Impacto económico del turismo en La Paloma – La Pedrera
Gustavo Melazzi; Dr. En Economía
Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)
INDICE
Objetivos del trabajo.……………………………… 1
Cómo consideramos el impacto económico……….. 3
Estimaciones……………………………………….. 7
III.1. Impacto económico del gasto de los turistas
en el corto plazo……………………………… 7
III.2. El impacto económico del turismo en el largo
plazo………………………………………… 9
III.3. Impacto de corto plazo en el empleo……….. 11
Algunas comparaciones y comentarios……………. 13
Conclusiones……………………………………….. 16
La Paloma, octubre de 2009.
I. Objetivos del trabajo
Es un lugar común afirmar que el turismo tiene un impacto decisivo en la zona turística La Paloma – La Pedrera y, en especial, en la economía de sus habitantes. El ingreso de sus pobladores, la construcción, el empleo, comercio, transporte, restaurantes y hoteles, y varias otras tareas vinculadas al turismo superan ampliamente la influencia que cualquier otra actividad económica pueda tener hoy.
Pese a ello y hasta donde sabemos, no se ha trascendido de informaciones y opiniones personales, ni tampoco se estudiaron datos oficiales y otras fuentes a fin de sistematizar una idea de conjunto. Priman los discursos e improvisaciones del momento, que por lo tanto no trascienden generalidades.
En consecuencia, el primer objetivo de este trabajo es abordar esa carencia. Se busca superarla, y posibilitar entonces esa idea de conjunto de la economía del turismo, base imprescindible además para la propuesta y construcción colectiva de una política local y departamental, y para las decisiones privadas vinculadas a él.
El segundo objetivo es salir al paso de una serie comentarios del gobierno nacional y departamental que anunciaban la intención de impulsar la construcción de un puerto de aguas profundas en La Paloma con la vista puesta en el MERCOSUR, junto con la cesión de una extensa y privilegiada área en torno al mismo para implantar allí lo que ese puerto Hub requeriría, y además actividades industriales de gran porte (regasificadora de gas licuado; fabricación de celulosa y papel), y otras posibles.
Pese a que las declaraciones eran efectuadas por un ministro, un director nacional de puertos y un intendente, entre otros, se trató de “comentarios”, pues es necesario señalar que nunca se presentó un “Proyecto” concreto al respecto1. De todas maneras, esto despierta grandes inquietudes.
Es indudable que, de concretarse las actividades que impulsaban los comentarios oficiales, ellas afectarían de manera importante al turismo. Cambiarían, y de manera irreversible, las características de la zona. Se trata de un riesgo importante que no podemos pasar por alto, ni minimizar sobre la base de promesas.
Resulta entonces fundamental elaborar un estudio lo más serio posible sobre el impacto económico del turismo. Con él, podríamos todos (incluyendo el gobierno nacional y departamental) evaluar sobre bases firmes las diferentes alternativas posibles a plantear para el mejor desarrollo de los pobladores, los visitantes, y el futuro de la zona.
Los “grandes proyectos” pueden ser positivos, pero con demasiada frecuencia la economía y la sociedad local no se toman en cuenta y sufren consecuencias muy negativas2. Es imprescindible trabajar armónicamente, y para ello la sociedad local debe ser un actor fundamental.
En definitiva, entonces, el objetivo de este trabajo es aclarar, ordenar y cuantificar las diferentes formas y canales por los cuales se derrama en la zona el impacto económico del turismo, de manera de conocer su importancia y evaluar entre todos diferentes alternativas.
La zona que consideramos es La Paloma; La Aguada; Costa Azul; Arachania, y La Pedrera (que para facilitar englobaremos bajo el nombre del primero). Es en el conjunto de estos balnearios donde se produce el mayor impacto y son aquellos directamente afectados por las eventuales actividades mencionadas en los “comentarios” oficiales sobre el puerto3.
Habida cuenta de que son grandes las carencias de información elaborada, no es posible presentar todos los datos como corresponde, en pesos constantes (sin incidencia de la inflación). Es por ello que para poder realizar comparaciones entre diversos años, variables económicas, distintas fuentes de información, etc., lamentablemente no hay otra alternativa que hacer la conversión a dólares corrientes.
Cómo consideramos el impacto económico
El punto de partida es la visita de un turista, que tiene un impacto económico inmediato, concretado en el gasto que realiza durante su estadía en la zona. Además, en el futuro, esa visita puede estimular otros gastos más permanentes, como la construcción de una vivienda. Clasificamos así los impactos en dos grupos: los de corto o de largo plazo. Veamos más en detalle.
a) En el corto plazo los estudios económicos sobre turismo consideran diversos procesos. El primero es el impacto directo que genera el gasto del visitante. Ese gasto se destina a rubros evidentes: transporte, alojamiento, alimentación, esparcimiento y compras extras (incluyendo compras con tarjeta).
Este gasto del visitante, por obvia contrapartida, significa un ingreso para la comunidad local, distribuido básicamente en función de los ítems anotados, tomados de la pregunta: ¿cuánto gastó?, en las encuestas realizadas a los turistas.
Pero el impacto en la zona no se limita a este primer momento, pues ese gasto no “desaparece” sino que va generando otros gastos en cadena. Por ejemplo, “…el hotel receptor, a su vez, debe adquirir alimentos; lavar las sábanas…”4.
Por esta razón, el impacto económico debe sumar el impacto indirecto del gasto original, al cual podemos definir como: “Cadena de compras y de gasto en bienes y servicios que realizan personas y empresas directamente receptoras de los gastos turísticos y relacionados hacia sus abastecedores”5.
Por último, también en el corto plazo es posible diferenciar los impactos inducidos. Citemos nuevamente a la CEPAL: “Serie de gastos locales que se originan con los ingresos de los empleados y de los dueños de las empresas en cada uno de los sectores relacionados con el turismo y que generan a su vez otras actividades” (ob. cit).
