Se veía venir

Se veía venir

Hay circunstancias en que algunas instituciones cambian en nuestra consideración. Fundamentada razón tenían quienes aconsejaban cuestionar todo aquello que pareciera intocable, impoluto, resumen de ética y moral.

Bertolt Brecht (1898-1956) advertía: “Sobre todo examinen lo habitual. No acepten sin discusión las costumbres heredadas. Ante los hechos cotidianos, por favor, no digan ‘Es natural’. En una época de confusión organizada, de desorden decretado, de arbitrariedad planificada y de humanidad deshumanizada… nunca digan ‘Es natural’, para que todo pueda ser cambiado.”

Como institución sobre la que cambió la opinión mayoritaria -a modo de ejemplo de que hay muchos lados donde se cuecen habas- está el Istituto per le Opere di Religione (IOR) o Banco Vaticano, y el cúmulo de actos delincuenciales de los 80 que lo vincularon a sociedades con el Banco Ambrosiano -cuya crisis estalló en 1982-, presidido por Roberto Calvi, sucesivamente preso, emigrante evasor de la justicia, portador de un pasaporte falso, que apareció muerto -por asfixia-, colgado en el puente de Londres.

De Albino Luciani -papa por 33 días con el alias de Juan Pablo I- afirman que se proponía terminar los negocios turbios, cortar la relación Banco Vaticano-Ambrosiano, destituir al presidente del IOR (Paul Marcinkus) y desvincular la iglesia de sus inconfesables relaciones con cierta masonería y con la mafia. Murió antes de cumplir ese propósito (sospechándose que lo ultimaron) y su breve tránsito papal aparece dramatizado -con guión de Mario Puzo y dirección de Francis Ford Coppola- en El Padrino III.

El contacto del IOR con la mafia lo manejaba el empresario y banquero siciliano Michele Sindona, mientras con la masonería lo hacía Licio Gelli -antiguo fascista y luego colaborador de la CIA- Gran Maestro de la logia Propaganda due (P-2), que contaba más de 900 miembros entre banqueros, políticos, periodistas, jueces y militares y sus servicios de inteligencia. En la listas de la P-2 ubicadas en Arezzo apareció el nombre de Silvio Berlusconi (Il Cavaliere), entonces empresario televisivo, Caballero de la Orden del Mérito al Trabajo desde 1977, imputado en el proceso judicial Manos Limpias, fundador del partido Forza Italia, que más tarde sería tres veces primer ministro de Italia y presidente del Consejo Europeo.

Para redondear la historia, entre los extranjeros de la logia estaban Juan Domingo Perón, María Estela Martínez (Isabelita) y José López Rega (El Brujo), mientras sus rastros en Uruguay pasan por la colaboración con la dictadura de Gregorio Álvarez; el suegro de éste, Segundo Venancio Flores -depositario de 150 carpetas con antecedentes de integrantes de la sociedad-, y los banqueros Mario Ortolani e hijo.

En mayo pasado Gianni Vattimo, filósofo italiano considerado de los fundadores del pensamiento posmoderno, afirmaba: “(…) el Banco Vaticano es el banco de la mafia, impenetrable desde el exterior, y estas son todas cosas que se saben y que contribuyen a hacer una imagen del cristianismo que da un poco de vergüenza”. A Jorge Bergoglio, actual papa, le ha tocado iniciar su gestión tratando de rectificar esa conducta e imagen, enterándose de “cuentas ocultas” por decenas de millones de euros y depósitos de mafiosos. Bergoglio duerme y come en la residencia Santa Marta -administrada por monjas- porque cree que la iglesia “está enferma de corrupciones varias que cruzan el amplio espectro de las miserias humanas, desde delitos sexuales hasta lavado de dinero” y, dispuesto a limpiar esa confesión, sospecha que puede ser asesinado por adversarios internos.

En este momento la mira se ha posado en otra institución, la FIFA, aunque en el caso el descrédito viene de largo. Además de la detención -acusados de fraude, chantaje y lavado de dinero- de Eugenio Figueredo, presidente de Conmebol, figuran otros latinoamericanos: el brasileño José María Marín -hombre de la dictadura de su país, acusado por la muerte de un periodista comunista-, el costarricense Eduardo Li, el venezolano Rafael Esquivel y el nicaragüense Julio Rocha –de un territorio que no practica este deporte, es conocido por vender diplomas de director técnico-. También la justicia estadunidense pidió extraditar al trinitario Jeffrey Webb, presidente de Concacaf.

