Los mismos reclamos y las mismas respuestas

Una rendición de cuentas sin novedades

Una rendición de cuentas sin novedades

Antonio Elías (*)

Un enfoque macroeconómico ortodoxo fija márgenes presupuestales muy estrechos para satisfacer las necesidades sociales y el desarrollo productivo. Los reclamos de las autoridades y los gremios de la enseñanza son la punta del iceberg de un proceso de insatisfacción creciente.

La política presupuestal del gobierno progresista no prioriza el fortalecimiento de los mecanismos de protección estatales para aquellos que no tienen recursos para atender sus necesidades básicas y fundamentales a través del mercado. Los que no pueden comprar alimentos, educación, salud, vivienda para reproducir su vida y la de su familia son reiteradamente postergados.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística sobre la pobreza (1) indica que los más afectados por esta situación son los menores de 18 años. El año pasado eran pobres 168 mil niños y niñas menores de 6 años (56%), 204 mil de los que tienen entre 6 y 12 años (54%) y 125 mil adolescentes de 13 a 17 años (47%) (2). La indigencia y la pobreza tienen cara de niños y niñas hambrientos y de jóvenes desesperados.

Se aduce que el margen de maniobra del gobierno en materia económica es relativamente pequeño y que es necesario mantener los equilibrios macroeconómicos como condición imprescindible para crecer y poder disponer de recursos “genuinos” para resolver esos problemas en forma gradual y sostenible.

Mal repartiendo la torta. Todo indica que el equipo económico, define primero el máximo de egresos públicos que es compatible con el mantenimiento de la carga fiscal actual – en relación al producto – y con la reducción o eliminación definitiva del déficit fiscal: principio número uno de la ortodoxia económica. Luego a esa cifra en 2006 le restaron 20 mil seiscientos millones de pesos, superávit fiscal primario, acordado con el Fondo Monetario en 2005, para pagar los intereses de deuda pública, básicamente externa: se cumpliría así el principio básico de “honrar la deuda”.

Los dos principios señalados anteriormente son totalmente opinables: sobre el primero, múltiples autores desde Keynes y Kalecki a los estructuralistas latinoamericanos, consideran al déficit fiscal como un instrumento al servicio del proceso económico y no como la causa, por exceso de demanda, que lleva automática y mecánicamente a la inflación. El segundo, hace a las opciones éticas, ya que para el “ethos” frenteamplista histórico la deuda es una, y no la primera, de las obligaciones de un gobierno, pues, al igual que para un “buen padre de familia”, la prioridad fundamental es la reproducción adecuada de la vida de los ciudadanos, lo que implica al menos la igualdad de oportunidades. ¿Quién está dispuesto a dejar morir uno solo de sus hijos para pagar deudas? ¿Quién estaría dispuesto a condenar a sus hijos a la ignorancia, a la enfermedad, al hambre y al frío para pagar deudas? Esa es la cuestión…

El tercer paso es estimar las obligaciones legales del estado, las cuales incluyen los incisos Transferencias a la seguridad social y Subsidios y subvenciones, ambos sumados alcanzan a 28 mil quinientos millones de pesos en 2006, con los nuevos criterios contables. Si tomamos como referencia el balance de ejecución presupuestal de 2006, el acumulado de intereses, transferencias, subsidios y diversos créditos alcanza a 64 mil millones de pesos, un 59 por ciento de un presupuesto de funcionamiento de 110 millones.

Los 45 mil millones de pesos restantes más 7 mil millones de inversiones se destinan al funcionamiento de los tres poderes del Estado y los organismos del Art. 220 de la Constitución. No se necesita mayor formación económica para comprender que si se aceptan las premisas iniciales – no aumentar la carga fiscal, reducir o eliminar el déficit y obtener un superávit fiscal primario cercano al 4% del PBI – no hay margen de maniobra para incrementar las partidas presupuestales. 

No es oro todo dólar que reluce. Hasta aquí se analizó el presupuesto en pesos corrientes de 2006 y en relación al total presupuestal, el problema comienza cuando se plantea la evolución en valores constantes, en dólares y en proporción al producto. Este punto es particularmente importante en un país como el nuestro donde la evolución del valor del dólar medido en pesos varía en forma significativa.