La idea central es que el gasto efectuado por el visitante no impacta en la economía local únicamente de manera inmediata y sólo por el monto del gasto, sino que impulsa una cadena de transacciones y producciones que aumentan por tanto el impacto del desembolso inicial.
Hablamos entonces de que el gasto inicial “se multiplica”, y es preciso por lo tanto introducir el concepto de multiplicador del gasto, que establecerá una relación cuantitativa entre el gasto inicial y el total de impactos (directos, indirectos e inducidos).6
En el fondo, importa destacar que el gasto de los turistas impulsa una serie de actividades que significan ingresos de todo tipo para la comunidad que, si interrumpen sus visitas, no se generarían, causando perjuicios de todo tipo.
b) En el largo plazo, se generan impactos económicos que tienen un carácter diferente a los anteriores. En primer lugar, porque dependen de una decisión del turista, del gobierno, y de empresarios. Luego, no significan un gasto sino una inversión.
Nadie duda que si un capitalista decide construir un restaurante, un hotel o un conjunto habitacional para alquilar, tal decisión se sustenta en el turismo. Deberemos considerar las construcciones con este fin como uno más de los impactos económicos. Una opinión empresarial señala que, por lo general, “la inversión en turismo suele seguir a dos años de demanda insatisfecha”7.
Del mismo modo, así como una parte de los visitantes continuarán alquilando hoteles, casas o acampando, otra parte puede enamorarse del sitio, y decide construir una casa de veraneo para disfrutarlo. Esto sucede incluso con los acampantes8.
Por último, el gobierno local y el nacional desarrollan obras de infraestructura y equipamiento urbano, para el mejor desarrollo del turismo y su fomento.
Resulta evidente que el impacto económico a largo plazo del turismo se constituye, casi todo, por construcción. Pese a no tener mayores complicaciones, por razones de tiempo en este trabajo no cuantificaremos las inversiones gubernamentales9.
Pese a que son evidentes los impactos del turismo en el largo plazo, señalamos varios ejemplos que justifiquen su inclusión debido a que, por lo general, los estudios sobre economía del turismo, por ahora no los consideran. Incluso un trabajo muy interesante de National Geographic no lo hace (aunque los impactos no sea su tema central)10. Es real que el turismo no es una actividad para la cual abunde información; tan es así que, desde hace años, la Organización Mundial de Turismo (OMT) propone la llamada Cuenta Satélite de Turismo (CST) para subsanar este problema. En este tema que nos preocupa, explícitamente, la CST aspira a sistematizar información para llegar a evaluar el impacto desde el lavado de toallas hasta la construcción de hoteles.
Mientras la OMT culmina las deliberaciones para acordar una metodología integral de relevamiento de datos en la CST, no podíamos dejar de incorporar impactos tan importantes, y realizamos las estimaciones correspondientes.
Los multiplicadores. No resulta inmediato el cálculo de la relación entre el gasto inmediato de los visitantes y su impacto económico total. Para ello se requiere un nivel de elaboración de la información estadística que no se ha realizado en Uruguay, ni que podamos efectuar por nuestra parte11. En virtud de ello, recurrimos a multiplicadores utilizados en estudios para otros países, buscando aquellos que más se aproximen a nuestra realidad.
Básicamente, nos apoyaremos en los que se aplicaron en el análisis ya citado (véase nuevamente cita Nº 4) para Mundaka, España, en 2008. Se trata de un pueblo sobre el mar, de 1.900 habitantes cuyo principal recurso es el turismo, ubicado dentro de la Reserva de Biósfera de Urdaibai12 en el país vasco, y que recibe entre 10 y 40.000 visitantes por año.
Otros estudios, básicamente en EE.UU., indican que el multiplicador del gasto se ubica entre 1.6 y 2.0 del gasto inicial (un gasto inicial de US$ 1.000 implica un impacto económico total de US$ 1.600 o 2.000 según por el cual optemos). Pero estos estudios corresponden a zonas urbanas, para las cuales opera un multiplicador superior al que regiría en regiones no urbanas.
Esto es así porque es lógico suponer que el gasto de un turista en zona urbana se satisface con un porcentaje mayor de productos elaborados en la misma zona que si ese gasto fuera efectuado por un turista en zona rural o semi-rural. Por lo tanto en el primer caso el impacto de un mismo gasto (su multiplicador) será mayor. Para La Paloma, el origen de la mayoría de los productos que requiere un turista es de fuera de la zona, impactando por lo tanto menos en ella que si los requiriera en Montevideo.
Por esta razón, el estudio para Mundaka opta por un multiplicador del gasto de 1.32 (en otras palabras, el impacto implica el gasto inicial más un incremento del 32%), que es también el que tomaremos para La Paloma.
Para visualizar algo más los diferentes multiplicadores, si nos referimos a Punta del Este, por ejemplo, las características de su turismo llevan a que éste demande muchos bienes de lujo que no se producen en la zona, y operan allí cadenas turísticas de empresas transnacionales; por consiguiente el multiplicador será menor (en La Paloma, apenas comienza a operar Buquebus).
Otro estudia analiza qué proporción de los ingresos por paquetes turísticos permanece en el propio país, y las diferencias son asombrosas. En España queda el 60% mientras que en Gambia y las Islas Mauricio apenas el 20 y 10% respectivamente. Incluso al interior de un país se repiten las diferencias: en Kenia, de los paquetes de turismo de playa permanece en el país el 30%, mientras que en el turismo de safari lo hace el 60% (lamentablemente, no hay datos para América Latina)13.
En relación al multiplicador del gasto, por último, importa señalar que su impacto se distribuye en la población local de una forma mucho más equitativa en La Paloma que en Punta del Este. En este balneario, los ingresos turísticos seguramente exhiben un grado de concentración mucho mayor.
Multiplicador de empleo. El empleo es la otra variable relevante del impacto económico. Sería de desear, y sencillo de implementar, un relevamiento directo por medio de encuestas durante la temporada que focalicen en el empleo; pero nada de esto existe. Repetimos aquí las limitantes y prevenciones señaladas para el multiplicador del gasto, y recurrimos a estudios realizados en otros países.
