Los salarios reales se estancaron en 2018

Los salarios reales se estancaron en 2018

Publicado en Claridad Nº 14, 13 de febrero de 2019.-  El Índice Medio de Salarios Reales (IMSR) tuvo durante 2018 un valor promedio de 138.4 y durante 2017 un valor promedio de 138.2. Esta variación significa que cada mil pesos que cobraba un trabajador asalariado durante 2017, durante 2018 cobró un peso y cincuenta centésimos más. Es decir que un asalariado que durante 2017 cobraba $30.000 por mes, durante 2018 tuvo un aumento de $45 por mes. Algunos periodistas ignorantes y algunos gobernantes poco dispuestos a la autocrítica afirman que en 2018 aumentó el salario real, es decir, la capacidad de compra de los salarios. La irrelevancia del aumento permite  afirmar que los salarios se congelaron.

Más importante que saber cuántos pesos gana un trabajador y cuánto aumentaron esos pesos, es saber cuántos bienes y servicios se puede comprar con esos pesos, es decir, calcular los cambios en la capacidad de compra del salario. Es necesario tener en cuenta el porcentaje en que aumentaron los pesos que se pagan por salarios y el porcentaje de aumento de los precios de los bienes y servicios que compran los trabajadores y sus familias con los salarios. Esa comparación y ese cálculo se hace dividiendo el Índice Medio de Salarios (IMS) por el Índice de Precios al Consumo (IPC) y como resultado se obtiene el Índice Medio de Salarios Reales (IMSR), es decir un índice de los cambios en la capacidad de compra de bienes y servicios de los salarios.

Para conocer si el IMSR subió o bajó un año con relación al anterior es necesario hacer el promedio del valor del IMSR en el año. Muchas veces se sacan conclusiones sobre la variación del IMSR comparando el mes de diciembre de un año con el mismo mes del año anterior, pero esta comparación solo tiene en cuenta la variación de un mes. Para medir bien es necesario tener en cuenta el valor del IMSR en enero, en febrero y en todos los demás meses, sumarlos y dividirlos por 12, se calcula así el valor promedio del IMSR durante ese año.

En segundo lugar hay que tener en cuenta que el IMSR no incluye los salarios de todos los asalariados, no tiene en cuenta: a) trabajadores de empresas que no están registradas en el BPS y por lo tanto el índice no dice nada de los cambios en los salarios de los que trabajan “en negro” o fuera de la planilla; b) tampoco tiene en cuenta a trabajadores en empresas con menos de diez personas ocupadas y por lo tanto el índice no informa sobre la evolución de los salarios en las pequeña y medianas empresas; c) tampoco se incluye a las trabajadoras del servicio doméstico ni a los asalariados rurales ¿habrán aumentado los salarios de los trabajadores en negro, de las trabajadoras del servicio doméstico, de los peones rurales o de los asalariados que trabajan en PYMES? ¿se habrán respetado los salarios mínimos por actividad y por categoría que fijaron los Consejos? Si el Instituto cuesta Duarte no retoma las investigaciones sobre los salarios sumergidos, nunca tendremos una respuesta a estas interrogantes.

En las negociaciones en los Consejos de Salarios hasta 2014 se discutían aumentos futuros que, con distintas fórmulas, serían mayores que el aumento del IPC. Pero desde 2015 el Poder Ejecutivo impuso la desindexación de los salarios del IPC y como consecuencia la capacidad adquisitiva de los salarios reales quedó casi congelada, y como consecuencia, también quedaron congeladas las jubilaciones.

El futuro de la capacidad de compra de las pasividades es incierto, desde enero de 2019 aumentaron 8.38% de acuerdo a lo que establece la Constitución y que este aumento se refleje en una mayor capacidad de compra depende de que al aumento del IPC durante 2019 no supere ese porcentaje. Empezaron mal el año ya que el aumento del IPC de 2.17% durante enero de 2019 redujo el aumento de la capacidad de compra de las pasividades en el mismo porcentaje, que por lo tanto desde febrero será del 6%. Como en enero se decide el único aumento del año, continuarán perdiendo capacidad de compra en el transcurso del año  y podrían llegar a octubre por debajo del nivel de año anterior. La excepción podrían ser las pasividades más bajas si el BPS resuelve aumentos adicionales.

Al enlentecimiento del aumento de la capacidad de compra de los salarios desde 2015 se agrega que desde este año comenzó la reducción del número de personas trabajando, en 2018 trabajaron cincuenta y cuatro mil personas menos que en 2014. La opción del equipo económico, con el respaldo de todo el Poder Ejecutivo, tuvo como consecuencia que desde 2015 hasta el tercer trimestre de 2018 el PIB creció menos de 2% anual, se contrajo la demanda interna con un consumo privado estable y una profunda caída de la inversión pública y de la Inversión Extranjera Directa.

Si la política económica hubiera tenido en cuenta las propuestas del PIT – CNT, en primer lugar el aumento de los ingresos públicos gravando más al capital, la inversión pública podría ser mayor así como el número de personas trabajando, sin aumentar el déficit fiscal.

Es difícil de entender esta opción que implica ingresar al año electoral en un contexto de deterioro de las condiciones materiales de vida de los sectores populares. Este impacto negativo no se borra con referencias a las importantes mejoras del período 2005 – 2014,  el Frente Amplio tendrá que remontar un gol en contra y convencer que puede ofrecer un futuro mejor.

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