MONTEVIDEO, 8 DE octubre de 2008

 

 

      RED DE ECONOMISTAS DE IZQUIERDA DEL URUGUAY

 

 

      ¿ESTÁ URUGUAY BLINDADO CONTRA LA CRISIS?

 

 

      Como siempre ocurre, los gobernantes de turno creen mantener su

      autoridad y manifiestan una respuesta clara y contundente frente

      a esta afirmación. SI.

 

 

      Y uno se queda pensando, ¿Qué haría yo en su lugar?

 

 

      Pero, intentemos, en lugar de especular responder nosotros a la

      pregunta.

 

 

      1) ¿En que consiste la actual crisis? Su desencadenamiento tiene

      un claro origen financiero. La desregulación fomentada por la

      derogación, en 1999 durante el Gobierno de Clinton, de la ley

      dictada en USA en los años 30, los de la Gran Depresión (la

      Glass-Stegall Act de 1933) que separaba claramente los bancos de

      inversión de los bancos comerciales dio origen a una gigantesca

      especulación en valores derivados de las hipotecas generadas en

      la compra de viviendas. Tratando de ser breves, a partir de una

      hipoteca se creaban papeles de distinta clase, que se

      superponían unos sobre los otros. Así, esta pobre y muy mal

      otorgada hipoteca, llegó a generar un múltiplo de dinero

      ficticio en forma de papeles derivados que salieron a circular

      por el mundo. Lo cual hizo que una gran parte de los activos que

      figuraban en los balances de las instituciones financieras,

      bancos comerciales, bancos de inversión, fondos mutuos, etc. no

      fueran más que números sin ninguna base real.

 

 

      2) Pero la crisis tiene también, y sobre todo, un origen en la

      economía real. El estancamiento de los salarios reales en EEUU,

      Europa, América Latina sobre todo, hizo que, para mantener y

      aumentar niveles de consumo fuera necesario hacerlo en base a

      crédito sin respaldo en activos reales. Es fácil darse cuenta

      que el punto 1 juega aquí un rol esencial. Para mantener y aún

      bajar los salarios reales fue necesario destruir las barreras

      comerciales a través de una serie de políticas neoliberales

      impuestas primero por el predominio ideológico de los pensadores

      del primer mundo, amparados y reforzados a partir de la caída

      del campo socialista. Estas políticas fueron impuestas en el

      terreno material por los organismos multilaterales de crédito,

      pero también de comercio, como el FMI, el BID, el Banco Mundial

      y la Organización Mundial del Comercio. Rotas que fueron las

      barreras comerciales, la producción de bienes materiales se

      trasladó mayoritariamente a Asia, especialmente a China. Y tanto

      los EEUU como Europa se transformaron en economías que los

      analistas llaman FIRE (en inglés finanzas, seguros, sector

      inmobiliario) abandonando en gran parte la producción de

      bienes. Los países productores de estos pasaron a financiar el

      consumo de clases ricas y medias de los EEUU y también de

      Europa. Generaron así un desarrollo industrial autónomo y

      acumularon vastas reservas de títulos de deuda, sobre todo de

      EEUU nominados en dólares.

 

 

      3) Este esquema, verdadera pirámide financiera o bicicleta, como

      se la denominó alguna vez en nuestra historia tenía forzosamente

      que derrumbarse. En algún momento alguien descubrió que esos

      papeles debían cotizarse a mucho menos que lo que decía su

      título, o directamente nada. Y así, las instituciones

      financieras se vieron ante una corrida. Los dueños de papeles

      salieron a venderlos, bajando rápidamente su cotización en el

      mercado. Y las cotizaciones de acciones de los bancos cayeron

      consecuentemente, ya que sus activos estaban constituidos

      mayoritariamente por esos activos ahora devaluados.

 

 

      4) Los Bancos Centrales de los países desarrollados comenzaron a

      adquirir esos papeles de escaso o nulo valor y pagarlos con

      bonos del tesoro, ya sea de EEUU o del Banco Central Europeo

      (BCE). Pero, claro, esto tiene un costo político, la gente sabe

      que lo que están haciendo es intentar rescatar bancos, dirigidos

      por gerentes que en el período han ganado cifras inimaginables

      de dinero, ya que se autoasignaban sueldos y bonificaciones en

      base a la fabulosas ganancias que hacían en el papel, con plata

      que a la corta o a la larga ellos tendrán que pagar por la vía

      de impuestos, caídas de salarios, desempleo o inflación.