Sería bueno contar con la relación que indique cuánto gasto turístico inmediato se requiere para generar un empleo; pero en Uruguay este dato no existe. Recurramos nuevamente a la CEPAL.
Un estudio sobre el turismo en Centroamérica nos dice:
CUADRO Nº 1
Cantidad de divisas (US$) requeridas para generar un empleo
País US$ por empleo
Costa Rica 20.900
Belice 18.500
Panamá 16.700
Guatemala 8.900
(Otros)
Nicaragua (el menor) 4.299
Promedio 13.860
Fuente: CEPAL; Turismo y condiciones sociales en Centroamérica. 4/junio/2007
Si tratamos de aproximarnos a un cálculo semejante, en 2008 en Punta del Este el ingreso por turismo fue de algo más de US$ 477 millones14. Por su parte, Liliam Kechichian, viceministra de Turismo, en una entrevista de TV estimó que los empleos directos e indirectos en Punta del Este alcanzaban unos 10.00015. Con base en estos datos, cada empleo requirió de un ingreso de divisas de US$ 47.700.
Alto, aunque no parece exageradamente elevado, dadas las características de este balneario, y que la base del turismo en Costa Rica (el más capitalizado en Centroamérica) es el ecológico, visitando parques nacionales y sus bosques tropicales. Pero creemos que este indicador no se sustenta como para brindar una base firme para nuestras estimaciones en La Paloma, y como veremos en II.3, el análisis debe ser más detallado.
Preferimos adoptar el multiplicador de empleo utilizado en el estudio de Mundaka: 1.19, resultado de una investigación directa en la zona, realizada en momentos en que el número total de visitantes era 30.000, y justificamos su adopción por las características ya anotadas del sitio y, además, el número de visitantes que impulsó este multiplicador de empleo. Es obvio que esta variable (Nº de visitantes) incide directamente, y es una de las principales complicaciones para estimar el impacto en el empleo, dada sus rápidas fluctuaciones incluso en una misma temporada.
En concreto: este indicador nos dice que para ese número de visitantes y durante la temporada, el impacto en el corto plazo del turismo multiplica el nivel de empleo pre existente por 1.19 (en otras palabras, lo aumenta 19%).
El impacto del turismo sobre el empleo permanente (anual) lo veremos al analizar los impactos económicos de largo plazo.
Como último comentario, digamos que, salvo excepciones, para estos empleos se exige poca calificación, y muchos permanecen en la informalidad.
III. Estimaciones
Señalamos ya que en el mundo, la sistematización de información sobre turismo es reciente. Incluso la metodología de la Cuenta Satélite no ha sido completada por la OMT. En Uruguay, además, estamos avanzando pero, todavía en etapas previas. De todas maneras, hasta donde nos sea posible, trataremos de trabajar con datos oficiales, y los más recientes disponibles, puesto que nuestro interés radica en evaluar el impacto económico, sin pretender realizar un análisis de tendencia histórica. De todas maneras, los últimos años no fueron excepcionales; si lo fueran, obligarían a realizar ajustes, pero no es el caso.
III.1 Impacto económico del gasto de los turistas en el corto plazo
Visitantes y gasto que efectuaron. En su Anuario 2009, el MINTUR nos informa que en 2008 los visitantes ingresados del extranjero y con destino a la Costa de Rocha sumaron 106.07116.El ingreso real es algo superior, ya que el propio Ministerio informa que esta cifra no incluye a quienes ingresaron sin realizar trámite migratorio, es decir, sobre todo argentinos y brasileros por frontera seca (y tampoco visitantes en cruceros). De ellos, supondremos que la mitad se dirigieron a la zona de La Paloma: 53.03617.
En el mismo Anuario18, el gasto que dejaron en la Costa Oceánica de Rocha ascendió a US$ 51:237.369, por lo que si aplicamos el supuesto anterior, en la zona de La Paloma dejaron un monto de US$ 25:618.685.
Debemos sumarle el gasto realizado por los turistas nacionales. En el país no existen datos para cuantificar el turismo interno, lo cual fue confirmado por la viceministra del ramo en el citado programa de TV. Se trabaja para contar con ellos en el futuro; mientras, debemos estimarlo.
La percepción directa de los vecinos luego de varios años nos indica que, si bien en algún año excepcional se podría plantear que fueron iguales, resulta demasiado aventurado sostener que el número de visitantes extranjeros superó al de los nacionales. Una encuesta realizada en La Paloma en enero y febrero de 2009 señala que los visitantes uruguayos fueron el 66%19. Si esto es así y siendo muy conservadores, para el mismo período anterior podemos estimar el número de turistas nacionales en 53.000.
No existen datos globales del gasto que realizan, pero el MINTUR ha realizado algunas encuestas a uruguayos preguntando sobre “el último viaje” turístico realizado dentro del país. Con estas encuestas concluyó que el gasto promedio total fue de US$ 146, con un gasto promedio diario de US$ 3020. En la misma encuesta se preguntó el departamento al que viajaron, y es de destacar que luego de Maldonado como primer destino (18%), Rocha compartió el segundo lugar con Canelones y Montevideo con 13% de los destinos, figurando lejos el resto21. En el primer trimestre de 2009, Rocha se ubicó claramente en 2º lugar, con un 17% del total22.
Por consiguiente; en 2008, en la zona, el turismo interno derramó:
(visitantes nacionales) 53.000 x 146 (gasto individual en US$) = US$ 7:738.000
El total de ingresos por turistas extranjeros y nacionales recibido en la zona sumó:
Gasto de turistas extranjeros: US$ 25: 619.000
Gastos de turistas nacionales: US$ 7:738.000
Total: US$ 33:357.000
Esta suma es la que corresponde al gasto directo, inmediato, que realizan los turistas23. Pero vimos antes que en el impacto económico, además, debemos considerar los impactos indirectos e inducidos, para lo cual aplicamos el multiplicador del gasto, que definimos sería 1.32.
