No apure a caballo flaco

No apure a caballo flaco

Rodolfo Nin Novoa planteó al secretariado del Frente Amplio (FA) que elabore la “lista negativa” de servicios, a presentar en las conversaciones de julio, cuando se produzca una nueva ronda por el Tisa. El planteo no fue de recibo para los dirigentes frenteamplistas, que en medio de un incipiente debate no quieren apurarse.

El miércoles pasado el secretariado del FA tuvo su segunda ronda sobre el Tisa con otros tres ministros. Esta vez concurrieron los titulares de Relaciones Exteriores (Rodolfo Nin Novoa), de Industria (Carolina Cosse) y el viceministro de Ganadería, Enzo Benech. También participó el vicecanciller, José Luis Cancela. Este ciclo de encuentros responde al planteo del Ejecutivo de abrir el debate sobre las negociaciones que se llevan adelante entre los países que discuten la desregulación del comercio internacional de servicios.

Esta idea del presidente Tabaré Vázquez, de transparentar las negociaciones y buscar pronunciamientos de la fuerza política, ha frenado el impulso de los partidarios a integrarse en pleno y con propuestas a las negociaciones que al margen de la Omc encabezan Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

No obstante, Nin Novoa dijo en la reunión –aseguraron fuentes de Brecha– que el FA debe abocarse a elaborar la lista negativa a presentar en las conversaciones de julio próximo.

Sin embargo, en la coalición, y aparentemente también en el Ejecutivo, no hay apuro ninguno por dar los pasos deseados por el canciller. En este sentido, hay que recordar que el propio gobierno, a contramano del pedido estadounidense para que en el pasado 3 de junio se reunieran los ministros de Relaciones Exteriores para avanzar en los acuerdos del Tisa, envió a un funcionario de carrera, descartando la presencia del canciller.

En el Frente, por parte de dirigentes comunistas, emepepistas, de algunos socialistas, de Casa Grande, del Pvp, Ir y de la Vertiente Artiguista, existe resistencia a la participación uruguaya en ese ámbito, regido por el gobierno estadounidense y la UE. Es más, también discrepan con que la negociación sea sobre la base de listas negativas, a diferencia de lo que ocurre en la Omc. Es decir, prefieren indicar las áreas a liberar (lista positiva), antes que decir las que no quieren desregular, porque las listas negativas en servicios tienen el inconveniente de que no prevén los desarrollos futuros en esos campos. En especial cuando las grandes potencias son las que investigan y destinan fuertes recursos a la innovación y la tecnología.

Para ejemplificar: si Uruguay propone no tocar la regulación vinculada a la televisión digital, pero luego hay una explosión de la llamada tevé streaming (una de las variantes de televisión por Internet), la inclusión de esa primera modalidad en la lista negativa ya no tendría ningún peso. Otro tanto puede decirse de un listado por la negativa que sólo alcance a determinadas plataformas de la telefonía, pero que deje flancos abiertos para las constantes innovaciones que existen en este campo.

VOCES OFICIALES

Uno de los caballitos de batalla de los impulsores del Tisa dentro del oficialismo es el virtuoso escenario que la liberación tendría para la venta de los servicios globales y la industria del software. Cosse en la reunión mencionada hizo una exposición, apoyada en un Powerpoint, en la cual –sostuvieron las fuentes– demostró que desregular otros servicios, especialmente los estatales, a cambio de las posibilidades que se le abren a la industria de las Tic, no es un buen negocio para el país. Según la ingeniera, son alrededor de 1.400 las empresas del sector, de las cuales unas 1.200 son unipersonales o pymes, y 200 de ese total, las principales exportadoras y de mayor porte, se encuentran en zonas francas.

También, agregaron los informantes, los ministros de Transporte y de Trabajo tienen dudas. Ambos estuvieron presentes en la reunión del miércoles 27 de mayo con el secretariado del FA. Los distintos documentos dados a conocer por Wikileaks (véase más información en página 6) indican que los servicios marítimos y los profesionales (con todos los dilemas en cuanto a los derechos laborales involucrados) son algunos de los que aspiran a desregular los impulsores del Tisa. En cuanto a los puertos, una de las condicionantes que tiene Uruguay es que su carga es regional o dirigida a la región, por lo cual el dar trato igualitario a otros países, compromiso que se maneja en las conversaciones por el Tisa, podría generar más problemas con los vecinos. De ahí que el Mtop analiza sin prisa los textos referidos a su área. En el caso de las relaciones laborales, los documentos conocidos hasta el momento se inclinan por su flexibilización, con base en el modelo asiático (véase entrevista con Roberto Conde), lo que modificaría el esquema uruguayo.

Otro factor que quedó claro en la reunión del pasado miércoles es que los países de la región, al menos los grandes, no tienen interés en integrarse al Tisa. Nin Novoa informó que su colega brasileño, Mauro Vieira, le expresó que su país no piensa participar de esas conversaciones, porque para ellos el sector servicios es estratégico y no piensan desregularlo. Una postura similar tiene Argentina, según conversaciones con diplomáticos de dicho país mantenidas por distintos parlamentarios frenteamplistas.

PRONÓSTICO INCIERTO

Esta discusión dentro del oficialismo recuerda mucho la ocurrida en 2006, cuando se barajaba la posibilidad de firmar un Tlc con Estados Unidos. Los alineamientos son similares, aunque esta vez parece que Vázquez actúa con mayor cautela (no ha utilizado la metáfora del tren que pasa sólo una vez) y orejea los movimientos. Dentro del Frente hay quienes sostienen que el presidente quiere alinear a toda la fuerza política antes de seguir en las conversaciones por el tisa y llevar las propuestas uruguayas. Hasta ahora, Vázquez no ha dicho esta boca es mía, y deja que jueguen sus aleros.

La duda en este escenario es cómo jugará el Mpp, en función de que fue José Mujica quien habilitó la concurrencia uruguaya a las conversaciones. En 2006 se opuso al Tlc con la potencia del Norte, pero hoy las cosas aparecen menos claras, aunque hay un movimiento fuerte para que la dirección del sector se pronuncie contra la participación uruguaya en las negociaciones por el Tisa. Incluso uno de sus legisladores y presidente de la Cámara de diputados, Alejandro Sánchez, firmó la carta de distintos actores sociales y políticos contra una posible anuencia uruguaya al ya famoso tratado.

Otra incógnita es la postura que asumirán los socialistas. Los diputados por Montevideo han sido claros en su rechazo al Tisa, no así la dirección nacional, que dirigida por los denominados “renovadores”, ha mantenido silencio. Seguramente en espera de algún gesto de Vázquez que les indique por dónde ir.

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Publicado en Brecha

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