Las diferentes instancias del proceso presupuestal del actual gobierno se inscriben en el contexto de una economía y una sociedad severamente afectadas por la crisis 1999-2002. En ese período el PBI cayó 18 por ciento en valores constantes, pero en dólares cayó hasta un 50 por ciento en 2003. Una recuperación muy fuerte comenzó en 2004, el PBI creció un 12 por ciento y con el crecimiento de 2005 alcanzó, en valores constantes, el PBI de 1998. El producto en dólares en 2006 seguía siendo menor que el de 1998.

Para estudiar la evolución del presupuesto es necesario tomar una unidad de medida que permite hacer comparaciones entre períodos. La medición en dólares debe descartarse por ser profundamente engañosa, su crecimiento depende fundamentalmente de la política cambiaria la que determina junto al incremento de precios en moneda nacional la inflación en dólares, la cual alcanzó niveles más que significativos 22,8 y 8,2 por ciento, en 2005 y 2006 respectivamente. Hay dos variables que son más precisas y adecuadas: a) el presupuesto en pesos constantes que mide el poder adquisitivo, el presupuesto real; b) la participación del gasto en el producto lo que  permite conocer las prioridades de una sociedad  a lo largo del tiempo

Cuando no se cumplen los compromisos. Si se aplican los criterios señalados el análisis del presupuesto de la educación se podrá ver cómo está evolucionando el cumplimiento del compromiso programático del actual gobierno de llevar la participación de la enseñanza al 4.5 % del PBI. Para este análisis se utiliza los datos de la  función educación según la define la Contaduría General de la Nación.

 

              Servicios de educación, recreativos, culturales y religiosos

 

                           Pesos Constantes          Dólares                Educación/

                                (Millones)                (Millones)                  P. B. I.

            1998                12.721                      676                          3,02 %                 

            1999                13.584                      705                          3,37 %

            2000                13.538                      689                          3,43 %

            2001                14.400                      695                          3,75 %     

            2002                12.971                      447                          3,64 % 

            2003                12.782                      396                          3,54 %

            2004                13.142                      437                          3,31 %

            2005                13.132                      537                          3,19 %

            2006                14.297                      632                          3,27  %

 

            Fuente: C. G. N. “Distribución del gasto presupuestal 1974-2005” y

                         “Balance de Ejecución Presupuestal del Ejercicio 2006”.  

            Nota:    Pesos constantes a valores promedio de 2005.       

Como se observa en el cuadro, el poder adquisitivo del presupuesto de la educación entre 2004 y 2006 solamente se incremento un 9 por ciento. La participación de la educación en el producto se mantuvo en el entorno de 3,3 por ciento: cada vez más lejos de llegar al  4,5 % en 2009. Cuando se afirma que la educación recibió 195 millones de dólares más en estos dos años se esta diciendo la verdad, pero los resultados están a la vista. Es notorio que la trayectoria no se ha modificado y que los incrementos propuestos para 2008, pueden ser una cifra importante en dólares pero serán seguramente muy pocos medidos en poder adquisitivo, teniendo en cuenta que nada indica que se vaya a detener la inflación en dólares.

El espacio de maniobra del poder legislativo es estrecho, pero tiene la posibilidad de votar el presupuesto presentado por los entes de la enseñanza y no el presentado por el ejecutivo. De esta manera quizás se comenzaría a destruir el círculo vicioso en que están envueltos los niños y los jóvenes de nuestro país: por un lado se les niegan los recursos para que puedan superar las limitaciones de su actual situación; por otro, se estiran los plazos de la deuda aumentando la carga que tendrán que pagar mañana estas nuevas generaciones. Para comenzar a construir un círculo virtuoso deberían asignarse los recursos públicos priorizando a la infancia y a la adolescencia. Es imprescindible mejorar en forma sustancial la formación y la calidad de vida de nuestros hijos, lo que redundará en el aumento de la capacidad productiva del país y permitiría afrontar mañana, si esa fuera la voluntad política, los pagos de la deuda pública. La palabra la tienen ahora los legisladores.

(*) Miembro de la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)

1.      Amarante, Verónica y Vigorito, Andrea, "La evolución de la Pobreza en Uruguay. 2001-2006", INE, mayo 2007.

2.      El número de menores afectados se estimó utilizando los datos de la metodología 1996 expandiendo el resultado al conjunto de la población del país; estas cifras son superiores a las que resultan de la metodología 2002.

3.      En 2006 pasan a registrarse como partidas presupuestales las rentas afectadas, tales como los 7 puntos del IVA a la seguridad social, por lo cual el presupuesto nominal se incrementa en 15.5 millones de pesos.

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.