US$ 33:357.000 x 1.32 = US$ 44:031.240
En definitiva: en 2008, el impacto económico total, de corto
plazo, del gasto turístico en la zona de La Paloma; es decir, el
aumento en el ingreso originado por estas actividades, fue de 44
millones de dólares.
Resulta una cifra impactante. Pero contrariando una opinión muy generalizada, debemos señalar que no se concreta sólo “en los dos meses de temporada”. Los datos de MINTUR24 al agruparse por trimestre, nos informan que de los visitantes con destino Costa de Rocha, el 70% lo hizo en el primer trimestre; el 7% en el segundo; el 6% en el tercero, y el 17% lo hizo durante el cuarto trimestre del año.
Resulta una cifra impactante. Pero si lo analizamos desde el otro punto de vista, es decir a partir de un rubro fundamental, como es la oferta de casas en alquiler, camas de hotel, cabañas y predios de los campings, verificamos la coherencia entre las cifras.
Estimaciones de la propia zona establecen que el Nº de casas en alquiler durante la temporada es de unas 4.500 (de las cuales 350 en La Pedrera), con un promedio de 5 camas por casa25. En estas casas, la disponibilidad total para los visitantes es de 22.500 camas.
Las camas de hotel y complejos registrados como tales suman 1.200. Las cabañas del Parque Andresito (50); La Aguada (ex – Los Delfines, concesionado) (18) y de la Base Naval e Hidrografía; proporcionan otras 320 camas.
Los predios en los campings adicionan otras 6.300 plazas, destacando los 450 predios c/u del Camping La Aguada (siempre lleno, y repleto al doble durante la primera quincena de enero) y del Camping de los Trabajadores del MGAyP. El resto de las plazas se distribuye entre el Camping Municipal; del MINT; La Pedrera; la Base Naval y Pepe.
En conjunto, La Paloma ofrece unas 24.000 camas y 6.300 sitios en campings26. Por lo tanto, en cuanto al número de visitantes, las plazas ofrecen camas y sitios más que suficientes.
En cuanto al gasto de los visitantes en alquileres, el alquiler promedio oscila entre US$ 3.000 y 4.000. Tomemos el mínimo, adjudicando por ejemplo US$ 3.000 promedio en enero y US$ 2.000 en febrero. Si para las 4.500 casas suponemos una ocupación del 70%, una simple multiplicación nos dice que por alquileres, se recibe unos US$ 15:00.000.
Nuevamente, este impacto económico en la zona, sólo por alquiler de casas y pese a ser conservador, mantiene coherencia con el gasto directo que realizan los turistas.
Al presentar a los multiplicadores, señalamos que el gasto desembolsado por los turistas progresivamente se diluye en la zona o impacta otras que sean proveedoras de los más diversos elementos requeridos. Vale la pena señalar que los alquileres, junto con el impuesto por Contribución Inmobiliaria, son dos de las vías más importantes por las cuales el aumento en el ingreso permanece en la zona.
Por último, con seguridad, el ingreso percibido por alquileres (y por el turismo, en general) es de los mejores distribuidos desde el punto de vista social. Sin duda, el ingreso que se origine por una actividad portuaria, por el contrario, estaría mucho más concentrado en pocas manos.
III.2 Impacto económico del turismo en el largo plazo
Tal como señalamos en II.b, estimaremos aquí el impacto económico básico en el largo plazo, que es el que ocurre con la construcción. Lo haremos para la privada (considerando que incluye hoteles y restaurantes), dejando para etapas futuras el cuantificar las obras de gobierno en infraestructura y equipamiento.
Veamos primero cifras sobre población, para tener un contexto general. Según el último Censo de Población y Vivienda, de 2004, la población total del departamento fue de 69.937 personas, de las cuales vivían 25.538 en la Ciudad de Rocha. En La Paloma lo hacían 3.202; en La Aguada y Costa Azul 1.103, y en La Pedrera 16527; un total de 4.470 para la zona.
El siguiente cuadro nos proporciona los datos que necesitamos para la inversión en construcción:
_________________________________________________________________
Cuadro Nº 2
Viviendas* y hogares, según localidades
___________________________________________________________________
Censos
Años 1963 1975 1985 1996 2004
____________________________________________________________________
Total Depto. 20.134 25.887 29.706 35.962 40.720
Cd. de Rocha 6.890 8.302 8.966 10.187 10.874
La Paloma 722 1.297 1.686 2.890 3.583
Aguada/C. Azul 420 777 1.131 1.442 1.771
La Pedrera 98 164 178 333 490
Subtotal: La Pal. +
Aguada + C. Azul +
La Pedrera 1.240 2.238 2.995 4.665 5.844
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*En el Censo de 2004 figuran sólo viviendas particulares; los otros Censos incluyen las colectivas.
Fuente: INE: Censo 1996 Cuadro V 14; Censo 2004 Cuadro 12.
No hay datos posteriores, pero debemos aproximar estas cifras a 2008 para posibilitar comparaciones. Es también notorio que los ritmos de construcción varían sustancialmente entre localidades y entre Censos.
Optamos entonces por el siguiente procedimiento: calculamos el total de viviendas construidas a lo largo de todo el período para el que existen datos (41 años) y lo dividimos por estos años, a fin de obtener una cantidad de casas que promedialmente se construyeron cada año. Es la manera de obviar las fluctuaciones de período a período, y nos aporta una cifra de viviendas que es o debe estar muy cercana a las que efectivamente se construyeron en 2008.
Este procedimientos nos informa que en la zona de La Paloma cada año, en promedio, se construyeron 112 viviendas. A vía de comparación, el promedio para la Cd. de Rocha resulta en 97.
Por lo tanto: 112 es el total de viviendas construidas, pero algunas de ellas no respondieron quizás directamente al “motivo turismo” y no debemos incluirlas. La casa de un patrón de barca pesquera; el farero, o un naval de la base son ejemplos de ello. ¿Cuántas?
