La disputa entre Mercosur y TLC

La disputa entre Mercosur y TLC

                                                                                                                Antonio Elías (*)

 

En la Agrupación Nacional de Gobierno del Frente Amplio (FA), realizada el 5 de mayo, se discutió abiertamente sobre la conveniencia de que el MERCOSUR mantenga o sustituya la Resolución 32/00: “el compromiso de los Estados Partes del MERCOSUR de negociar en forma conjunta acuerdos de naturaleza comercial con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias”.

Mientras se procesaba ese imprescindible debate el gobierno uruguayo ya había presentado una propuesta al Mercosur (ver recuadro), para posibilitar que se puedan firmar Tratados de Libre Comercio bilaterales o plurilaterales al margen de la posición de los demás países miembros.

La disputa por la inserción internacional

El canciller Rodolfo Nin Novoa fundamentó su posición favorable a la flexibilización del Mercosur sosteniendo que existen grandes dificultades comerciales dentro del bloque y que es fundamental para el actual gobierno superar esa situación y diversificar los mercados a través de la firma de múltiples TLC, entre otros, con la Alianza del Pacífico. Afirmó, además, que está estrategia se inscribe en los postulados del programa del FA. Lo que, a nuestro entender,  solo puede sostenerse por la ambigüedad de algunos párrafos del programa, dado que el enfoque global claramente reafirma la posición histórica del FA a favor del Mercosur y la negociación grupal.

La posición contraria a la línea expresada por el canciller fue presentada en un documento denominado “Inserción Internacional del Uruguay” elaborado por el  Movimiento de Participación Popular, Casa Grande, el Partido Comunista, Compromiso Frenteamplista y el Partido por la Victoria del Pueblo.

 

Dichas organizaciones reconocen las dificultades del Mercosur pero sostienen, con base en el programa del FA, que: La inserción del Uruguay en el mundo será impulsada desde la plataforma MERCOSUR. Por ello, se fomentará una agenda externa común del bloque, consolidando y fortaleciendo las Instituciones Regionales. (…) La construcción de posiciones en el marco de instituciones regionales potencia nuestra soberanía y nos permite tener una actuación más contundente en los espacios multilaterales y en los foros globales.”

 

En el documento de las cinco fuerzas se sostiene que “Como Presidencia Pro-Témpore del bloque, Uruguay ha planteado la necesidad de “flexibilizar” al MERCOSUR, por la vía de habilitar las negociaciones comerciales unilaterales de sus miembros con terceros países. Lo que se flexibiliza en este caso es la forma de “negociación en bloque” y se propone que la misma sea llevada adelante por un negociador, similar a como se da en la Unión Europea. La presidencia pro témpore del bloque ya no conducirá las negociaciones comerciales.”

 

Cabe suponer que se estaría aludiendo en dicho párrafo al contenido de la propuesta  presentada por Uruguay al Mercosur el cual marca una posición del Poder Ejecutivo que no habría sido discutido por los organismos de la fuerza política ni por la bancada parlamentaria. Más aún, parecería que dicho documento sigue siendo un material reservado o secreto, por lo cual no expresa ni representa la opinión global del Frente Amplio.

 

Consecuentes con la posición que ya hemos sostenido en otras instancias rechazamos la resolución de temas tan fundamentales y controvertidos en secreto. Por lo cual presentamos la información de que disponemos y exigimos un debate abierto donde participen todos los sectores sociales, económicos y políticos de nuestro país. Sí se aprueba en el Mercosur la propuesta del Poder Ejecutivo uruguayo, la misma no sería discutida por el parlamento dado que en el artículo 10 (ver recuadro) se afirma que este tema – que rompe la unidad del Mercosur en las negociaciones con terceros países- no requiere aprobación parlamentaria.

 

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Principales artículos de la propuesta presentada por el gobierno uruguayo

 

Art. 2.- Uno o más Estados Partes podrán proponer al Grupo Mercado Común  iniciar negociaciones de nuevos acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias, así como proponer negociar nuevas preferencias comerciales en acuerdos vigentes.

 

Art. 3.- El CMC deberá expedirse sobre el inicio de las negociaciones en la siguiente reunión ordinaria.