      Intuitivamente, aún la gente que no sabe nada de esto percibe

      que algo se está haciendo que va en su contra. La explosión de

      la burbuja financiero inmobiliaria (en este proceso las

      viviendas aumentaron de precio en forma espectacular) deja a

      millones de familias en esos países literalmente en la calle, al

      no poder pagar las hipotecas con las que compraron sus viviendas.

 

 

      5) A pesar de este costo político los Bancos Centrales no han

      tenido más remedio que ir al rescate de las instituciones

      financieras en problemas, que son prácticamente todas,

      encabezadas por las más grandes. Pero sucede que la cantidad de

      papeles sin valor circulantes era mucho más grande de lo que los

      economistas oficiales habían soñado. Y así, se han sucedido los

      rescates, que comenzaron a mediados de 2007. Al final de cada

      uno los gobernantes exhalan un suspiro de alivio, sólo para

      descubrir pocas semanas después que otro gigante se hunde. Ya

      han probado, como sucedió recientemente con dejarlo hundir

      simplemente (Lehman Brother´s hace un par de semanas),

      comprobando que el resultado es malo. Entonces intentan el

      mega-rescate en trámite en el congreso estas horas. . Y con esto

      no hacen más que alimentar el llamado riesgo moral, o sea, la

      percepción de que los financistas que hacen fabulosas ganancias

      con operaciones arriesgadas y que, cuando, como sucede siempre

      en esos casos se hunden, serán rescatados siempre bajo el

      supuesto de que sus instituciones financieras son demasiado

      grandes para caer que así se acentúa, haciendo patente ante la

      población lo injusto del sistema y además, creando las

      condiciones para nuevas burbujas especulativas, nuevas aventuras

      y nuevas crisis.

 

 

      5) El problema ahora ya no es tanto el sistema financiero sino

      la dialéctica perversa que éste ha generado con la economía

      real. En un sistema, no hay partes independientes. Es ya

      indiscutible que tanto los EEUU como Europa están en recesión. Y

      estamos hablando de un 55% de la economía mundial. Recesión

      significa que su economía, su producción, su consumo, el valor

      de sus viviendas, tierras, industrias, etc se está reduciendo.

      El desempleo aumenta, bajan los salarios reales. Y esto, a su

      vez impacta en los grandes suministradores de bienes de estas

      economías, los países asiáticos, encabezados hoy por China. Ya

      estas economías están disminuyendo su ritmo de crecimiento. Y,

      como han generado una gigantesca capacidad productiva que ahora

      comenzará a estar crecientemente ociosa, experimentarán, eso es

      lo que yo pienso, una grave crisis de superproducción. Hay gente

      muy calificada que piensa que el impacto no será tan grande

      porque resolverán la falta de mercados de exportación por la vía

      de ampliar sus aún relativamente pobres mercados internos. Eso

      está por verse. Mientras tanto, algo es seguro, es imposible

      reacomodar este desastre en el breve plazo. No habrá, por lo

      tanto desacople, planteo de algunos que implicaba que la

      crisis generada en EEUU no afectaría sustancialmente a gran

      parte del mundo por las razones expuestas más arriba.

 

 

      6) Pero habíamos prometido en el título responder una

      pregunta……Y a eso vamos. Uruguay, Argentina, Brasil y el resto

      de América Latina han disfrutado estos años de un lustro

      virtuoso que no se veía desde hace muchas décadas. Para ello se

      unieron por lo menos tres factores; el primero, después de

      períodos críticos importantes, particularmente violentos en

      Argentina y Uruguay, la capacidad industrial y agrícola ociosa

      permitió, con el cambio de la situación de mercados un rápido

      crecimiento de la producción. En segundo lugar, el mundo, como

      parte de la burbuja financiera descrita más arriba fue inundado

      por una ola de liquidez (dinero) que buscaba colocaciones

      rentables, desechando cualquier consideración de riesgo.