Generosamente, establezcamos que 10 de las 112 construcciones responden a esta lógica, con lo cual llegamos a que las casas construidas a partir del turismo, cada año, son 102.
Para visualizar qué monto de inversión implican estas 102 viviendas anuales, conservadoramente supongamos 60 m2 por vivienda. Este metraje es notoriamente bajo, pero hay que considerar la autoconstrucción, o “mano de obra benévola”, que también influirá en los costos por m2.
Las 102 viviendas implican, por tanto, 6.120 m2 construidos cada año.
Por las mismas razones adjudiquemos un costo bajo al m2 de construcción: US$ 700; arribamos a una suma total de US$ 4:284.000.
El impacto económico de largo plazo del turismo significa que cada año se invierten US$ 4:284.000 en construcción de vivienda.
Esta inversión en vivienda tiene profundas consecuencias económicas en la zona. Destaquemos sólo una de ellas: el empleo.
En la Cámara de la Industria de la Construcción manejan una relación por la cual, para construir un metro cuadrado en vivienda se requieren 6 jornales. Se deriva de aquí que 6.120 m2 que se construyen cada año generan 36.720 jornales.
Si tomamos 20 jornales al mes durante 11 meses llegamos a 220 jornales en el año, por lo cual los 36.720 jornales representan 167 empleos directos.
La generación de empleo por el impacto económico de largo plazo del turismo es de 167 empleos directos en la construcción, todo el año.
III. Impacto de corto plazo en el empleo
Para cuantificar los empleos directos que se generan por la afluencia de turistas, es decir, durante su estadía, debemos partir del número de personas promedialmente ocupadas todo el año.
Es en este tema donde hay mayores carencias en los estudios. A nivel internacional no existen pautas metodológicas; y en muy pocas ocasiones se aventuran estimaciones. En definitiva, se termina por considerar sólo aquellos casos en los que se relevó el dato directamente por trabajo de campo.
En el caso de La Paloma, no conocemos ninguna encuesta que capte esta información. Es por ello que sólo nos queda recurrir nuevamente al trabajo realizado en Mundaka. A partir de su experiencia, y como ya señalamos, determinaron que el multiplicador de empleo es 1.19. En otras palabras, para una afluencia de unos 30.000 turistas, el empleo existente se expande casi un 20%.
Pero cuando intentamos aplicarlo a nuestra realidad, nos encontramos con un obstáculo inesperado: se desconoce el número de trabajadores empleados en forma permanente en la zona de La Paloma. O, lo que resulta en lo mismo, el Banco de Previsión Social no proporciona la cifra28.
Esta situación nos obliga a instrumentar una doble vía para estimar el dato. Por un lado, a partir de nuestro conocimiento directo de la realidad, calculamos que los inscriptos en el BPS pueden distribuirse de la siguiente forma:
Cuadro Nº 3
La Paloma. Estimación de trabajadores inscriptos en el BPS; 2008.
Area de empleo Número
Gobierno Deptal. y Nal. 240
Comercio y restaurantes 230
Construcción 145
Pesca 70
Transporte y distribución 40
Hoteles e inmobiliarias 25
Servicios personales 30
Otros 30
Total 810
Fuente: Estimación propia.
A ellos debemos agregar quienes desempeñan tareas pero no están inscriptos en el BPS. No creemos estar equivocados si calculamos que debemos incrementar el número anterior en 50%, otros 405 trabajadores ocupados.
Por esta vía, entonces, estimamos que quienes tienen trabajo permanente suman alrededor de 1.215 personas.
Por otro lado, y para verificar, realizamos un cálculo aproximado a partir de cifras y coeficientes oficiales (del INE) a nivel nacional y del interior.
Si consideramos de 19 a 64 años29 la Población en Edad de Trabajar (PET), el coeficiente nacional es 66% del total de la población; aplicado a La Paloma, resulta en 2.970 personas.
En el interior, la Tasa de Empleo (Trabajadores ocupados ÷ PET) es de 57.1%. A partir de aquí, llegamos a la variable que nos interesaba: en 2008 los trabajadores ocupados en La Paloma serían 1.696.
Comparando las cifras que cada vía de análisis nos aporta, estimamos que en 2008 el número real de trabajadores ocupados en La Paloma oscila alrededor de 1.450.
Si esto es así, y aplicamos el multiplicador establecido para Mundaka (19%), concluimos:
Los empleos generados en el corto plazo, durante la estadía de
los turistas, aproximadamente, suman 275.
En el apartado anterior, sobre el impacto económico de largo plazo, centramos el análisis en los empleos en la construcción. Es de destacar que observando el Cuadro Nº 3, es fácil deducir que, aunque difícil de cuantificar, un buen porcentaje de los empleos permanentes allí clasificados derivan también directamente de la actividad turística.
Por último, cabe preguntarse cuántos empleos en la Ciudad de Rocha dependen en alguna medida de La Paloma, como ser distribuidoras; transporte de carga y pasajeros; refacciones; incluso industrias de la alimentación, entre otros. Estos empleos se registran en la capital departamental.
Del mismo modo, el turismo en La Paloma – La Pedrera tiene impacto en el empleo (y en toda su actividad) en sitios como Cabo Polonio; estancias turísticas; Monte de Ombúes, etc.
A partir de las cifras obtenidas, el total de empleo, por lo tanto, debe sumar los 275 durante la temporada a los 167 permanentes en la construcción. Dado que los primeros corresponden, grosso modo, a dos meses, para poderlos incorporar a los empleos permanentes podemos considerarlos equivalentes a 45 todo el año.
En conclusión, los empleos totales, anuales, generados a partir del impacto del turismo, se estiman en 212.
IV. Algunas comparaciones y comentarios
A partir del impacto que reflejan las cifras anteriores es evidente que surge una infinidad de comentarios. Anotemos unos pocos que creemos relevantes.
