SI NO HAY PARTICIPACION NO HAY TRANSFORMACION DEMOCRATICA

SI NO HAY PARTICIPACION NO HAY TRANSFORMACION DEMOCRATICA

Por Antonio Elías | Docente universitario, sindicalista y miembro de la red de economistas de izquierda (Rediu)

 

En estos días se está produciendo una modificación sustancial del gabinete ministerial y de la dirección de las empresas públicas. Cambian seis ministros y cuatro presidentes de entes autónomos y organismos descentralizados. La "madre de todas las reformas", la llamada "Transformación Democrática del Estado" (TDE) pasó a segundo plano.

 

Como los hombres pasan y las instituciones quedan, nos preocupa sobremanera, el rumbo que puede adquirir está transformación del Estado, que va perdiendo en el camino lo de "democrática", tanto por los procedimientos como por los contenidos. La TDE se parece, cada vez más, a las ya conocidas reformas tecnocráticas del Estado.

 

Uno. El cambio de gabinete se realiza en el marco de múltiples interpretaciones. Unos aducen que es una renovación generacional. Otros afirman que sustituyen ministros de perfil político; otros más dicen que es una jugada para fortalecer la bancada del FA en el parlamento, dado que retornarían al mismo algunos "viejos" ex ministros: Mariano Arana, Reinaldo Gargano y José Mujica. En fin, el presidente Tabaré Vázquez explicó que el cambio busca "separar el gobierno del Frente Amplio" ( Búsqueda, 14-02-08).

 

Ni la edad, ni lo técnico, ni una bancada sin iniciativa, ni una inexistente cercanía del FA explican lo fundamental: el recambio implica un desplazamiento de ministros con cierta independencia política, como es el caso del canciller Reinaldo Gargano, quien ha sostenido una tenaz oposición al Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos que impulsa el ministro Danilo Astori.

 

Hay otros cambios que también resultan sorprendentes, tales como la incorporación al gabinete de la Ing. María Simón, presidenta de Antel, una "técnica" que ha mantenido una sólida defensa de la empresa pública a su cargo. Están de parabienes aquellos que privilegian la competencia y el "libre" mercado, favoreciendo a dos empresas transnacionales de telecomunicaciones: CTI Móvil y Movistar.

 

El ministro Danilo Astori se mantiene en su cargo para terminar su "brillante" gestión "ajustando" la Rendición de Cuentas. De paso podrá continuar defendiendo a sus compañeros de Asamblea Uruguay procesados por la justicia, a los que continúa considerando inocentes. ¿Hasta cuándo se seguirá aceptando que el ministro anteponga cuestionables intereses y lealtades personales sobre los intereses colectivos de la fuerza política y del país?

 

Dos. Para una parte significativa de los frenteamplistas, el Estado debe "ser una poderosa palanca del desarrollo nacional, a la vez que creador de las condiciones para que éste beneficie al conjunto de la sociedad". Pero, para llevar adelante esa concepción, es imprescindible que el gobierno del FA asuma una postura decidida por aplicar los mecanismos que posee el Estado para desarrollar el país productivo.

 

El proceso de avance en torno a la transformación democrática del Estado sólo puede darse a partir de asegurar los pilares estratégicos que el mismo controla. El FA conquistó la administración del gobierno, pero no avanzó suficientemente en la lucha por el poder, habiendo sectores en el gobierno que han sido ganados por el pensamiento hegemónico.

 

La tarea fundamental de la TDE debería ser alcanzar el máximo control del aparato del Estado, para dar la batalla contra el ocultamiento de información, la pasividad, el sabotaje, la desidia, la corrupción. Estos componentes que son reflejo de la ideología dominante y del accionar concreto del bloque de poder, necesitan ser aislados, reducidos.

 

Por lo cual, desde el gobierno, se deben tomar actitudes de combate y, al mismo tiempo, se requiere del pueblo organizado que incida, controle y denuncie estas actitudes. Si se bloquea la capacidad de decisión del pueblo, se mata la esencia del proyecto transformador.

 

Para avanzar hacia un Estado de democracia plena es necesario que el pueblo haga su propia experiencia de gobierno, construyendo y apropiándose de espacios desde donde ejercer su capacidad de gobernar para defender, impulsar y profundizar los cambios.

 

Existen ya múltiples mecanismos constitucionales ­como los artículos 65 y 230­ y legales, que habilitan esa participación pero, lo principal, es que se cumplan.

No se puede simplificar el problema ­como lo hace el documento "Transformación Democrática del Estado"­ centrando el análisis en un conjunto de críticas indiscriminadas a la burocracia y los trabajadores públicos.

En las organizaciones jerárquicas, las culpas y responsabilidades empiezan por arriba.

 

Aunque sí es imprescindible debatir y actuar con los propios trabajadores estatales para romper las trabas y el acostumbramiento, para desburocratizar. Sin que se agote en ello el espacio para la participación de los trabajadores y usuarios en la toma de decisiones, téngase en cuenta que las posibilidades de cogestión en el sector público ni siquiera han sido exploradas.

 

Tres. Una de las ventajas que el Uruguay tiene, respecto al resto de la región, es el control estatal de sectores económicos estratégicos, producto de la lucha organizada del pueblo uruguayo frente al embate privatizador del neoliberalismo. El uso de un instrumento de democracia directa como el "referéndum" permitió lograr importantes triunfos populares. El Frente Amplio, más allá de posiciones minoritarias, apoyó decididamente las iniciativas populares.

 

Valoramos cuando, desde el gobierno, se asume la defensa de las empresas públicas, como lo hizo, por ejemplo, la actual dirección de Antel, pero se entiende que cualquiera que promueva desmonopolizaciones o asociaciones con el sector privado, se coloca por fuera de las definiciones del Frente Amplio.

 

Los aportes a la sociedad de las empresas públicas son variados y sustanciales, entre otros, la prestación de servicios a toda la población independientemente de los costos que eso implique; la transferencia de una parte muy importante de sus beneficios a rentas generales y la prestación de servicios de interés social como, por ejemplo, el Plan Ceibal. Los competidores transnacionales, en cambio, tienen una actitud depredadora del mercado basada en su potencial económico y en las economías de escala.

Cuatro. Un balance global de lo actuado hasta ahora por el gobierno progresista, indica que hubo un avance en la ampliación de los derechos democráticos, particularmente de los trabajadores, y al mejoramiento de las condiciones de vida de miles de uruguayos en el marco de un contexto económico externo excepcionalmente favorable.

 

Sin embargo, el rumbo del proceso y su continuidad está en duda porque, entre otras cosas, con esta transformación del estado no se está resolviendo adecuadamente la contradicción principal de la coyuntura: país productivo con justicia social y profundización democrática o aumento de la extranjerización y ampliación de la dependencia.

 

Publicado en la contratapa de “La República”, Montevideo, el 17 de febrero de 2008

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.