MONTEVIDEO,
8 DE octubre de 2008
RED DE ECONOMISTAS DE IZQUIERDA DEL
URUGUAY
¿ESTÁ URUGUAY
BLINDADO CONTRA LA CRISIS?
Como siempre ocurre, los gobernantes de
turno creen mantener su
autoridad y manifiestan una respuesta
clara y contundente frente
a esta afirmación.
SI.
Y uno se queda pensando, ¿Qué
haría
yo en su lugar?
Pero, intentemos, en lugar de especular
responder nosotros a la
pregunta.
1) ¿En que consiste la actual crisis? Su
desencadenamiento tiene
un claro origen financiero. La
desregulación
fomentada por la
derogación, en 1999
durante el Gobierno de Clinton, de la ley
dictada en USA en los años
30, los de la Gran Depresión (la
Glass-Stegall Act de 1933) que separaba
claramente los bancos de
inversión de los
bancos comerciales dio origen a una gigantesca
especulación en valores
derivados de las hipotecas generadas en
la compra de viviendas. Tratando de ser
breves, a partir de una
hipoteca se creaban papeles de distinta
clase, que se
superponían unos sobre
los otros. Así,
esta pobre y muy mal
otorgada hipoteca, llegó
a generar un múltiplo
de dinero
ficticio en forma de papeles derivados
que salieron a circular
por el mundo. Lo cual hizo que una gran
parte de los activos que
figuraban en los balances de las
instituciones financieras,
bancos comerciales, bancos de inversión,
fondos mutuos, etc. no
fueran más que números
sin ninguna base real.
2) Pero la crisis tiene también,
y sobre todo, un origen en la
economía real. El
estancamiento de los salarios reales en EEUU,
Europa, América Latina
sobre todo, hizo que, para mantener y
aumentar niveles de consumo fuera
necesario hacerlo en base a
crédito sin
respaldo en activos reales. Es fácil darse cuenta
que el punto 1 juega aquí
un rol esencial. Para mantener y aún
bajar los salarios reales fue necesario
destruir las barreras
comerciales a través
de una serie de políticas neoliberales
impuestas primero por el predominio ideológico
de los pensadores
del primer mundo, amparados y reforzados
a partir de la caída
del campo socialista. Estas políticas
fueron impuestas en el
terreno material por los organismos
multilaterales de crédito,
pero también de
comercio, como el FMI, el BID, el Banco Mundial
y la Organización
Mundial del Comercio. Rotas que fueron las
barreras comerciales, la producción
de bienes materiales se
trasladó
mayoritariamente a Asia, especialmente a China. Y tanto
los EEUU como Europa se transformaron en
economías
que los
analistas llaman FIRE (en inglés
“finanzas,
seguros, sector
inmobiliario”)
abandonando en gran parte la producción de
bienes. Los países
productores de estos pasaron a financiar el
consumo de clases ricas y medias de los
EEUU y también
de
Europa. Generaron así
un desarrollo industrial autónomo y
acumularon vastas reservas de títulos
de deuda, sobre todo de
EEUU nominados en dólares.
3) Este esquema, verdadera pirámide
financiera o bicicleta, como
se la denominó
alguna vez en nuestra historia tenía
forzosamente
que derrumbarse. En algún
momento alguien descubrió que esos
papeles debían cotizarse
a mucho menos que lo que decía su
título, o
directamente nada. Y así, las instituciones
financieras se vieron ante una corrida.
Los dueños
de papeles
salieron a venderlos, bajando rápidamente
su cotización
en el
mercado. Y las cotizaciones de acciones
de los bancos cayeron
consecuentemente, ya que sus activos
estaban constituidos
mayoritariamente por esos activos ahora devaluados.