No está demás reiterar las dificultades que encontramos para disponer de información. En lo posible, optamos por los datos para 2008; en los casos en que no fue posible indicamos el año de referencia del dato. Como en este apartado se trata de realizar comparaciones y comentarlas, la valoración entre cifras de diferentes años debe ser coherente. Dado que incluso estadísticas oficiales de turismo se expresan en dólares corrientes norteamericanos, y que tenemos incorporada esta moneda “con naturalidad”, resolvimos adoptarla30. A los efectos de nuestro trabajo, las variaciones existentes en el tipo de cambio son intrascendentes.
Pese a estas dificultades, vale la pena resaltar que lo que nos parece importante es que por primera vez disponemos de cifras que ofrecen un panorama de conjunto, que ponemos a disposición de los vecinos de La Paloma y otros interesados, para analizar, proponer y construir entre todos.
1) En 2008, el impacto económico de corto plazo fue US$ 44:000.000; los turistas gastaron, “derramaron” en la zona esta suma. Para tener una conciencia más clara de lo que significa, comparemos con otras cifras.
En ese año, el total del presupuesto del departamento de Rocha, incluyendo los aportes del gobierno nacional, fue de US$ 28:400.000. Esto significa que todo lo que gastó la IMR en salarios, en obras, en inversión, para todo el departamento, sólo es el 71% de lo que gastaron los turistas en la zona de La Paloma.
Para considerar el gasto efectivamente realizado en la zona, veamos el presupuesto de la Junta Local de La Paloma. Sin el personal de los campings pero incluyendo trabajadores eventuales y contratados, los montos destinados a gastos de funcionamiento, salarios y obras31, suman US$ 1:323.000.
Y como forma de visualizar además la importancia de la fuente de los recursos con que se financia la IMR y, por consiguiente, el peso de la recaudación en La Paloma, la emisión de tributos por Contribución Inmobiliaria, y Tasa Turismo (que sólo se cobra en la costa), en 2006 sumó US$ 1:195.00032. Por otra parte, la emisión para la ciudad de Rocha sumó US$ 1:133.000. Para La Paloma y ciudad de Rocha, la morosidad es igual: 49 y 48% respectivamente.
En La Paloma, para la Contribución Inmobiliaria se emitieron 2.604 recibos y, en Rocha, 6.286, por lo cual, en promedio, cada padrón de la primera paga 2.5 veces más.
Este aspecto, sumado a la Tasa de Turismo, nos dicen que incluso la propia IMR reconoce la valorización que implica el turismo, lo cual refuerza el cuidado a tener en los proyectos para la zona. Esta valorización, obviamente, es consecuencia del turismo y no de la presencia del puerto.
2) El impacto económico de largo plazo significa una inversión anual en construcción de US$ 4:284.000. La comparación directa surge al señalar que para 2008, la Junta Local de La Paloma informó que a pavimentaciones diversas (la principal inversión) preveía destinar US$ 1:191.000. La ciudad de Rocha preveía US$ 825.300 a ese mismo fin.
3) El impacto del turismo en el empleo es a corto y a largo plazo, es decir, el directo durante la estadía de los turistas, y el que se impulsa por la vía del estímulo a la construcción. El primero genera 275 oportunidades adicionales de empleo zafral, y el segundo implica 167 empleos permanentes.
La Junta Local de La Paloma cuenta con unos 90 trabajadores, de los cuales 66 son presupuestados.
En el apartado referido a los objetivos de este trabajo informamos de la preocupación por el impacto negativo que el posible puerto de aguas profundas (y actividades conexas) provocaría sobre el turismo. Esta misma preocupación es uno de los ejes centrales del trabajo monográfico sobre el proyecto Puerto Graneles (véase nuevamente cita Nº 17). Por sus importantes conclusiones, vale la pena dedicarle atención.
Allí consideraron la propuesta de localización original en el puerto de La Paloma, comparándola con dos alternativas: a) localizar el acopio de troncos y su chipeado próximo a la ciudad de Rocha con posterior traslado por tren al embarque (alternativa que por varias razones resulta negativa, y b) ubicar todo el proyecto, puerto incluido, en la zona de Villamar de La Pedrera (unos 15 km al este de este balneario).
Su conclusión es impactante: esta segunda alternativa es superior, desde todo punto de vista, a localizar el proyecto en el puerto de La Paloma. Primero por ser más rentable para la propia empresa (págs. 59/60); luego, porque no requiere ningún subsidio; tercero, los costos de infraestructura son menores y el de los servicios se recupera rápidamente y, cuarto, porque no afecta el turismo (pág. 119). Esto último, que estiman muy importante sobre La Paloma, lo analizan evaluando y cuantificando el impacto de las obras marinas y terrestres, así como la operación de la terminal granelera.
En materia de empleo, cuantifican que si se ubica en La Paloma, en los primeros diez años de funcionamiento los impactos negativos del proyecto sobre el turismo harían perder 337 empleos, y durante los siguientes veinte, 64633. Empleos muy difíciles de recuperar (págs. 92/93).
4) Durante nuestro análisis señalamos el difundido error de afirmar que el turismo “es sólo de cuarenta o, a lo sumo, sesenta días” (véase pág. 9). Nos interesa comentar más el tema porque, en definitiva, en lo económico el turismo implica mucho más que eso.
La frase anterior, que intenta minimizar al turismo, se apoya en que es zafral. Pero no sólo el turismo lo es (o, al menos este turismo de sol y playa): el arroz o la caña de azúcar también lo son, lo mismo el maíz o la soja, así como la ganadería de carne o de lana. La inmensa mayoría de la producción agropecuaria lo es.
Nuestro análisis anterior descarta el posible argumento de que, en realidad, estas producciones requieren de laboreo de tierras o construcción de abrevaderos (fuera de la zafra), puesto que demostramos que el turismo también requiere de largos períodos de preparación en períodos fuera de la propia “temporada”.
