¡Qué tibieza, cuando empieza a amanecer!

¡Qué tibieza, cuando empieza a amanecer

ANTONIO ELIAS (*)

El 14 de setiembre se constituyó, en "El Galpón", la Comisión Nacional Preparatoria del Segundo Congreso del Pueblo bajo la consigna "Un pueblo. Un congreso… Toda la esperanza" (1) Mucha gente se movilizó para generar ese acto en el emblemático teatro logrando así trascender la escasa difusión de los medios de comunicación. Menos resonancia ha tenido ­dada su naturaleza, contenido y alcance­ un encuentro internacional de dirigentes sociales y economistas críticos, realizado en Montevideo, con el fin de discutir los "Desafíos y propuestas de un proyecto alternativo con horizonte socialista para América Latina". (2)

Ambas actividades, sin embargo, convergen en un largo proceso de toma de conciencia, organización y lucha de los pueblos de la Patria Grande y tienen múltiples puntos en común, entre los cuales destacan, en primer lugar, el reconocimiento de los derechos de todos los hombres y mujeres a una vida digna y justa, en la que la ética de la satisfacción de las necesidades sustituya a la del beneficio, la acumulación y la competencia como ordenadora del proceso social y económico. En segundo término, la defensa intransigente y radical de la democracia expresada en la más amplia y decisiva participación del pueblo, con todas sus voces y matices, en la elección de los caminos que utilizará para lograr la pública felicidad.

Valorando la importancia de los aportes realizados en dicho encuentro para el proceso de discusión del Segundo Congreso se presentan extractos de su documento final (3) haciendo énfasis en la actual etapa del capitalismo donde juegan un papel fundamental el neocolonialismo y el neodesarrollismo, hijos del neoliberalismo que ­como de tal palo, tal astilla­ amplían y profundizan la dependencia y las relaciones capitalistas de dominación.

UNO. En el Encuentro se registró "el momento particular de crisis en que se encuentra el sistema financiero internacional, cuyas consecuencias, más tarde o más temprano se volcarán sobre los sectores sociales más desprotegidos". Se destacó "que …las políticas neoliberales aplicadas en la Patria Grande constituyen un fracaso en cuanto a sus retóricas promesas de solución de los problemas económicos y sociales que afectan a las mayorías, al mismo tiempo que han sido un éxito para la concentración de capitales, de ganancias y riqueza, y la imposición de una relación de fuerzas favorable al capital". Y se alertó "sobre la aceleración e intensificación del saqueo ‘neocolonial’ de nuestros recursos por parte de los países centrales y sus empresas transnacionales, afirmando la incapacidad del capitalismo para dar soluciones a nuestros pueblos, que con sus luchas deben avanzar hacia un horizonte socialista".

El neoliberalismo, en sus diferentes modalidades, es la forma económica, política e ideológica que asume el capitalismo contemporáneo, y no es sólo un conjunto de políticas económicas. Su influencia ideológica proviene, entre otras cosas, de la apropiación de banderas de la izquierda, tales como el discurso contra el hambre y la pobreza, que se vacían de todo contenido de cambio, al asumir la forma del asistencialismo. A su vez, fueron cuestionadas enfáticamente las "propuestas que se presentan como alternativas al neoliberalismo, que no sólo no atacan los pilares estructurales de la reestructuración conservadora del capitalismo sino que incluso los refuerzan".

Se advirtió, en tal sentido, que el "neodesarrollismo" es una política sustentada por las fracciones productivas del capital transnacional que ­a pesar de ser una manifestación diferenciada de la hegemonía financiera y especulativa de los años 90­ mantiene principios básicos del neoliberalismo, entre otros, superávit fiscal y comercial, alto nivel de reservas y sesgo exportador.

En cuanto a las formas "neocoloniales", estas implican: "La reaparición de trabajo esclavo, la precariedad, la sobreexplotación, el saqueo y apropiación de territorios, de recursos naturales, la destrucción cultural y moral de nuestra región" y "demuestra de manera cabal el carácter particularmente antisocial, antinacional, antidemocrático y depredador del planeta del capitalismo".