4) Los Bancos Centrales de los países
desarrollados comenzaron a
adquirir esos papeles de escaso o nulo
valor y pagarlos con
bonos del tesoro, ya sea de EEUU o del
Banco Central Europeo
(BCE). Pero, claro, esto tiene un costo
político,
la gente sabe
que lo que están
haciendo es intentar rescatar bancos, dirigidos
por gerentes que en el período
han ganado cifras inimaginables
de dinero, ya que se autoasignaban
sueldos y bonificaciones en
base a la fabulosas ganancias que hacían
en el papel, con plata
que a la corta o a la larga ellos tendrán
que pagar por la vía
de impuestos, caídas
de salarios, desempleo o inflación.
Intuitivamente, aún
la gente que no sabe nada de esto percibe
que algo se está
haciendo que va en su contra. La explosión de
la burbuja financiero inmobiliaria (en
este proceso las
viviendas aumentaron de precio en forma
espectacular) deja a
millones de familias en esos países
literalmente en la calle, al
no poder pagar las hipotecas con las que
compraron sus viviendas.
5) A pesar de este costo político
los Bancos Centrales no han
tenido más remedio que
ir al rescate de las instituciones
financieras en problemas, que son prácticamente
todas,
encabezadas por las más
grandes. Pero sucede que la cantidad de
papeles sin valor circulantes era mucho más
grande de lo que los
economistas oficiales habían
soñado.
Y así,
se han sucedido los
rescates, que comenzaron a mediados de
2007. Al final de cada
uno los gobernantes exhalan un suspiro de
alivio, sólo
para
descubrir pocas semanas después
que otro gigante se hunde. Ya
han probado, como sucedió
recientemente con dejarlo hundir
simplemente (Lehman Brother´s hace un par
de semanas),
comprobando que el resultado es malo.
Entonces intentan el
mega-rescate en trámite
en el congreso estas horas. . Y con esto
no hacen más que
alimentar el llamado “riesgo moral”,
o sea, la
percepción de que los
financistas que hacen fabulosas ganancias
con operaciones arriesgadas y que,
cuando, como sucede siempre
en esos casos se hunden, serán
rescatados siempre bajo el
supuesto de que sus instituciones
financieras son “demasiado
grandes para caer”
que así
se acentúa,
haciendo patente ante la
población lo injusto
del sistema y además, creando las
condiciones para nuevas burbujas
especulativas, nuevas aventuras
y nuevas crisis.
5) El problema ahora ya no es tanto el
sistema financiero sino
la dialéctica
perversa que éste
ha generado con la economía
real. En un sistema, no hay partes
independientes. Es ya
indiscutible que tanto los EEUU como
Europa están
en recesión.
Y
estamos hablando de un 55% de la economía
mundial. Recesión
significa que su economía,
su producción,
su consumo, el valor
de sus viviendas, tierras, industrias,
etc se está
reduciendo.
El desempleo aumenta, bajan los salarios
reales. Y esto, a su
vez impacta en los grandes
suministradores de bienes de estas
economías, los países
asiáticos,
encabezados hoy por China. Ya
estas economías
están
disminuyendo su ritmo de crecimiento. Y,
como han generado una gigantesca
capacidad productiva que ahora
comenzará a estar
crecientemente ociosa, experimentarán, eso es
lo que yo pienso, una grave crisis de
superproducción.
Hay gente
muy calificada que piensa que el impacto
no será
tan grande
porque resolverán
la falta de mercados de exportación por la vía
de ampliar sus aún
relativamente pobres mercados internos. Eso
está por verse.
Mientras tanto, algo es seguro, es imposible
reacomodar este desastre en el breve
plazo. No habrá,
por lo
tanto “desacople”,
planteo de algunos que implicaba que la
crisis generada en EEUU no afectaría
sustancialmente a gran
parte del mundo por las razones expuestas
más
arriba.
6) Pero habíamos
prometido en el título responder una
pregunta……Y a eso vamos. Uruguay,
Argentina, Brasil y el resto
de América Latina
han disfrutado estos años de un lustro
virtuoso que no se veía
desde hace muchas décadas. Para ello se
unieron por lo menos tres factores; el
primero, después
de
períodos críticos
importantes, particularmente violentos en
Argentina y Uruguay, la capacidad
industrial y agrícola
ociosa
permitió, con el
cambio de la situación de mercados un rápido
crecimiento de la producción.
