Un ministro que se pasó de la raya

Un ministro que se pasó de la raya

ANTONIO ELIAS (*)

En las últimas semanas el ministro de Economía invadió las funciones de la Cancillería. La primera vez, con la convocatoria a un encuentro de ministros de Economía y Finanzas excluyendo a Bolivia, Ecuador y Venezuela; la segunda fue el ataque contra el presidente Hugo Chávez, mandatario de un país amigo, que está en proceso de integración plena al Mercosur.

Esas actitudes no son nuevas y se explicarían fundamentalmente por tres razones. La primera, contextual, es la existencia de una "delgada línea roja" entre las funciones de los ministerios de Economía y de Relaciones Exteriores en los procesos de integración. La segunda se refiere a la existencia de una disputa entre dos modelos de país, la cual tiene uno de los ámbitos principales de confrontación en el tipo de inserción económica internacional.

El Uruguay productivo, con justicia social y profundización democrática, es incompatible con una concepción del país como territorio libre de fronteras para la expansión del capital transnacional, con una redistribución de los ingresos a favor de los capitalistas y contra los trabajadores, que prescinde de la participación popular en los ámbitos de decisión. La tercera tiene un matiz electoral: el contador Astori incursiona en temas específicos de la Cancillería buscando protagonismo y proyección internacional para su eventual candidatura presidencial. ¿O acaso aspirará a algún alto y bien remunerado cargo en un organismo multilateral?

 

Uno. El jueves 12 de julio se reunieron en Montevideo, en el marco de una cumbre de ministros de Economía, el secretario del Tesoro de EEUU, Henry Paulson, y los ministros de Chile y México (que tienen sendos tratados de libre comercio (TLC) con Estados Unidos), Perú (con un TLC firmado que debe ser ratificado por el Congreso estadounidense) y Uruguay. Debe destacarse que también fueron convocados Argentina, Brasil y Colombia. ¡O casualidad! No fueron invitados los ministros de los países que sostienen diferencias importantes con el proyecto hegemónico que impulsa el gobierno de Estados Unidos.

En esta reunión el secretario del Tesoro presentó un sistema de financiamiento de infraestructura a pequeñas industrias alternativo al Banco del Sur que impulsan varios países latinoamericanos ­buscando mayores niveles de independencia­, el cual a su vez había sido criticado, descalificado y rechazado por el ministro Astori.

Ante esta situación el senador Eduardo Lorier, del Partido Comunista, preguntó: "¿Quién organizó la reunión; cómo se decidió quiénes participarían y por qué motivo los representantes de esos tres países no están presentes?" No hubo, hasta ahora, una respuesta oficial, aunque trascendió que en el Ministerio de Economía se atribuyó la "omisión" a la Embajada de Estados Unidos; pero fuentes de ésta dijeron que "la representación no participó de esa parte de la agenda de Paulson". (1)

Es impensable e inaceptable que se organice una cumbre de ministros y el país anfitrión no tenga responsabilidad en la elección de los invitados; a su vez, quién puede suponer que la embajada de la mayor potencia mundial no tenga intervención directa en la agenda de un funcionario de la jerarquía del secretario del Tesoro. ¡Por favor, un poco de seriedad! La lista de invitados a una reunión de esta envergadura, en el marco de las estrechas relaciones entre Astori y el gobierno de Estados Unidos, debe haber sido acordada por ambos o, lo que sería peor aún, el ministro se habría limitado a transmitir invitaciones resueltas en otro ámbito.

Dos. El ministro de Economía sostuvo en su disertación en Buenos Aires, el 17 de julio pasado, que estaba preocupado por "el estilo confrontativo del gobierno venezolano, que genera resistencias en el mundo y en la región" y que no "ayuda a que el Mercosur tenga acuerdos, como bloque, fuera de la región". Venezuela "no es un factor positivo, sino más bien un factor negativo", explicó Astori.

Reafirmó, además, lo siguiente: "Uno de los objetivos importantes de Uruguay es progresar su relación con Estados Unidos y avanzar en materia comercial en base al TIFA".

Las opiniones de Astori se dieron en forma por demás inoportuna e imprudente si se considera que Uruguay ocupa la presidencia pro témpore del Mercosur y que, en esa circunstancia, una de sus principales responsabilidades debe ser la de consolidar y ampliar los acuerdos existentes, entre los cuales se encuentra el facilitar el ingreso de Venezuela al Mercosur.

No debe olvidarse, además, que Uruguay apoyó dicho ingreso y, junto con Argentina, ha cumplido el requisito de ratificar en el Parlamento dicha incorporación.

No pueden desconocerse, además, los apoyos que Venezuela ha otorgado a Uruguay, como las inversiones en la banca (Bandes), los generosos acuerdos comerciales con Ancap para el abastecimiento de petróleo, las inversiones en Alcoholes de Uruguay (ALUR) y los apoyos al Plan de Emergencia. Sin olvidar otros programas o proyectos de colaboración en los cuales esa nación comprometió su participación, como son los casos de la remodelación del Hospital de Clínicas, las unidades productivas recuperadas por los trabajadores, Funsa, la curtiembre Midobers y la instalación de un horno de vidrio con los ex trabajadores de Cristalerías.

Tres. La posición de Astori respecto a las relaciones con Venezuela no coincide con la del presidente de la República, al igual que lo ocurrido con el tratado de libre comercio con Estados Unidos y, más recientemente, con la aprobación de la participación de Uruguay en el Banco del Sur. En este caso, la oposición adquiere un carácter más grave en tanto se opina en contra de posiciones oficiales del gobierno nacional. Habría que preguntarse si el ministro está buscando un enfrentamiento con el presidente de la República y/o ya empezó su campaña electoral, para lo cual ­en correspondencia con su pensamiento­ busca el respaldo de gobiernos y organismos financieros internacionales .

En todo caso es clara la coincidencia con los planteos de la secretaria de Estado Condoleezza Rice: " Estados Unidos espera que los países latinoamericanos demuestren de forma activa que defienden principios democráticos y que pidan a sus vecinos que hagan lo mismo, denunciando actividades y políticas en la región que no son útiles". (2)

Detrás de las permanentes quejas de Astori por las asimetrías entre los socios del Mercosur, los cuestionamientos al modelo económico argentino y las acusaciones contra Venezuela, se esconde una decisión mayor: la determinación de alejarse de los procesos de integración y unidad latinoamericana para asociarse con Estados Unidos.

La ofensiva del ministro de Economía ­respaldada por los funcionarios estadounidenses de turno (3)­ ha sido resistida en múltiples ámbitos, pero debe destacarse la actitud firme y consecuente que en este tema ha tenido el canciller Reinaldo Gargano, quien ha jugado un papel relevante a favor de los intereses nacionales y la integración regional. *

(*) Docente universitario, sindicalista y miembro de la Red de Economistas de Izquierda (Rediu)

(1) "El País", 12- 07- 2007.

(2) "Agencia Periodística del Mercosur", 17-07-2007.

(3) Thomas Shannon (secretario adjunto para el Hemisferio Occidental); Nicholas Burns (subsecretario de Estado para Asuntos Políticos); Henry Paulson (secretario del Tesoro).

 

Publicado en la contratapa de “La República”, el 22 de julio de 2007

 

Acerca del autor

Antonio Elías REDIU
Antonio Elías REDIU 46

Es Director del Instituto de Estudios Sindicales Universindo Rodríguez (INESUR) y miembro de la REDIU.