Pese a las denuncias, Joseph Blatter fue reelecto para un quinto mandato en la presidencia de FIFA, a la que considera una familia: se le podrá decir Don Blatterone y será capo di tutti capi de una Onorata società .

Para quienes accedimos al fútbol en el que estaban directivos uruguayos como César (Carretilla) Batlle Pacheco, los sapientes cronistas César L. Gallardo y Franklin Morales, cuando observamos el momento presente sabemos que gente de pantalón largo metida en el medio es la que traza rumbos de acuerdo con sus intereses, siendo los de pantalón corto (equipos y jueces) considerados imprescindibles… pero secundarios.

No podemos decirnos sorprendidos de lo que nos consta hace décadas: que los representantes, apoderados y/o dueños de los jugadores digan quiénes deben integrar un equipo, ser seleccionados o dónde y cuándo jugar.

Tampoco debe llamar la atención que las televisoras pongan horarios, establezcan condiciones, den “estímulos” a los dirigentes para que unos y otros ganen más.

La sospecha sobre ciertos dirigentes no es de hoy ni de ayer: se arrastra de hace años, al igual que la consideración pública sobre muchos periodistas que no pasan de ser plumas alquiladas o compradas por otros interesados en sacar ganancia de aquellos que van detrás de la pelota.

Es cierto que hay jugadores y entrenadores (les dicen “directores técnicos”) que se forjaron de acuerdo con estas condiciones y obedecen a ellas: son los menos.

Los anunciantes-patrocinadores (sponsors) aportan prácticas mercadológicas que nada tienen que ver con los deportes y únicamente alientan trivializaciones consumistas empleando a atletas del momento como modelos publicitarios. Y si el elegido, por alguna razón, cae del favor público (ver caso de Eldrick Tiger Woods) lo enjuician y lo condenan quitándolo de circulación.

¿Puede esperar la FIFA que esta modalidad aludida les sea aplicada por empresas como Visa, Coca-Cola o McDonald’s? Sí, y por la ONU también.

Políticos como David Cameron, François Hollande o Angela Merkel, ¿presionarán a Blatter para que renuncie? Sí. En particular lo hará la canciller alemana, exhibida en la final mundial de Brasil al lado del presidente de FIFA.

¿Sobre Blatter y sus acompañantes se seguirá diciendo que se hace leña del árbol caído? No. Este no es el caso de Dominique Strauss-Kahn -ex director del FMI- incapaz de contener su vulgaridad morbosa, emprendiéndola contra la camarera de un hotel; ni siquiera es la noticia de la incontinencia urinaria en un avión del ebrio Gérard Depardieu: este árbol, para quienes asisten a los estadios o siguen el fútbol por televisión, hace rato que está caído.

¿Que Blatter finge ignorancia? Volvamos a Brecht: “El que no sabe es un imbécil. El que sabe y calla es un criminal”.

Y quizá los impresentables Figueredo y Marín, por ejemplo, argumenten, el primero, “demencia senil”, tal cual lo hizo en 2006 para obtener la naturalización en Estados Unidos, y el segundo haber heredado de Ricardo Teixeira -yerno de Joao Havelange, otra ave de rapiña, ex presidente de FIFA- una institución ya viciada, no resultándole difícil guardarse,se dice, 4 millones de dólares del mundial 2014.

Lo que la dirección de FIFA debe tener presente es que se está al borde de un cisma: si ello aconteciera, ¿el fútbol deberá esperar 39 años por un “concilio de Constancia” que devuelva la unidad?

Cuando enfrentamos estas situaciones, obtenemos refugio de gente de fútbol, que supo y sabe qué cosa es este juego; de ahí que busque y relea, entre otros, al argentino Dante Panzeri, al mexicano Juan Villoro o a Eduardo Galeano.

Por último, para este caso que nos ocupa, los intereses no menores de las grandes potencias se expondrán en otra nota.

Acerca del autor

Ruben Montedonico
Ruben Montedonico 8

En Montevideo trabajó en CX 8 - Radio Sarandí (1972-76). En el exilio escribió en El Día, México; El nuevo Diario de Nicaragua y Agencia Nueva Nicaragua (1983-90) , y en Novedades, La Jornada y Aldea Global de México (1998-2014). Actualmente lo hace en Uruguay para el semanario Voces.