La declaración resalta que "una amenaza recorre el planeta: la militarización de la sociedad, la guerra y la política de invasión del imperialismo" y que "las políticas neoliberales en la región se sustentaron y sustentan en la violación sistemática de los derechos humanos y su impunidad". Esto último, permite dimensionar el carácter inseparable de las tareas que ha asumido el pueblo uruguayo: realizar el segundo congreso del pueblo y derogar la ley de impunidad.

DOS. En síntesis, en el documento se alerta sobre "La dramática destrucción de las premisas más elementales de la vida digna y de la naturaleza por la insaciable acumulación del capitalismo exige una urgente respuesta de los pueblos del mundo".

Como respuesta se planteó que: "urge resistir y construir las condiciones para llevar a cabo transformaciones socialistas, acompañado de un balance crítico de las experiencias históricas y que es imprescindible una "crítica radical ­a la raíz- del neoliberalismo, a partir de la perspectiva de los trabajadores y las trabajadoras, como condición necesaria para avanzar efectivamente hacia la liberación de los pueblos". A la vez que se marco la necesaria "articulación de la diversidad de luchas, experiencias y formas de organización popular en las que se viene construyendo un sujeto popular, que tiene el desafío de vincular sus luchas cotidianas con una visión estratégica de transformaciones profundas."

Al asumir "la necesidad de resistir a toda ofensiva del capital al mismo tiempo de contraponer, al programa del capital, el programa de los pueblos" hemos elegido aspectos que identifican, a grandes rasgos, los caminos por donde se plantea avanzar.

Primero, se "requiere de profundos cambios en la economía, la sociedad, el Estado y la cultura, que modifiquen radicalmente la estructura de la propiedad; la distribución de la riqueza y del ingreso, el control público de los recursos naturales y de las variables económicas fundamentales de nuestros países".

Segundo, es necesario "construir la verdadera integración entre los pueblos latinoamericanos y caribeños, así como entre aquellos gobiernos que compartan un proyecto de independencia, soberanía y justicia", a la vez, que por su carácter antipopular y antinacional, es preciso sostener "el rechazo de todo tipo de pactos que impulsan el libre mercado, los tratados bilaterales y multilaterales de inversión y de libre comercio". Se planteó impulsar cambios profundos en el Mercosur y el apoyo a la Alternativa Bolivariana para las Américas.

Tercero, debe impulsarse "la participación popular en la toma de decisiones lo que resulta indispensable para superar una visión estatalista en la construcción del proyecto emancipador", para lo cual deben tomarse en consideración las experiencias en la región de gestión popular, cogestión y autogestión.

Es evidente que están "enfrentadas dos concepciones del mundo: una caduca, vieja, egoísta, engañosa y al servicio de la concentración de las riquezas en cada vez menos manos; y otra nueva, joven, solidaria, auténtica, al servicio de las grandes mayorías llamadas a ocupar el ejercicio democrático de su más plena participación en la conducción del país que anhelamos" (4). La tarea de todos, por tanto, es romper el bloqueo cultural y desmontar el blindaje institucional que sostiene al actual Estado, para construir otras instituciones y otro Estado que expresen al conjunto del pueblo y promuevan un proyecto emancipador que abra nuevos horizontes para la lucha por el socialismo. *

(*) Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (REDIU).

(1) Ver documentos en www.congresodelpueblo.org

(2) Encuentro convocado por la Sociedad Latinoamericana de Economía Política y Pensamiento Crítico (SEPLA) y organizado por la Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU). Montevideo: 1, 2 y 3 de setiembre, 2007

(3) Ver en www.rediu.org.   (4) "Adhesión al Segundo Congreso", firmada por personalidades y organizaciones.

Publicado en la contratapa de “La República” el 16 de setiembre de 2007.

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.