En segundo lugar, el mundo, como
parte de la burbuja financiera descrita más
arriba fue inundado
por una ola de liquidez (dinero) que
buscaba colocaciones
rentables, desechando cualquier
consideración
de riesgo.
Tercero, también
vinculado al punto anterior, el cambio de los
patrones de consumo de parte de la
población,
básicamente
de
Asia, volcado hacia más
productos alimenticios de origen animal
aumentó bruscamente
la demanda de productos agropecuarios; se
precisan aproximadamente 7 kilos de
granos para producir un kilo
de carne vacuna, esta proporción
es algo menor en el caso del
cerdo y menor aún
para el pollo, pero si cientos de millones de
personas cambian su dieta parcialmente,
el aumento de la demanda
de granos se vuelve muy grande. Y el
aumento de la producción
industrial de esos países
se tradujo en un crecimiento de la
demanda y precios de productos minerales
y energéticos,
en
primer lugar el petróleo.
Estos factores están
en la base del crecimiento a altas tasas de
nuestra economía.
Después
del pico de 1998 el PBI de Uruguay
cayó un 18% entre
los años
1999 y 2002. Se comenzó a recuperar
en 2003 y en 2007 superó
en un 15% el de 1998. Se estima que
este año crecerá
un 10% más.
La política
de libre entrada y
salida de capitales (una de las patas del
modelo LACE,
liberalizador aperturista, concentrador y
excluyente, para
utilizar una sigla pergeñada
por Daniel Olesker), unida a la
total apertura y fomento del capital
extranjero, sumada a la
incontrolada expansión
del crédito
interno mediante
seudo-cooperativas, tarjetas, créditos
directos de las grandes
empresas comerciales y también
de los bancos; todo esto último
consecuencia directa de lo anterior están
en la base de tan
inusual aumento de nuestro PBI. Ojo, gran
parte de este aumento
es sólo un rebote.
Aún
incluyendo el crecimiento de este año, si
tomamos la década
1998-2008 entre puntas, el crecimiento
económico promedio
anual será
de aproximadamente un 2,6%, nada
espectacular para una economía
“emergente”.
Y también
es
necesario aclarar que la política
LACE es ampliamente favorable
en entornos internacionales como el que
acabamos de describir.
Sobre todo desde el punto de vista del
flujo de capitales, la
total apertura, unida a un planteo de
filosofía
económica
de
claro signo neoliberal facilitan y
fomentan enormemente el
ingreso de aquellos. Para los grandes
fondos especuladores
internacionales no es indiferente que el
Ministro Astori haya
sido en su momento titulado “mejor
Ministro de Economía del año”
por la revista “The
Banker”
de Londres. O los reiterados elogios
que
los embajadores de EEUU han proferido hacia la política
económica del
gobierno uruguayo.
Nos hemos tomado del trabajo de tratar de
detallar las causas
del crecimiento para valorar cuánto
incidirá
el proceso de
crisis internacional en nuestro país,
que no aprovechó
estos
tres años de
oportunidades para transitar otro rumbo no tan
dependiente del capitalismo. Pero antes,
debemos considerar que
este crecimiento tuvo otras características
no tan
favorables……el “lado
oscuro”
del modelo[1] <#_ftn1>. Sólo
haremos hincapié
en algunas de ellas: a) pésima distribución
de
los beneficios. Mientras el PBI aumentó
ya un 25 o más
por
ciento sobre el de 1998, como dijimos
arriba, los salarios
reales a fin de este año
no habrán
alcanzado aún
el nivel de
aquel año. La masa
salarial habrá
caído
entre 1998 y este año de
un 30 a un 20% de su participación
en el PBI, aproximadamente.
b) La inversión
bruta fija, o sea la inversión en maquinaria,
cultivos y otros activos productivos no
ha sobrepasado el 17%
del PBI, totalmente insuficiente para
mantener un crecimiento
económico elevado.
c) la inversión
en innovación,
según
lo
declarado a fines de 2007 por el entonces
Ministro Astori era
del orden del 0,2% del PBI. Ahora se
habla, sin precisar
fuentes, que alcanzó
el 0,6% del PBI. En cualquier caso, cifras
que, para plantearse un desarrollo
sostenible habría
que
multiplicar por varios enteros.