Pero hay más, porque en lo económico, los ingresos obtenidos durante la temporada, como señalamos al referirnos a los impactos indirectos e inducidos, tiene efectos permanentes. Para no repetir, mencionemos aquí sólo algunos que en lo económico calificamos como “efectos externos”, “marginales”.
Se trata de visualizar que el ingreso obtenido (aún montos menores) es el que “hace la diferencia” y permite complementar los recursos para mantenerse todo el año. Pensemos en quienes alquilan su casa “para pagar la contribución”; obtienen un plus por la venta de sus productos hortifrutícolas; o permite la entrega para la compra de una moto. Ingresos que, de no existir, tendrían consecuencias muy negativas.
Por coherencia, la insistencia en minimizar la importancia de “la temporada”, llevaría a menospreciar los actuales más de mil millones de dólares que ingresan al país por este concepto.
5) Las precauciones a adoptar de manera que los proyectos en la zona no perjudiquen al turismo se reafirman cuando de destaca que “la fidelidad de los visitantes a la zona es baja”34. Esto se percibe a partir de las importantes variaciones al alza y la baja en el número de visitantes a la zona. Se detecta que ello se explica básicamente por el tipo de cambio; la situación económica general en Argentina (especialmente) y Brasil, y en el propio Uruguay.
6) Por último, un comentario a partir de otra idea muy difundida pero sin sustento, que dice que “la época buena de La Paloma fue la de ASTRA”35. Sin desmerecer el impacto que tuvo, aunque sin olvidar también los ingentes recursos del estado (es decir, de los uruguayos) de que disfrutó, la realidad muestra otra cosa.
En verdad, sin ASTRA, La Paloma se siguió desarrollando. Una mirada de conjunto nos muestra que es la única zona de la costa atlántica que cuenta con varios supermercados; banco y casas cambiarias; terminal de ómnibus; varias barracas y ferreterías; escuela (con 400 alumnos, más que en la “época buena”) y liceo; Centro Cultural; gimnasio cerrado; dos policlínicas de salud; puerto, e incluso un aeropuerto que despertó interés privado.
Es posible que la idea anterior refleje una falta de ubicación frente a los cambios ocurridos en La Paloma. En concreto; cuando se dice que “hay menos movimiento que en la época de…”, no se percibe que cambiaron los circuitos por los cuales se trasladan los vecinos. No hay duda: antes, los circuitos estaban mucho más concentrados en un par de cuadras en la zona céntrica. Hoy, la extensión y diversificación de áreas de residencia y de actividades genera otra dinámica; otros movimientos que, de ninguna manera son “menores”.
Todo ello, resultado del turismo.
V. Conclusiones
La región turística La Paloma – La Pedrera se ha transformado en una de las tres principales zonas balnearias del país y la más importante de la costa atlántica en función del impacto económico que genera el turismo.
Un impacto de corto plazo, cada año, de US$ 44 millones; inversión anual en construcción que supera US$ 4 millones, y una generación de 275 oportunidades de empleo zafral y 167 permanentes (en conjunto equivalentes a 212 anuales) obligan a abordar con enorme seriedad y rigor al turismo, la famosa “industria sin chimeneas”.
Este informe aporta el impacto económico y, como consecuencia de su enorme importancia, también alerta de ciertas iniciativas que sin fundamentos serios, muy superficialmente y sin información ni consulta a los directamente afectados, ponen en peligro esta situación. Asimismo, pone de manifiesto la necesidad de diseñar un programa de investigación sobre el turismo de Uruguay, sus características, actores, elementos e impactos de diversa índole en la vida de los uruguayos de hoy y de mañana.
Los visitantes a la región turística lo dicen con claridad: “lo que más les gusta es el mar (82%); los paisajes 58%), y la tranquilidad (48%)”36. Son los elementos clave de la diversidad que ofrece la región y que llevan a ese enorme impacto económico.
¿Qué lo sustituiría?
¿Vale la pena ponerlo en peligro? Muy por el contrario, el énfasis debería colocarse en las formas de fomentar ese desarrollo, y apoyarlo; con la participación de todos.
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1 Llama la atención, sin embargo, que pese a la ausencia de un Proyecto, se concretó la cesión de 51 hectáreas en torno al puerto. A fines de abril, el diputado por Rocha J. C. Cardoso declaró en la TV local que tal cesión sólo se hizo para obtener recursos para pagar deudas departamentales.
Al mismo tiempo que se producían los “comentarios” a que nos referimos, el diario El País digital (Mvd., 06/04/2009) informaba que luego de un proceso licitatorio (obviamente largo y público), comenzaban las obras en el puerto de Rio Grande para profundizarlo a 16 y 18 metros (Montevideo aspira llegar a 14). Es difícil encontrar explicación coherente a este proceso, y nos remiten a una larga historia de “futuros venturosos” prometidos para el balneario.
Al respecto, es posible consultar Gustavo Melazzi: ¿Puerto de aguas profundas en La Paloma? Promesas, realidades y alternativas, publicado en Voces del FA, 25 de setiembre de 2008.
2 Uno de los ejemplos más claros en Uruguay es la represa de Salto Grande. Necesaria, pero inundó 28.000 há. de las mejores tierras de Salto. El impacto económico –del que la sociedad local nunca se recuperó- se estimó en su momento en US$ 1 millón anual.
3 Podría objetarse la inclusión de Arachania y La Pedrera, pero obras de infraestructura como las planteadas, aunada al equipamiento industrial y de servicios, sumado a su impacto urbanístico general descartan esta observación. Sería como señalar que el menor impacto de las obras sobre Solari y La Serena llevaría a no considerarlas. De todas maneras, su ponderación en el total es menor.
4Melissa Murphy y María Bernal: The impact of surfing on the local economy of Mundaka, Spain. Save the waves coalition, Sept. 2008.
5 Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas, (CEPAL): Encadenamientos generados por el sector turismo. Reunión de expertos en turismo en Centroamérica y el Caribe. Una Visión Conceptual. Méx. 11 Oct. 2001.