      Tercero, también vinculado al punto anterior, el cambio de los

      patrones de consumo de parte de la población, básicamente de

      Asia, volcado hacia más productos alimenticios de origen animal

      aumentó bruscamente la demanda de productos agropecuarios; se

      precisan aproximadamente 7 kilos de granos para producir un kilo

      de carne vacuna, esta proporción es algo menor en el caso del

      cerdo y menor aún para el pollo, pero si cientos de millones de

      personas cambian su dieta parcialmente, el aumento de la demanda

      de granos se vuelve muy grande. Y el aumento de la producción

      industrial de esos países se tradujo en un crecimiento de la

      demanda y precios de productos minerales y energéticos, en

      primer lugar el petróleo.

 

 

      Estos factores están en la base del crecimiento a altas tasas de

      nuestra economía. Después del pico de 1998 el PBI de Uruguay

      cayó un 18% entre los años 1999 y 2002. Se comenzó a recuperar

      en 2003 y en 2007 superó en un 15% el de 1998. Se estima que

      este año crecerá un 10% más. La política de libre entrada y

      salida de capitales (una de las patas del modelo LACE,

      liberalizador aperturista, concentrador y excluyente, para

      utilizar una sigla pergeñada por Daniel Olesker), unida a la

      total apertura y fomento del capital extranjero, sumada a la

      incontrolada expansión del crédito interno mediante

      seudo-cooperativas, tarjetas, créditos directos de las grandes

      empresas comerciales y también de los bancos; todo esto último

      consecuencia directa de lo anterior están en la base de tan

      inusual aumento de nuestro PBI. Ojo, gran parte de este aumento

      es sólo un rebote. Aún incluyendo el crecimiento de este año, si

      tomamos la década 1998-2008 entre puntas, el crecimiento

      económico promedio anual será de aproximadamente un 2,6%, nada

      espectacular para una economía emergente. Y también es

      necesario aclarar que la política LACE es ampliamente favorable

      en entornos internacionales como el que acabamos de describir.

      Sobre todo desde el punto de vista del flujo de capitales, la

      total apertura, unida a un planteo de filosofía económica de

      claro signo neoliberal facilitan y fomentan enormemente el

      ingreso de aquellos. Para los grandes fondos especuladores

      internacionales no es indiferente que el Ministro Astori haya

      sido en su momento titulado mejor Ministro de Economía del año

      por la revista The Banker de Londres. O los reiterados elogios

      que los embajadores de EEUU han proferido hacia la política

      económica del gobierno uruguayo.

 

 

      Nos hemos tomado del trabajo de tratar de detallar las causas

      del crecimiento para valorar cuánto incidirá el proceso de

      crisis internacional en nuestro país, que no aprovechó estos

      tres años de oportunidades para transitar otro rumbo no tan

      dependiente del capitalismo. Pero antes, debemos considerar que

      este crecimiento tuvo otras características no tan

      favorables……el lado oscuro del modelo[1] <#_ftn1>. Sólo

      haremos hincapié en algunas de ellas: a) pésima distribución de

      los beneficios. Mientras el PBI aumentó ya un 25 o más por

      ciento sobre el de 1998, como dijimos arriba, los salarios

      reales a fin de este año no habrán alcanzado aún el nivel de

      aquel año. La masa salarial habrá caído entre 1998 y este año de

      un 30 a un 20% de su participación en el PBI, aproximadamente.

      b) La inversión bruta fija, o sea la inversión en maquinaria,

      cultivos y otros activos productivos no ha sobrepasado el 17%

      del PBI, totalmente insuficiente para mantener un crecimiento

      económico elevado. c) la inversión en innovación, según lo

      declarado a fines de 2007 por el entonces Ministro Astori era

      del orden del 0,2% del PBI. Ahora se habla, sin precisar

      fuentes, que alcanzó el 0,6% del PBI. En cualquier caso, cifras

      que, para plantearse un desarrollo sostenible habría que

      multiplicar por varios enteros.

 

 

      7) La situación de crisis internacional impactará en nuestra

      economía por varios lados. A) Desde el punto de vista financiero

      comienza un acelerado reflujo de capitales desde la periferia

      hacia el centro. Hace unos días el BCU intervino en la plaza

      cambiaria vendiendo 47 millones de dólares para evitar una

      abrupta caída del peso. O sea, comienza la fuga de capitales en

      forma acelerada, a partir, seguramente, de los bancos

      extranjeros que por orden de sus matrices envían la

      imprescindible liquidez a aquellas. B) Aumentan las tasas de

      interés. El crédito de corto plazo que el BCU necesita para

      esterilizar pesos con miras a contener la inflaci