7) La situación
de crisis internacional impactará en nuestra
economía por varios
lados. A) Desde el punto de vista financiero
comienza un acelerado reflujo de
capitales desde la “periferia”
hacia el “centro”.
Hace unos días
el BCU intervino en la plaza
cambiaria vendiendo 47 millones de dólares
para evitar una
abrupta caída del peso.
O sea, comienza la fuga de capitales en
forma acelerada, a partir, seguramente,
de los bancos
extranjeros que por orden de sus matrices
envían
la
imprescindible liquidez a aquellas. B)
Aumentan las tasas de
interés. El crédito
de corto plazo que el BCU necesita para
esterilizar pesos con miras a contener la
inflación
le está
costando cada vez más
caro. Tan caro que hace varios días que no
emite letras de corto plazo para no
convalidar tasas de interés
altas C) La deuda pública;
si bien los próximo
años
los
vencimientos de capital son relativamente
pequeños
y por lo
tanto la imprescindible refinanciación
de los mismos a tasas de
interés mucho más
altas, fruto del aumento del “riesgo país”*,
debemos aclarar que Uruguay tiene
vencimientos de intereses para
los próximos años
que rondan los 1000 millones de dólares
anuales. La desaceleración
económica,
que puede, y en nuestra
opinión llegará,
a transformarse en recesión, o sea, disminución
del PBI, generará
una caída
de la recaudación
fiscal. A su vez,
la devaluación
del peso frente a la moneda extranjera, en
particular el dólar
obligará
al Gobierno a pagar más para
adquirir los dólares
necesarios para cumplir con esos pagos de
intereses. D) Aquí
nuestra previsión
se enfrenta a un dilema.
¿Cómo responderá
el gobierno que se enfrente al agravamiento de
la situación? Y tiene, básicamente
dos posibilidades. La primera
es seguir la receta que reclaman las
patronales, los organismos
multilaterales de crédito
y la gran mayoría
de la academia
económica: el
ajuste fiscal. Bajar los gastos del Estado, sobre
todo salarios, ya sea vía
no reajustarlos frente a una inflación
creciente o mediante la reducción
de su valor nominal. Este
camino es el que emprendió
con gran entusiasmo el gobierno de
Jorge Batlle cuando asumió
en el año
2000, ya en marcha la
crisis económica
desencadenada en primera instancia por la
devaluación del Real
Brasilero. Y los resultados están a la
vista. Pero a esta forma de enfrentar las
condiciones adversas
se le debe agregar otro factor clave, el
mantenimiento de la
apertura financiera. Y parte integral de
este paquete es el
cumplimiento puntual de las obligaciones
de la deuda pública
sobre todo externa, el mantenimiento del
libre flujo de
capitales y el socorro con fondos públicos
de las esperados y a
nuestro juicio inevitables corridas y
eventualmente quiebras
bancarias. E) Pero el último
tema requiere un tratamiento más
detallado. El Gobierno asegura que esta
vez el control y la
supervisión bancarias
han mejorado y que por lo tanto no se
producirán problemas
como los que tan gravemente nos afectaron
en 2002. Creemos que algo de cierto hay
en esas afirmaciones.
Pero también debemos señalar
que el monto de los depósitos en la
banca, según el BCU
sumaba, “información
al 31/12/2007
actualizada al 12 de setiembre”
unos 12 mil millones de dólares.
