Contra la “deshonestidad” intelectual

Contra la "deshonestidad" intelectual

Contra la "deshonestidad" intelectual

ANTONIO ELIAS (*)

El doctor Julio M. Sanguinetti apoya y fundamenta los recursos de inconstitucionalidad contra la reforma tributaria por gravar las pasividades y propone, además, una reforma constitucional estableciendo que las jubilaciones no pueden ser gravadas por impuesto alguno. El contador Danilo Astori calificó la propuesta de "intelectualmente deshonesta". Tiene razón el ministro de Economía, no existe ninguna disposición en la Constitución que impida gravar las pasividades, lo cual no quiere decir que el gravamen que se pretende aplicar sea adecuado. Tampoco es intelectualmente honesto afirmar que "apoyar al FMI es ser de izquierda", como dijera Astori en 2005, ni elogiar a Chile como un modelo económico a emular.

Uno. El contador Astori declaró que "el camino chileno tiene virtudes innegables, que están revelando que no sólo es posible compatibilizar una política seria con la búsqueda de la justicia, sino que se está demostrando que la política económica seria es condición para que haya justicia". (1)

No conocemos la información que maneja el señor ministro para defender el modelo chileno. Pero el Informe del Banco Mundial sobre "Equidad y Desarrollo" (2006) ubica a Chile entre los quince países con mayor desigualdad en el planeta (2). Según la encuesta de "Caracterización Socioeconómica Nacional" (Casen, 2003), el 10% más rico recibe ingresos 34,5 veces más altos que el 10% más pobre. Mientras el 20% de la población con menores recursos sólo recibe el 3,9% de los ingresos, el 20% más acaudalado obtiene el 56,5% de los ingresos. El 10% más rico de la población recibe 41% del total. Un informe del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, citado por el Observador (10/III/06), presenta cifras más negativas aun, el 10% más rico obtiene el 47% de los ingresos y el 10% menor 1,2% del total.

Los datos de distribución del ingreso de nuestro país (3) son mucho mejores: el 10% más rico obtiene 20 veces lo que recibe el 10% más pobre; el 20% de la población con menores recursos recibe el 4,6% de los ingresos y el 20% más acaudalado obtiene el 50,4% de los ingresos; el 10% más rico de la población recibe un 33,7% del total. ¿Acaso Astori propone que se adopte un modelo con una distribución del ingreso peor que la nacional?

¿Conoce el señor ministro que la mejor distribución del ingreso en Chile se obtuvo en el gobierno del Presidente Salvador Allende, cuando la relación entre el 20% más rico y el 20% más pobre fue solamente 12 veces? ¿Sabe acaso que la participación de los salarios en el ingreso nacional fue de 52% en 1972? El imperialismo no podía tolerar que un gobierno socialista estableciera una experiencia con una ética que privilegiara las necesidades de la mayoría por sobre las ganancias de unos pocos. Por eso la dictadura militar chilena asesinó a Salvador Allende y hundió en un baño de sangre al movimiento popular chileno, a la vez que invirtió enormes recursos para imponer un modelo económico al servicio del gran capital. Después de Pinochet, la ortodoxia económica se ha seguido aplicando, varió la forma política, pero se ha mantenido la esencia, se mantienen los "amarres" que excluyen la representación proporcional.

Dos. Se elogia la política económica chilena por su seriedad. ¿Cuál seriedad? La que generó un "crecimiento" exógeno, con uso intensivo de materias primas y con alta explotación del trabajo. Muchas de las bases del modelo chileno están en crisis: la educación basada en el mercado; seguridad social basada en el ahorro individual; los enormes déficits del modelo de salud; la corrupción pública. Un ejemplo de la cual es el Transantiago, sistema de tránsito metropolitano, cuya planificación se hizo desde arriba con licitaciones muy oscuras, cuya implementación ha significado una verdadera crisis para la Presidenta Bachelet.

¿Es seriedad acaso la privatización de una parte sustancial de la principal riqueza del país: el cobre, que había sido nacionalizada por la Unidad Popular, con el apoyo unánime del poder legislativo? El 70% del cobre está en manos de las empresas transnacionales, las que – prácticamente exoneradas de impuestos – obtienen altas ganancias que no invierten en Chile. Las remesas al exterior por utilidades e intereses del capital extranjero fueron, en 2006, 25 mil millones de dólares, 17,2% del PBI (4). Chile es uno de los principales exportadores de cobre del mundo, pero la inversión privada en la última década fue de tres veces menos que las remesas que se han llevado. Las crecientes ganancias del cobre, el principal producto de exportación, no se vierten a colmar la profunda brecha de la desigualdad ni ha generar el desarrollo.

Tres. Respecto de las pensiones, Chile tiene un sistema de ahorro individual forzoso. Ese dinero de los trabajadores representa el 60% del PBI. Y pese a que la economía la sostienen los fondos de los trabajadores, sin embargo, éstos no tienen ningún poder de decisión sobre esos recursos. Los administran los grandes capitales y con esos fondos controlan la mayoría de las empresas que se privatizaron y obtienen ganancias escandalosas. Las administradoras de pensiones nunca han tenido pérdidas en los años que llevan funcionando, pero los trabajadores, en muchos años de ese período, sí perdieron. Y es más, las cifras indican claramente que las ganancias que generan los fondos de pensiones a las administradoras son casi similares a las ganancias que tiene hoy la banca chilena. No hay duda de que ahí también las utilidades son francamente escandalosas.

En la próxima década un porcentaje muy importante de los trabajadores no va a recibir pensiones dentro del sistema y toda esta carga la va a tener que suplir el Estado. Cuando se creó este sistema previsional se afirmó que el mismo iba a reducir la carga del Estado.

Se han demostrado claramente dos cosas: primero, no va a haber pensiones adecuadas; segundo, no se va a bajar la carga impositiva del Estado.

Los chilenos viven una realidad muy distinta de la que muestran los que elogian el modelo. La distancia entre ricos y pobres sigue siendo enorme. Uno de los principales economistas de la Cepal afirma: "El balance neto, en estos tres decenios, muestra que la distribución del ingreso es hoy mejor que en los ochenta, peor que en los setenta y notablemente más regresiva que en los sesenta". (5) Los hechos son más fuertes que las palabras. No hay que cruzar la Cordillera para traer modelos económicos, hay que ser intelectualmente honesto y consecuente con las definiciones programáticas que votó la mayoría de los uruguayos.

 

(*) Docente universitario, sindicalistas y miembro de la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU) (1) Semanario "Búsqueda", 12/04/07(2) Chile tiene un coeficiente de Gini de 0,51; cero es la mayor igualdad y uno la peor desigualdad. (3) Instituto Nacional de Estadística, "Pobreza y desigualdad en Uruguay 2006".(4) Banco Central de Chile. Para ampliar el tema ver trabajos de Orlando Caputo y Graciela Galarce. (5) Ffrench-Davis, Ricardo,   "La distribución del ingreso: Deuda Pendiente".

 

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.