Injusticia tributaria: los capitalistas pagan menos cuanto más ganan

Injusticia tributaria: los capitalistas pagan menos cuanto más ganan

La Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU) polemizó fuertemente con el gobierno y las principales fuerzas del Frente Amplio desde el 2007 cuestionando la reforma tributaria porque, sostenía la REDIU, se favorecía al capital en detrimento de trabajadores y pasivos.

Múltiples ejercicios estadísticos basados en la Encuesta Continua de Hogares fueron utilizados para fundamentar las bondades de la reforma y refutar las críticas.

Siete años después una investigación universitaria basada en microdatos de la Dirección General Impositiva demuestra que los capitalistas pagan una tasa efectiva (1) menor cuanto más ganan. La consigna que “pague más el que tiene más” se transformó en que “pague más el que gana más” si es trabajador o pasivo, pero no para los capitalistas. De lo que tiene que pagar “el que tiene más” nunca más se habló.

1.- La reforma tributaria es una pieza más del proceso de acumulación capitalista

Los modelos tributarios son históricos, se entrelazan con los debates teóricos y políticos de cada época por lo tanto son producto de la correlación de fuerza y los pactos dominantes – equilibrios dinámicos de la lucha de clases – existentes en cada sociedad.

El neoliberalismo impulsó una reestructura económica mundial, el fortalecimiento de la hegemonía del capital y una reformulación del papel del Estado en detrimento del Estado del bienestar con fundamentos Keynesianos. En los espacios nacionales de América Latina se conforman coaliciones excluyentes, integradas por el gran capital transnacional y sectores de las clases dominantes locales, obscenamente ricas en contraste con pobreza de las economías que le sirven de marco.

Los sistemas políticos nacionales, salvo contadas excepciones, aplican leyes y políticas económicas que son fundamentales para articular un orden internacional desregulado que beneficia a los más fuertes en detrimento de los débiles. La concentración de la riqueza en unos pocos y la exclusión social de las grandes mayorías son dos caras de la misma moneda.

La política tributaria en América Latina ha transitado de un modelo que gravaba los ingresos productivos, en especial del sector exportador, hacia otro que grava el gasto (impuestos indirectos) a través del IVA. La implantación del IVA se fundamenta en un aumento en la eficiencia y la ampliación de la base impositiva.

El concepto teóricopolítico detrás de los cambios es la tipificación de una crisis de financiamiento de los Estados, expresada en los déficits fiscales, cuyas causas se identificaban con la baja recaudación y con los excesos de gasto. No es inocente este cambio de criterio porque exonera el ahorro.

Uno de los ejes programáticos fundamentales del Frente Amplio y del movimiento sindical desde la caída de la dictadura cívico-militar estuvo en reposicionar el papel del Estado para orientar la economía, los instrumentos de política económica – y en especial la política fiscal-, para redistribuir la riqueza nacional y los flujos de ingreso.

En tal sentido, el sistema tributario tiene especial importancia porque explícita o implícitamente elige los sectores estratégicos y los grupos sociales que se priorizan, a la vez que determinan quienes soportan la carga tributaria. Es decir, define los aliados estratégicos, el estilo de desarrollo a que se apunta y las normas de apropiación del excedente.

Contra lo esperado, de acuerdo a la historia y el programa del Frente Amplio, la política económica y la reforma tributaria inserta en ella no buscaron una diversificación económica, la industrialización del país, el aumento del valor agregado nacional y la reducción de la dependencia estructural, por el contrario, favoreció el masivo ingreso de capitales extranjeros y la primarización de la economía.

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 14

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.