De ellos, aproximadamente estaba colocado
a plazos menores a 91
días el 83%, y
más
de la mitad estaba a la vista. O sea, existe
el potencial para que, ante problemas de
una o más
entidades
privadas, varios miles de millones de dólares
sean retirados de
los bancos en pocos días.
Y ante la crisis de los países
centrales no existe ninguna certeza de
que los bancos de plaza,
en su mayoría propiedad
_pero no sucursales **_de bancos
extranjeros se vuelvan ilíquidos,
o sea, no puedan devolver los
depósitos, o aún
insolventes. Y esto sería tan o más grave que
lo sucedido en 2002. Las autoridades
también
hacen hincapié
en
el monto de las Reservas de Gobierno que
alcanzan los 7000
millones de dólares.
Sólo
que, de estas reservas una gran parte
(3000 millones, según
declaraciones de Walter Cancela en “la
República”
el viernes 3/10/08) se compone de encajes bancarios,
los cuales se volatilizarían
rápidamente
en caso de una corrida.
Para sintetizar: podemos afirmar que la
economía
uruguaya
afronta riesgos importantes por dos
clases de causas: a) de
riesgo grave e inmediato. B) causas que
podríamos
llamar
estructurales, de desarrollo.
Centraremos este análisis
en el primer tipo de riesgo, por ser
el más urgente.
Del análisis que
realizamos antes se extrae claramente la
conclusión de que en
el actual entorno internacional es posible
una corrida financiera que desestabilice
gravemente la economía.
Se impone, por tanto una medida o serie
de medidas urgentes e
inmediatas para prevenir, ahora que aún
es posible hacerlo, una
tal corrida.
a) Control de capitales. Se trata de un régimen
que el país
ya
conoció en la década
del 50. Sugerimos una prohibición de la
salida de capitales del país
salvo 3 o 4 circunstancias
claramente definidas por decreto o ley,
preferentemente por la
última;
simplemente a modo de ejemplo: importaciones, viajes,
remisión de
utilidades de las empresas extranjeras, con
limitaciones en estos casos y alguna otra
excepción.
No es
posible aceptar que cualquier empresa o
persona pueda transferir
en forma instantánea
millones de dólares
al exterior sin ninguna
justificación. Es una
medida considerada normal por todos los
países hace
algunas décadas,
pero que fue abandonada casi
completamente al ritmo de la globalización
neoliberal dominante.
La
actual crisis financiera, que fue precedida por otras tantas
de carácter más
limitado (Tailandia, Corea, Malasia, Rusia,
México,
Argentina, Uruguay, etc) está mostrando que es
imprescindible cambiar las reglas del
juego de las finanzas
internacionales. Eric Janszen, un
analista y empresario de EEUU
que previó la crisis de
las “punto.com”
en los 90, y que ha
acertadamente previsto ésta
que hoy estamos viviendo, escribió
recientemente planteando que los países
con alto endeudamiento y
déficit de
cuenta corriente (nuestro caso) tienen dos opciones,
cuando se produce una situación
crítica:
a) enfrentarse al
“sudden stop”
o parada brusca, del cual nuestra historia
reciente, la de Argentina y también
la de Corea son ejemplos
claros. Esta detención
brusca, caracterizada por una profunda
recesión que dura
algunos años
suele ocasionar terribles daños
en materia económica
y social. Para cualquier uruguayo no son
necesarias más
explicaciones al respecto. b) Janszen plantea el
control de capitales. Y él
piensa que es probable que en algún
momento no lejano, obligados por la
crisis, los propios EEUU
adopten medidas en ese sentido. El
control puede adoptar
distintas modalidades, aparte de la
planteada más
arriba, puede
consistir también
en gravámenes
importantes a la salida de
capital no imprescindible para la vida y
los negocios, tipos de
cambio diferencial, etc.
