Cuál inserción para qué país

Sintesis de las discusiones de la comision de desarrollo productivo del IX Congreso Nacional Ordinario del PIT-CNT

 

Los mercados y el modelo productivo

 

 

“Tenemos una izquierda que acepta las reglas de la democracia liberal (…) rebaja su articulación con los movimientos sociales (…) acepta las reglas de las economías abiertas de mercado (…) y renuncia a la transformación radical de la sociedad  capitalista”. [1]

 

                                                                                                          Antonio Elías

                       

El PIT-CNT, en su noveno Congreso, resuelve actuar con todas sus fuerzas para “generar las condiciones sociales y políticas para que se implemente un nuevo modelo económico que haga posible el Uruguay productivo, con justicia social y profundización democrática.”  Reafirma, a su vez, lo resuelto en el VIII Congreso (2003) que el Uruguay Productivo en el sentido de que “es la síntesis entre las tareas inmediatas y las tareas históricas que tiene planteadas nuestra clase, en el arduo camino de generar las condiciones para una sociedad sin explotados ni explotadores”. [2]  El Ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori, contestó: “Sí hay un modelo mejor, estoy dispuesto a analizarlo; no lo conozco… Los resultados de la economía desde el punto de vista productivo, laboral y social son bastantes buenos. El país esta creciendo como no lo hacia hace mucho tiempo, el desempleo es el menor de los últimos diez años, la tasa de empleo es la mayor en veinte años, el salario real esta creciendo  tanto en el sector privado como en el publico, hay menor pobreza y la distribución del ingreso ha mejorado y por eso estamos satisfechos.”[3]

 

Es bastante obvio que los temas de los que hablan los trabajadores y el Ministro  son distintos. Mientras los primeros cuestionan el camino económico elegido por que no apunta hacia el cambio social, el segundo se refiere a los resultados de algunas variables en el corto plazo. La diferencias de los trabajadores con el modelo se perciben en tres niveles, que están encadenados, entre si: los  objetivos de largo plazo, las políticas que se están implementado y la valoración de los resultados económicos. Los trabajadores mantienen el objetivo estratégico de alcanzar una sociedad sin explotados y explotadores, una sociedad superadora del capitalismo,  y por tanto cuestionan un modelo económico que acepta las premisas básicas de dicho sistema y  trabaja para reproducirlas. La diferencia fundamental es la trayectoria del modelo que se está aplicando, el cual tiende a la perpetuación de las condiciones de explotación y dependencia. 

 

Las contradicciones de clase existen. Los que venden su fuerza de trabajo y los dueños del capital, tienen intereses contrapuestos, a veces antagónicos, en la distribución del valor agregado (plusvalor) generado en el proceso económico. 

 

El Uruguay productivo, con justicia social y profundización democrática” que impulsa el PIT-CNT es parte del proceso de acumulación de fuerzas: “En la nueva fase que se ha abierto en la escena nacional desde el 1º de marzo de 2005, la tarea central es la disputa por construir una nueva hegemonía que desplace del poder a los sectores que lo han detentado históricamente.”

 

SE CUESTIONA EL MODELO ECONÓMICO DESDE LOS INTERESES DE CLASE. El objetivo de los trabajadores no es “administrar de un modo más honesto la crisis del capitalismo”, sino impulsar una estrategia de desarrollo productivo,  social y democrático que implique, en forma potencial, “la posibilidad de la transformación radical de toda la estructura económica, social, política e ideológica del país”.

 

Consecuentemente plantean que es contraria a su concepción estratégica todo lo que tienda a acentuar la “dependencia de los organismos financieros multilaterales (…) la división internacional del trabajo hegemonizada por las empresas transnacionales” o que “acentúe una especialización productiva que determine una inserción internacional basada en la exportación de productos intensivos en recursos naturales”.

 

En ese sentido hacen énfasis en el avance que implica que el Presidente de la República haya dicho que ya no se negociará un tratado de libre comercio” y cuestionan “que sectores del Poder Ejecutivo continúen o sigan insistiendo con esta alternativa desconociendo el rechazo generalizado de nuestra ciudadanía.”

 

Hay otros aspectos sobre los que se realicen valoraciones positivas, tales como “los avances parciales de este gobierno” en lo que hace a “las relaciones laborales en general, la Propuesta del Plan de Emergencia, la preocupación por el sistema nacional de salud y el tratamiento más comprometido del tema de los derechos humanos.”

 

Expresan, sin embargo,  su  preocupación por la “permeabilidad del gobierno ante los embates empresariales que reclaman la reglamentación del derecho de huelga” y “cuestionan la estabilidad de los funcionarios públicos” Y cuestionan al poder ejecutivo por “la insuficiencia de las pautas saláriales y el incumplimiento de laudos acordados en los consejo de salarios”.

 

Los trabajadores entienden que “se abre una etapa, que en materia de formulación de las ideas y las energías sociales,  pasará por la disputa por como se produce y por como se utiliza el excedente económico en nuestro país a través de un nuevo modelo económico.

 

En el marco de esa concepción el movimiento sindical se plantea la construcción de la más amplia alianza política y social, para lo cual convocaría a un segundo Congreso del Pueblo, como elemento central de dicho proceso.

