ANTE LA DRAMÁTICA SITUACIÓN DE PALESTINA

ANTE LA DRAMÁTICA SITUACIÓN DE PALESTINA

Los incidentes en Jerusalén Oriental en estos días, en realidad son invasiones y profanaciones de los lugares santos de musulmanes y cristianos, como la Explanada de las Mezquitas y el Santo Sepulcro. Pretenden su “judaización”, o sea son acciones de Israel buscado transformar el paisaje físico y demográfico de Jerusalén para hacerlo coincidir con la visión sionista de una Jerusalén unida y fundamentalmente judía bajo soberanía israelí. Este proceso es de larga data e intenta naturaliza la violación sistemática del Derecho Internacional, mediante la aplicación de la política de los hechos consumados.

“En primer lugar, los episodios en Palestina que se desarrollan en estos días no son nuevos, constituyen un eslabón más en la cadena de violaciones a los derechos humanos del régimen israelí, sustentado en la ideología sionista. La cancelación del “otro” diferente, negando su identidad, usurpando sus tierras, bombardeando sus ciudades, matando, reprimiendo y encarcelando a jóvenes y adolescentes, amparando a los colonos en su campaña racista, resulta –lamentablemente– semejante a las prácticas odiosas que aplicara el nazi fascismo”, dice documento de la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino (CAPP).

EL APARTHEID SIONISTA

La discriminación existente en Israel, establece dos grandes categorías, los judíos (el pueblo elegido) y los “otros”. Con esas concepciones se desarrollan bandas sionistas fanáticas, cada vez más agresivas y “racistas”. Durante la última guerra contra Gaza (2021) estos grupos arremetieron contra los barrios de los israelíes no judíos y estos se defendieron y en algunos casos contraatacaron. Esto fue calificado por medios internacionales como “guerra civil” y obligo a desplazamientos de fuerzas de seguridad hacia Israel. La tensión se mantiene.

En los territorios ocupados los “colonos” aplican el “gatillo fácil” contra los palestinos bajo la protección de las fuerzas de seguridad de Israel. Gozan de total impunidad, en un territorio que deberían abandonar según las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la ONU.

TODO EL PODER A LA ULTRADERECHA.

Estas provocaciones, no son inocentes, son incentivadas y toleradas por intereses políticos, donde se enfrentan los diferentes grupos que participan en un parlamento unicameral muy fragmentado, pero con un predominio neto de las posiciones de derecha y ultraderecha.

La actual coalición gobernante se tambalea y hay interés en que caiga este gobierno, para que se realicen nuevas elecciones y retorne el Likud y sus socios religiosos fundamentalistas.

Todos estos grupos coinciden en continuar, a como de lugar, con la expulsión de la población nativa y “judaizar” totalmente “la Tierra Prometida”.

LA “JUDAIZACIÓN” DE TIERRA SANTA

Podemos decir que “siendo Jerusalén el foco y epicentro de los enfrentamientos en estos días, los hechos desnudan una clara ofensiva en procura de la “judaización” completa de los lugares sagrados, intentando imponer una suerte de exterminio cultural. La identidad palestina siempre estuvo impugnada por el sionismo, pero hoy mismo, el régimen israelí intenta conculcar la existencia misma de la nación palestina, apelando a los fanáticos y judíos ultra ortodoxos”, dice CAPP.

Estas prácticas que hoy son descaradas y declaradas, tampoco son nuevas. Por ejemplo, en octubre de 2016, el Consejo Ejecutivo de la UNESCO, adoptó una Resolución que “condena el aumento de las agresiones israelíes contra civiles, personalidades religiosas islámicas y sacerdotes, las medidas adoptadas contra la libertad de culto y el acceso de musulmanes a la mezquita de al-Aqsa, y deplora los ataques continuos por extremistas de derechas y fuerzas uniformadas israelíes”.

EL DERECHO INTERNACIONAL O EL MANDATO DIVINO

El 23 de diciembre de 2016, se voto la Resolución 2334 del Consejo de Seguridad de las ONU. La misma establece límites entre Israel y Palestina y pide el retiro de Israel de los territorios ocupados, entre otras cosas. Dicha resolución fue aprobada por unanimidad, 14 votos a favor y la abstención de EEUU. Uruguay fue uno de los países que la voto como miembro no permanente.

Jerusalén Oriental es una parte de los Territorios Palestinos Ocupados. La ONU a texto expreso considera ilegal su anexión por parte de Israel. Y fue inaceptable la declaración de Jerusalén como capital “indivisible” de Israel, razón por la cual no se encuentran allí las embajadas de los países que mantienen relaciones diplomáticas con ese Estado. Ningún organismo internacional autorizo a Israel a intervenir en Jerusalén Oriental, por tanto sus acciones son absolutamente rechazables y condenables.

EL PAPEL DE LAS NACIONES UNIDAS

Vemos que las “Naciones Unidas se muestran extremadamente preocupadas –con razón– por la guerra en Ucrania, sin embargo, poco o nada hacen por la vida y el respeto a los derechos humanos en Palestina. La inacción, omisión o tibieza de los organismos internacionales finalmente los convierte en cómplices impávidos de la impunidad del régimen israelí”, dice CAPP.

Los reclamos de los representes palestinos en los ámbitos internacionales han recibido resoluciones que son favorables para su causa, como las señaladas, sólo que no se aplican. A su vez aquellas que condenan o afectan a Israel se incumplen.

Hay un doble rasero, que afecta la credibilidad de la ONU.

LA CAJA DE PANDORA

En un planeta donde suenan los tambores de la guerra, con nuevos realineamientos, tensiones e incertidumbres, las campañas “judaizantes” contra los lugares santos de otras religiones son consentidas y amparadas por el Estado de Israel.

Israel está abriendo una caja de Pandora, con consecuencias imprevisibles

*Publicado en el Semanario Voces, en Montevideo el 28 de abril de 2022

Acerca del autor

Ruben Elías Dutra
Ruben Elías Dutra 8

Ruben Elías. Ingeniero Agrónomo, Posgrado en Demografía, Ex Docente en UDELAR y ANEP: Secundaria y Formación Docente (IPA y CERP). Militante social y sindical, asesor del PIT-CNT. Integra la REDIU y la Comisión de Apoyo al Pueblo Palestino.