Hay toda una serie de planteos críticos
acerca del tema. En
primer lugar se dice que el control de
capitales reduce o puede
incluso detener totalmente la inversión
extranjera. Éste
es un
argumento cierto, pero tiene varias
aristas al análisis:
En
primer lugar se trata de definir el
modelo de desarrollo que el
país necesita. Y
que papel debe jugar la inversión extranjera en
él. Pero también
es claro que no toda la inversión extranjera
será impedida por
un control de capitales correctamente
implementado. Es claro que la IE de corto
plazo, especulativo
desaparecerá. La inversión
productiva puede, por el contrario,
en ciertas circunstancias producirse de
todas formas. De todas
formas, sin CC estaremos probablemente
ante una violenta e
incontrolada _desinversión_
tanto nacional como extranjera de
consecuencias mucho más
funestas que la tan temida ausencia de
nuevas inversiones del exterior. Por otro
lado, el país
no se
caracteriza por la inexistencia de
capital para invertir. Ayer
mismo escuchábamos
el Presidente del BROU afirmar que el país
tiene 2000 millones de dólares
colocados en el exterior en
títulos de
deuda de países
del primer mundo. Y en los bancos
locales, tanto públicos
como privados ya dijimos que hay 12.000
millones de dólares,
casi todos a la vista y en plazos fijos
cortos. O sea, 10 emprendimientos de la
magnitud de BOTNIA. Los
problemas de inversión
que tiene el país
no residen claramente
en la falta de capital, pero eso es tema
para otra discusión.
b) Supresión gradual de
la circulación
de moneda extranjera en
nuestra economía.
La primera medida podría ser el eliminar la
moneda extranjera como medio de cancelación
de deudas,
suprimiendo de esta forma los contratos
en la misma. Se elimina
así una gran
fuente de inestabilidad, evitando además la pérdida
de riqueza que representa el “señoreaje”,
o sea la ganancia que
recibe todo emisor de moneda por el sólo
hecho de serlo. La
medida siguiente, en el mismo sentido la
eliminación
de los
depósitos en
moneda extranjera en los bancos.
c) Unirnos a la política
de Argentina y Brasil de negociar entre
ellos en las monedas locales. Esto debería
formar parte de una
estrategia, junto al Banco del Sur
destinada a crear una moneda
del MERCOSUR y probablemente
latinoamericana.
d) Como complemento de esta política
de corto plazo nos parece
imprescindible implementar nuevos gravámenes
al comercio
exterior, tanto a las exportaciones,
detracciones cuanto a las
importaciones de artículos
suntuarios, o aquellos que nuestra
industria nacional ya produce o puede
comenzar a producir
rápidamente. El
efecto de estas medidas sería reactivador por
dos puntas, generando más
producción
nacional y en segundo lugar
aumentando, o evitando que disminuyera
tanto la recaudación
fiscal, permitiendo corregir los efectos
negativos de la crisis
sobre los más débiles.
e) Moratoria y renegociación
de la deuda pública.
Los recientes
rescates de bancos en los países
desarrollados demuestran cuan
lábiles son los
principios del libre mercado cuando los
intereses del gran capital están
en juego. De que otra cosa se
trata, cuando se rescata a un banco
fundido sino de pagar con
dinero público deudas
contraídas
por operadores privados guiados
por la codicia. La legitimidad económica,
política
y moral de
establecer como prioridad el cumplimiento
de la deuda que el
país tiene con
los más
pobres y de fomentar la inversión pública
destinada hacia el desarrollo está
hoy más
que nunca establecida
por los propios gobiernos de los países
imperialistas. Ya no hay
más pretextos
para no realizar una renegociación “inamistosa”
que reduzca el monto del impagable
capital que debemos (la deuda
pública al
30/6/2008 asciende a U$S 18.118, la misma al
30/3/2008 era de U$S 17.337. Es decir que
en tres meses aumentó
casi U$S 800 millones [www.bcu.gub.uy]) y
los pagos por
intereses a una fracción
de lo que son hoy en día.
f) Ante los primeros síntomas
de corrida bancaria se deberán
congelar ordenadamente los depósitos,
liberando las cuentas que
particulares y empresas utilizan para
financiar salarios y demás
insumos que son imprescindibles para que
la economía
funcione,
bloqueando sobre todo las grandes cuentas
bancarias y evitando
la “fuga hacia la
liquidez”,
fatal a toda economía.