 

DE MODELOS ÚNICOS Y AUTORITARISMO TECNOCRÁTICO. La respuesta del ministro Danilo Astori al cuestionamiento del movimiento sindical encaja perfectamente con la actitud sostenida hasta ahora él y su equipo en relación con las propuestas de trabajadores y empresarios. El Compromiso Nacional, convocado por el gobierno en mayo de 2005, no ha generado ningún tipo de acuerdo. Muchas argumentos podrán darse para explicar ese fracaso pero, sin duda, la incapacidad del equipo económico para aceptar e incorporar posiciones diferentes a las propias y la falta de voluntad política son parte sustancial de las variables explicativas.

 

Cada vez que alguien afirma, como lo hace Astori, que no conoce otros modelos, está desconociendo que la economía es una ciencia social, que las decisiones económicas no son neutras e implican costos y beneficios que se distribuyen desigualmente en la sociedad. Y que siempre existirá un modelo alternativo para aquellos que defienden intereses diferentes a los del grupo dominante. Un mismo hecho puede ser visto de forma muy diferente dependiendo de  los intereses y el enfoque de quién hace el análisis.  El diagnostico objetivo no es más que una estructuración ideológica de la realidad, no implica otra cosa que depender del paradigma utilizado por el observador. La propia caracterización de un hecho económico como problema implica que, previamente, un sector social identificó una situación, real o potencial, contraria a sus intereses, el cual  será incluido o no en la agenda del gobierno dependiendo del poder (económico y/o político) de dicho sector.

 

Un problema con un conjunto dado de restricciones se puede resolver de múltiples maneras. Habrá, por supuesto, quienes utilicen con mayor o menor capacidad y creatividad sus conocimientos técnicos para implementar las medidas correspondientes a fin de lograr los objetivos definidos en el marco de una correlación de fuerzas dada. La técnica, más haya de las veleidades de los tecnócratas, está siempre al servicio del poder hegemónico. Un buen técnico, el más eficaz y eficiente, puede estar al servicio de los mejores o de los peores intereses. El cuestionamiento a un modelo económico, es independiente de la mayor o menor solvencia de  los técnicos que lo implementan. El problema es identificar cuales son los intereses que se benefician con este  modelo, entre los cuales destacan los acreedores de la deuda externa, los inversores extranjeros, los importadores y el capital financiero.

 

En cuanto a las variables economía señaladas por el ministro, nos permitimos dudar de que sean una prueba de la calidad del modelo que se esta aplicando. En primer lugar porque no es cierto que haya habido una mejora en la distribución del ingreso, un informe oficial señala que “la concentración del ingreso per capita con valor locativo aumenta en todo el país urbano.” [4] El decil superior captó en el primer semestre de 2005 el 33 por ciento del total de ingresos, en tanto en los primeros seis meses de 2006 aumentó su participación a 33,7 por ciento. Por el contrario, los cinco deciles más bajos, redujeron su cuota parte en los ingresos, en igual periodo, de 20,7 a 20 por ciento. 

 

Esos resultados distributivos son consistentes con un modelo que tiene como objetivo captar inversores, fundamentalmente extranjeros, insertarse en el mundo globalizado de acuerdo a las reglas pautadas por los países centrales y pagar meticulosamente la deuda externa. Este tipo de modelos – que es similar a los que se vienen aplicando en América Latina desde hace varias  décadas – genera, cuando el contexto internacional es favorable,  crecimiento con segmentación y exclusión social. 

 

La reducción del número de pobres de 41 a 35 por ciento de la población y del de indigentes de 6 a 4,3[5] por ciento, es consecuencia, en buena  medida, de la distribución de recursos que se realiza a través del Plan Nacional de Emergencia Social. Puede ponerse en duda, siendo la exclusión un problema estructural,  la posibilidad de que estos valores se puedan mejorar e incluso mantener, si dejan de entregarse, como esta previsto, dichos subsidios. En cuanto al crecimiento de la economía , los resultados de la Argentina que creció en 2003, 2004 y 2005 a tasas del 8,8; 9,0  y 9,2 por ciento  respectivamente con un modelo económico notoriamente diferente al que se aplica en Uruguay, parecerían indicar que: “todos los botes suben con la marea alta”.

 

En conclusión, existen, al menos, dos proyectos diferentes de país: uno, el que esta siendo llevado adelante por el equipo económico, y otro, el que proponen los trabajadores. Para el PIT-CNT el cambio de posición del Presidente de la República respecto al TLC con Estados Unidos “demuestra y reafirma que estamos ante un gobierno en disputa en el cual la fuerza de los trabajadores y sus aliados tienen una incidencia fundamental.”  

 




[1] Jorge Lanzaro, refiriéndose a la a la izquierda chilena, brasileña y uruguaya, Semanario  Búsqueda, 1/XI/06.

[2]  Este texto y todos los que aparezcan entre comillas sin una referencia específica al pie fueron extraídos del documento “País productivo con justicia social”, aprobado por el IX. Congreso del PIT-CNT, 5-7 de octubre de 2006.

[3] Danilo Astori, La República, 10/X/06

[4] INE, “Pobreza y desigualdad en Uruguay 2006”, p. 10.

[5] La información utilizada fue calculada, en el informe del  INE, en base a la metodología de 1996.

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.