 

Art. 4.- El GMC podrá autorizar a uno o más Estados Partes a participar como observadores de las negociaciones referidas al artículo 2.

 

Art. 6.- En el caso que no sea posible iniciar negociaciones  de conformidad con lo establecido en los artículos 1 a 3, uno o más Estados Partes podrán iniciar negociaciones de acuerdos comerciales con terceros países o agrupaciones de países extrazona en los cuales se otorguen preferencias arancelarias.

En este caso los Estados Partes deberán iniciar las negociaciones respetando las siguientes condiciones:

  1. Informar al GMC del inicio de las negociaciones brindando, nuevamente, las oportunidades para que aquellos que están interesados puedan participar.
  2. Mantener informado al GMC acerca de la evolución y progreso de las mismas en el marco de los principios de transparencia y solidaridad.
  3. No vulnerar las sensibilidades comerciales presentadas por los otros Estados Partes del Mercosur en ocasión de la elaboración de la o las ofertas.

 

Art. 7.- El o los Estados Partes que participen de las negociaciones a que se refiere el artículo 6, brindaran oportunidades adecuadas a los Estados Partes interesados  para que se incorporen a las negociaciones en curso o adhieran a los acuerdos comerciales negociados.

 

Art. 10.- Esta Decisión no necesita ser incorporada al ordenamiento jurídico de los Estados Partes, por reglamentar aspectos de la organización del funcionamiento del MERCOSUR. (1)

 

Algunos argumentos contra la flexibilización 

 

Del documento presentado por los cinco grupos, a favor de mantener la resolución 32/00,  hemos extraído algunos conceptos totalmente compartibles e incorporado algunos elementos con el objetivo de destacar siete argumentos fundamentales para oponerse a la flexibilización y los múltiples TLC.

 

– Uno,  la premisa de que se lograran un número importante de acuerdos favorables al país no está demostrada.

 

– Dos, no existen razones para que los países con mayor potencial económico prefieran negociar con Uruguay, un mercado similar en habitantes a un barrio de San Pablo, y no con las grandes economías del bloque.

 

– Tres, no habiendo razones de mercado que justifiquen un acuerdo con Uruguay, la flexibilización solo podrá ser utilizada por aquellos países que busquen fragmentar el Mercosur y debilitar el poder de negociación que la unidad del bloque representa.

 

– Cuatro, las normas sobre propiedad intelectual, compras gubernamentales, competencia de nuestras empresas públicas con las transnacionales, restricción de derechos laborales y medioambientales que exigen los nuevos TLC son absolutamente lesivos para el desarrollo productivo y la soberanía nacional.

 

– Cinco, los tratados de libre comercio bilaterales y plurilaterales, al igual que los tratados de protección recíproca de inversiones obligan a que la resolución de la demandas de las empresas transnacionales contra los Estados sean resueltas en organismos como el CIADI (centro de resolución de controversias del Banco Mundial).

 

– Seis, la capacidad de negociación del país fuera del Mercosur será insignificante, con el agravante de que  en la nueva situación regional los gobiernos de Argentina  y Brasil quedaran liberados para firmar acuerdos que nos dejen como furgón de cola de sus  políticas y/o perder mercados que actualmente tiene el país.

 

– Siete, si bien existe un cambio significativo en la correlación de fuerzas el Mercosur sigue siendo el único espacio para intentar avanzar hacia la complementariedad productiva, el reconocimiento de asimetrías, la eliminación de trabas comerciales arbitrarias y garantizar el cumplimiento de los acuerdos y la resolución de conflictos.

 

 

En conclusión: nuevamente la inserción internacional está en disputa, al igual que cuando se impulsó un TLC con Estados Unidos (2006-2007) o cuando se ingresó al TISA (2014-2015).  Proyectos, ambos, de inserción subordinadas al capital transnacional que fueron frenados por el posicionamiento del movimiento sindical, organizaciones sociales, la Universidad de la República y la mayoría de las fuerzas políticas del Frente Amplio.

 

(*) Master en Economía, docente universitario, miembro de la REDIU y Director de INESUR

Acerca del autor

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Red de Economistas de Izquierda de Uruguay