El plan propuesto no es inocuo, no nos
engañamos.
Significa
romper con el establishment financiero.
Significa prepararnos
para, como bien dice el economista
argentino Aldo Ferrer “vivir
con lo nuestro”.
Significa pueblo en la calle luchando para
defender a un gobierno digno que aplique
lo aquí
planteado.
Significa relanzar la dignidad nacional,
integrarse con nuestros
hermanos de Latinoamérica
que están
luchando.
Es parte integral del sistema capitalista
que las crisis son las
situaciones donde los ricos se hacen más
ricos y los pobres más
pobres. Las crisis las pagan los
trabajadores con hambre,
desocupación,
enfermedades físicas
y mentales y con la pérdida
de sus pocos bienes. Las medidas que
proponemos no evitarán que
la crisis golpee muy duro. Ya lo está
haciendo hoy. Pero estas
medidas, tomadas en forma urgente, sin
previo aviso, pueden
hacer que los trabajadores y el pueblo en
general se vean
protegidos de los efectos más
brutales de aquella.
Antes de 2002 el Gobierno declaradamente
burgués
y neoliberal de
Jorge Batlle se negó
a tomar medidas de este tipo hasta que fue
demasiado tarde. En realidad nunca las
tomó,
el pueblo sufrió
todo el peso del desastre. ¿Aprenderá
este gobierno,
autodenominado de izquierda, de aquella
tan trágica
circunstancia?
Y significa, por supuesto, comenzar a
romper con el imperialismo
que, una vez más,
con su accionar irresponsable y saqueador nos
acerca al abismo económico
y social.
Esta propuesta no es integral es sólo
un plan inmediato,
coyuntural pero con una sólida
concepción
técnica
(Véase
nuevamente cita nº 1), dentro de la
heterodoxia económica,
pero
también dentro de
un capitalismo que implique comenzar un camino
hacia la superación
de éste.
*Riesgo país es la
diferencia de tasa de interés que tiene que
pagar un país para
obtener crédito
comparada con la tasa que
debe pagar EEUU para un plazo similar.
Dicha diferencia la fija
el mercado de capitales. No confundir con
“calificación
de
riesgo”, que es un
puntaje que unas empresas tituladas
“calificadoras
de riesgo”
le dan a una colocación financiera,
sea la de un país
o de una empresa. Dicho puntaje refleja,
supuestamente, el riesgo de no
cumplimiento por el emisor del
título de
deuda.
**La diferencia entre sucursal y banco
local propiedad de algún
banco extranjero es que, en el primer
caso, el banco matriz
responderá necesariamente
por los depósitos
de la sucursal en el
país, salvo que
no lo pueda hacer tampoco en su país de origen y
en los demás en que
tenga sucursales; en el segundo caso, el
local es una sociedad anónima
uruguaya, cuyas acciones
presumiblemente están
en manos de la matriz, que tiene derecho a
usar su nombre, pero la matriz no tiene
necesariamente porqué
responder por los depósitos
del mismo en el país en caso de
corrida.
ACTUALIZACIÓN: 14 de octubre.
Los
hechos de los últimos
días
se han desarrollado a una velocidad vertiginosa. En particular los gobernantes
de los Estados Unidos y Europa han puesto en práctica
sucesivos y crecientes planes de auxilio al sector financiero.