6 Importa aclarar que este impulso a la cadena de gastos no es permanente, luego de cierto tiempo se va diluyendo, desaparece.
De ninguna manera, insistimos, se debe derivar de esto que el total del impacto económico permanece definitivamente en la región. Como ya se dijo, el monto inicial aporta ingresos que se distribuyen entre diversas empresas y personas que, a su vez repercuten en la propia economía local y, también, en otras regiones del país, y en el exterior. El detalle de este proceso es imposible (incluso en los países con las mejores estadísticas) por la ausencia de sistemas de cuentas regionales.
7 Marco Palacio, Director de la Cámara Argentina de Turismo, entrevistado por Isabel Stratta en Clarín, Bs. As.
8 Muchas veces escuchamos opiniones de que se debería retirar a “los acampantes” porque “no gastan” lo que se considera “apropiado”. Se trata de un profundo error. Por un lado, es muy probable que su gasto turístico sea similar al que realizan familias de bajos ingresos. Tampoco se trata de poner límites mínimos (en una oportunidad, un comerciante sugirió “en broma” que había que colocar un puesto en el arroyo Potrero, a la entrada de Punta del Este, para controlar cuánto llevaban los turistas para gastar, y si era poco, no dejarlos pasar). Por último, todos conocemos casos de acampantes que, años después, compraron un terreno y edificaron, con todo el impacto económico que esto significa.
9 Tampoco lo haremos con el impacto del turismo en los ingresos fiscales nacionales y departamentales.
10 Jonathan Tourtellot: Geoturismo para su comunidad. National Geographic, sin fecha, Washington. sustourism@ngs.com
11 Exige información detallada que desconocemos si existe pero, fundamentalmente, un trabajo con la matriz de insumo producto y sus coeficientes técnicos de requisitos directos e indirectos de producción nacional, que requiere de un equipo técnico con financiamiento ad-hoc.
12 Para destacar: La Paloma se encuentra junto a la Reserva Mundial de Biósfera Bañados del Este que, hasta el momento, poco y nada se ha aprovechado para fomentar el turismo.
13 www.edualter.org/material/turisme/anexo4/htm
14 MINTUR, Anuario 2009, Cuadro (sin número) Ingresos brutos por turismo receptivo, por trimestre, según destino principal del viaje, año 2008.
15 También señaló que, en el total del país, los empleos directos impulsados por el turismo se estiman en 50.000 y los indirectos 100.000. Liliam Kechichian, entrevista en el programa En Contraste, junto a Mario Amestoy, en TV Ciudad, 23 de marzo, 2009.
16 MINTUR: Anuario 2009. Cuadro (sin Nº): Visitantes ingresados a Uruguay en 2008, 2007, 2006 y 2005, y variación interanual, según destino principal del viaje.
17 En un trabajo que analizó la propuesta de Puerto Graneles, estimaron que el 75% de los visitantes a Rocha se dirigían a la zona de La Paloma. Luis Guani y Pablo Ceiter: Evaluación de propuestas alternativas al proyecto de puerto granelero en el este del país. Trabajo de investigación monográfico; Facultad de Ciencias Económicas y de Administración, agosto de 2005, mimeo. Orientador: Ernesto González Posse.
18 MINTUR: Anuario 2009. Cuadro (sin Nº): Ingresos brutos por turismo receptivo, por trimestre, según destino principal del viaje, 2008.
19 Int. Municipal de Rocha, Dirección de Turismo: “Conociendo a nuestros visitantes” (s/f), mimeo.
20 MINTUR: Anuario 2008, pág. 93.
21 Si bien la diferencia de gasto es importante, anotemos que la encuesta tiene mucha menor representatividad que para los extranjeros; refiere a una estadía 50% menor, no califica la mayor posibilidad de alojarse en casa de familiares o amigos aunque, en los impactos a largo plazo, es más probable que motive una inversión que en el caso de los visitantes extranjeros.
22 “Conociendo a nuestros visitantes”, ya citada.
23 En la monografía citada (véase cita Nº 17), los autores no estimaron el total del impacto económico del turismo. Para su objetivo, se limitaron a tomar el gasto total de los visitantes según informa el MINTUR para el total del departamento lo cual implica, además, no considerar el turismo interno.
24 MINTUR: Anuario 2009, Cuadro s/n: Visitantes ingresados a Uruguay, por trimestre, según destino principal del viaje, 2008.
25Algunos señalan que la oferta alcanzaría a 5.000 casas, pero ello parece difícil, ya que en la temporada 2008, el total de casas puede estimarse en 6.180. Llegamos a ellas a partir de las 5.844 de 2004 (Véase Cuadro Nº 2) más 112 construidas cada año durante 2005, 2006 y 2007.
26 A vía de comparación, Colonia ofrece 3.000 camas; las Termas 7.000 camas de hotel: 8.000 plazas de camping y 1.000 camas en casas particulares. Liliam Ketchichian, Vice Ministra del MINTUR. La República, 13/abril/09.
27 Instituto Nacional de Estadística (INE): Censo 2004, Cuadro Nº 7.
28 No podemos siquiera imaginar algún argumento que justifique que la información del número total promedio de trabajadores inscriptos, sea “confidencial”.
29 Es el agrupamiento por edades que proporciona el INE.
30 La conversión de pesos a dólares se hizo en función de la cotización interbancaria, promedio anual, que proporciona el INE.
31 El dato es para 2006, pero el aumento anual en el presupuesto no altera sustancialmente las cifras.
32 IMR: Dirección General de Hacienda, cuadros s/f y s/n, mimeo.
33 Por la metodología que utilizaron, no estimaron el empleo total en la zona.
34 Guani y Ceiter, monografía citada, pág. 89.
35 ASTRA: Aznarez y Strauch; empresa pesquera del período de la dictadura cívico-militar, para la cual se construyó buena parte del puerto y que disfrutó de muy generosos créditos.
36IMR: “Conociendo a nuestros visitantes”, ob. cit.