “desencanto permanente”.

Por otro lado, para responder a nuestra crítica de que “la nota no analiza las causas de por qué lo pragmático desplazó a lo programático”. Papa expresa, “me permito observar que, luego de las modificaciones realizadas, la reforma recogió amplios acuerdos en los partidos políticos de izquierda”. Es como una tía que decía “era de noche y, sin embargo, llovía”: los amplios acuerdos en los  partidos políticos de izquierda, quizás redujeran lo “pragmático” del proyecto del Ejecutivo, pero están lejos de lo “programático” del FA.

La frutilla: “Todos, absolutamente todos, los análisis indican que el impacto de la reforma mejora la equidad”. Dos cosas: por un lado, no considera el análisis de la  REDIU y, por el otro, la verdad sería un asunto de cantidad….

La REDIU, luego de presentado su libro “Otro camino económico es posible” (junio de 2006) tomó posición solamente sobre dos temas: el rechazo al TLC (noviembre de 2006), y ahora sobre la reforma tributaria. Por tanto, lo de “desencanto permanente” es simplemente  un juicio muy subjetivo.  

 

En todo caso eternos desencantados: ¿con el injusto sistema capitalista?: por supuesto. Con la injusticia tributaria: también, por supuesto. Y con el actual régimen (no reforma), opuesto a lo que siempre dijo el FA: también, por supuesto. ¿O hay que encantarse silenciosamente?

 

¡Seamos serios! No basta pasar del terreno de la descripción al de la descalificación. Analicemos contenidos de fondo y sus contextos explicativos y, quizás, de esa forma se pueda avanzar en la comprensión del carácter de esta reforma tributaria. 

 

La economía política también existe.  En el artículo del semanario se afirma que (la REDIU) “llega al extremo de afirmar enigmáticamente que la nota de Brecha no cuestiona la agrupación por deciles, al parecer porque éstos pueden contener rentas del capital y de trabajo”, culmina diciendo: “¿Y?”. Pocas veces una letra significa tanto.

Es decir, recurre a ella en el sentido de ¿y cuál es el problema?, ¿qué les preocupa? El tema está en que es fundamental comprender que cada decil agrupa ingresos provenientes del trabajo e ingresos provenientes de quienes se apropian del trabajo de los demás; es decir, la explotación. Esto, que está en el corazón del capitalismo en que vivimos: ¿no importa?; ¿podemos hablar de justicia tributaria ignorando esto?; ¿tampoco importa cuando la actual ley tributaria hace pagar más al trabajo que al capital?

Afirma Papa que “la reforma incorpora al esfuerzo tributario –es decir que le cobra un impuesto a quienes antes no lo pagaban– a importantes grupos de personas: impuesto sobre los ingresos de los profesionales y sobre las rentas del capital por concepto de intereses, alquileres, dividendos, plusvalía por compraventa de propiedades. Además, grava con tasas crecientes según distintos tramos de ingresos.” Lo primero es muy relativo, teniendo en cuenta las estimaciones sobre lo que pagaran las rentas del capital (nueve por ciento del IRPF) respecto a las rentas del trabajo (ochenta y uno por ciento).  Lo segundo no es cierto, solo se gravan con tasas crecientes a los ingresos derivados del trabajo. La reforma es dual, porque trata diferente al trabajo que al capital para, supuestamente,  “no ahuyentarlo” (lo que nadie propone). 

El programa del FA, que el articulista dice desconocer, gravaba mucho más al capital que al trabajo; los mínimos eran mucho más altos (12.500 pesos de 1999) y las deducciones aumentaban el mínimo en 20% por cada hijo. Justo es reconocer que los parlamentarios frentistas mejoraron el impresentable proyecto inicial de todas formas no pudieron modificar las características negativas esenciales.

Dice Papa “El afán crítico de la REDIU es tan totalizador que … llega al extremo de preguntarse “si es un mérito” que, “como argumenta el gobierno”, “el 80 por ciento de los trabajadores o alrededor de 450 mil pasivos no paguen o paguen menos” que antes de la reforma.” Por supuesto que no es un merito y no lo es por dos razones. La primera, porque los porfiados números muestran que de 1.168.000 personas que reciben ingresos computables como rentas del trabajo, 636 mil (54%) no reciben perjuicios ni beneficios no pagaban IRP ni pagaran IRPF; 310 mil (29%)  pagará menos y 194 mil (17%) pagará más. La segunda, porque esas 636 mil personas reciben ingresos absolutamente bajos. 

Al referirse a la solidaridad entre trabajadores con ingresos diferentes, resulta novedosa la concepción de “un modelo en el que cada cual aporte según sus capacidades para satisfacer a cada quien según sus necesidades”.

¿”Equidad” que queda limitada a los ingresos por trabajo e ignora a los capitalistas es “equidad”? ¡Novedad ética!

 

Anotemos también comentarios menores a sus afirmaciones, como ser  ciertos trabalenguas para intentar colocarnos en contradicciones semánticas; su opinión de que publicar un proyecto de ley en una página web y que se envíen correos es participar;  o que nuestros comentarios deberían haberse planteado mucho antes (pasando por alto las dificultades para acceder a la información y procesarla, el propio proceso de debate en y con los sindicatos, o la existencia de nuevas informaciones.)

 

¿Cuál es el fondo? Dice Papa: “La reforma tributaria constituye un importante avance en términos de eficiencia y equidad y que, además, tiene el gran mérito de sentar las bases que permitirán continuar con el proceso”. No es necesario agregar más. Si opina esto de que se mantenga el peso de los impuestos indirectos (igual que antes); no se grave la riqueza patrimonial (peor que antes), y los ingresos del trabajo paguen más que los del capital (peor que antes), es una clara toma de posición.

 

Cuando se observa que las rentas del trabajo, excluyendo a los profesionales no dependientes, pasan de 150 millones de dólares a 280 millones, mientras los capitalistas empresarios y rentistas apenas pagarán 30 millones por IRPF, es absolutamente claro y transparente que existe una injusticia social, que se incrementa la explotación del trabajo.

Por supuesto la razón de este “debate abierto” no es sólo la afirmación del responsable de las páginas económicas del semanario: “considero que la reforma tributaria constituye un importante avance…”, el problema es que “Brecha” haya asumido esa posición como propia en su tapa del 6 de julio. La izquierda y el FA han desarrollado suficientes terrenos comunes para reencontrarnos, en este tema y en otros, acorde a sus líneas programáticas, tan dejadas de lado en esta ley, por su contenido y por la forma en que se impuso.

Final. Los “enigmáticos deciles” ocultan las relaciones distributivas entre las clases sociales; ése es el tema fundamental de la REDIU. Las críticas de Papa no van al centro del asunto, describen una realidad parcial y cuestionan cosas obvias que no se han planteado. No se opone la REDIU a que unos trabajadores sean solidarios con otros trabajadores, lo condenable y grave de esta reforma es que se aumenta la carga al trabajo para bajar la carga al capital. Esa es una verdad tan contundente e irrebatible que Papa no puede utilizar una sola cifra para fundamentar que la posición de la REDIU es equivocada.