El
último,
anunciado el fin de semana ofrece a dichas entidades cantidades
"ilimitadas" de liquidez. Y se inicia un proceso de nacionalización
parcial de los bancos, mediante la adquisición, no sólo
de partes del activo de los mismos, los famosos "papeles tóxicos",
o sea, hipotecas de alto riesgo sino también derivados
financieros que nadie entiende bien y por consiguiente de muy dudoso valor,
sino además
de acciones de los bancos. Ya no es sólo
"compra de carteras pesadas", como se le denominó
en nuestra propia historia, sino estatización parcial de
la banca, como también hicimos en nuestro país
varias veces recientemente, recordar los bancos que quebraron en la última
crisis, Montevideo, Caja Obrera, Comercial y algún otro.
El
riesgo de que los bancos y otras instituciones financieras de los países
centrales quiebren ha sido eliminado.
Pero,
como señalamos
en nuestro trabajo, los problemas de la economía real que
dieron origen a esta crisis financiera no lo han sido.
Hoy
leemos que el casi seguro nuevo presidente de EEUU, Barack Obama ha anunciado
una serie de medidas de neto corte Keynesiano con vistas a rescatar a la economía
real de ese país
por la vía
de proveer a sus ciudadanos, especialmente a los más
pobres y a su clase media de dinero para participar en el mercado de bienes y
servicios.
Sucede
que, Estados Unidos es un deudor neto, tiene, desde hace muchos años,
salvo un breve período, grandes déficits
"gemelos", o sea déficit fiscal y déficit
comercial.
Hasta
ahora ese país
se ha podido dar el lujo de hacerlo sin sufrir las consecuencia que todo país
en esas condiciones ha de atravesar: una masiva depreciación
de su moneda con la consecuente hiperinflación. El carácter
del dólar
como moneda de reserva internacional, que se ha comenzado a erosionar
recientemente pero que aún persiste, le ha permitido saltarse
dichas consecuencias.
Esto
es lo que Nouriel Roubini, uno de los que predijo con increíble
precisión
el desarrollo de la presente crisis ha llamado "Bretton Woods 2".
Bretton Woods 1 fue el acuerdo firmado por las grandes potencias al final de la
segunda Guerra Mundial que le dió al dólar el carácter
de moneda de reserva e intercambio internacionales. Pero EEUU estaba
obligado
a mantener un tipo de cambio fijo de su moneda respecto al oro (35 dólares
por onza troy). Después de varias devaluaciones respecto al
metal, Nixon en 1971 declaró la inconvertibildad del dólar
con el oro.
Pero
un nuevo acuerdo, esta vez no explícito entró
en vigencia. Todo el mundo tenía ya sus reservas en dólares,
y ésta
era la moneda de intercambio aceptada internacionalmente.
Siguiendo
a Nouriel Roubini y a otros economistas que han demostrado ser capaces de
preveer los acontecimientos, nos afiliamos a la tesis de que estamos ante
un período en el
cual el dólar
terminará
su reinado como moneda de reserva y aún de
intercambio internacional.
El
acuerdo de Argentina y Brasil para negociar entre ellos en sus
monedas
locales es un ejemplo del fin de esa
primacía.
Otros
seguirán,
como el intento de los países petroleros del Golfo Pérsico
para crear una moneda propia, en la cual seguramente venderán
su petróleo.
Hasta
hace unos días,
proponer que los países de Sur y porque no, de toda América
Latina debemos avanzar hacia la creación de un banco
de desarrollo propio, de un Banco Central propio y consiguientemente de una
moneda común,
eran planteos "ultra", utópicos, casi
demenciales. El desarrollo acelerado de los acontecimientos está
poniendo sobre la mesa esta discusión con fuerza.
Y
todas las otras medidas propuestas siguen en pie.
Porque
más
allá
o más
acá
de que estemos frente a una crisis bancaria con corrida incluida, es
imprescindible cambiar las reglas del juego financiero y económico
en nuestro país
y en el resto de América Latina.
Los
compañeros
economistas y analistas económicos recientemente reunidos en Caracas
sostienen también
esa tesis.
La
historia, en última
instancia ha hacen los pueblos y estos darán su
veredicto final.