URUGUAY CRÓNICA DE CRISIS ANUNCIADAS


El acuerdo de Ajuste Estructural 2 (SAL 2) signado por Uruguay con el Banco Mundial en los albores de la década de los noventa señaló nítidamente la visión de los organismos internaciones respecto a su rol “las necesidades de Uruguay son las de un banquero, no las de un comerciante. También requiere altas tasas de interés para atraer y mantener depósitos de no residentes, un alto precio a pagar para financiar la formación del capital necesario para el crecimiento a largo plazo 1


El documento plasmaba el rumbo de las estrategias económicas. La eliminación de regulaciones y controles para los movimientos de capitales, la mayor apertura comercial, se reiteraron como temas centrales en el léxico de las conducciones económicas.


El concepto de política económica se fue restringiendo en lo esencial al de políticas monetarias, política fiscal y de tipo de cambios. Lo demás se consideraba función del mercado. “La base neoliberal conduce inexorablemente a sostener que todo el proceso económico se juega en el área monetaria y que desde la misma se hace todo lo que se debe hacer para conducir la economía de un país. La actitud inmediatista implica olvidarse de lo real, de lo físico, en una palabra, de las profundidades económicas de un país. De lo que permanece mucho más allá de un déficit fiscal o de una paridad cambiaria” 2


Las instituciones representativas del poder económico local (Asociación de Bancos, Cámara de Comercio e Industrias, Asociación Rural), apoyaron ardientemente el proyecto. El Consejo Superior Empresarial, editó su diagnóstico y propuestas en 1994 coincidentes en sus líneas esenciales con la orientación de las conducciones económicas. En todo caso las críticas se orientaron a promover aún más neoliberalismo.3


La inserción de Uruguay en el marco de las estrategias de Estados Unidos para la región se complementó con la firma del tratado de Asunción en marzo de 1991 que dio origen al Mercado Común del Sur (MERCOSUR).


Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay iniciaron un camino de eliminación mutua de barreras al comercio de manera lineal, gradual y automática. El tono de apertura comercial a la región y al mundo sustituía los esquemas de acuerdos económicos regionales de los setenta y ochenta basados en convenios bilaterales y por productos 4.


La sincronía con el Plan Bush y la Iniciativa para las Américas se expresó mediante la afinidad con los postulados del Consenso de Washington.


9.1 LA NEOTABLITA.


El cóctel oriental estuvo preparado. Consenso de Washington, e impunidad comercial y financiera. El proyecto implicó la reedición apenas corregida de la tablita de fines de los setenta con nuevos ropajes.


El discurso priorizó el combate a la inflación como bandera. En el esquema ideológico la evolución del tipo de cambio operaría como ancla de los restantes precios de la economía. En realidad Banqueros y grandes importadores fueron los privilegiados.


La vigencia de elevadas tasas internas de interés real en dólares en la comparación internacional se instrumentó esencialmente mediante políticas de tipo de cambio..que garantizaban la cotización futura del dólar con ritmo de incrementos descendentes mediante intervenciones del Banco Central vendiendo o comprando en el mercado para asegurar las previsiones futuras.


Estos instrumentos se constituyeron en herramienta esenciales para atraer capitales foráneos de carácter especulativo. Secreto bancario y profundización del proceso de apertura financiera indiscriminada harían el resto.


Los dólares pasaban a instrumentos financieros en pesos uruguayos y retornaban al dólar incubando grandes ganancias medidas en moneda extranjera 5. Las calesitas financieras contaban con la garantía oficial.


Los efectos de la “neotablita” fueron prácticamente similares a las de la “tablita” de los ochenta. 6 Los síntomas iniciales tuvieron apariencia positiva Las devaluaciones del peso con ritmo decreciente frente al dólar incidieron reduciendo las tasas de incremento de los precios internos. La actividad financiera creció con profusión de créditos 7 al consumo que aumentó la demanda de corto plazo sacrificando el poder de compra futuro.


Paralelamente la evolución del tipo de cambio a ritmo inferior al promedio de precios internos generó inflación interna en dólares “abaratando” importaciones. La reducción de impuestos y controles se aunó fomentando el fuerte incremento de las compras en el exterior. Góndolas y vitrinas ofrecían mercancías sofisticadas elaborados en todo el orbe para la demanda de clases pudientes mientras sectores de ingresos medios se endeudaban para ingresar al festín consumista.


En primera instancia se dinamizó la industria procesadora de materias primas importadas (electrodomésticos, automóviles), comercio y servicios conexos.


Paralelamente el retraso cambiario y proceso privatizador en países vecinos propiciaron el ingreso de capitales a la zona que contribuyeron a ampliar la demanda en Uruguay. Turismo, ventas fronterizas, exportaciones a la región aceleraron la “bonanza”.8 En consecuencia aumentó la recaudación fiscal y reservas del Banco Central, otorgando al modelo imagen de solidez.


La desregulación y concentración financiera, la inexistencia de límites operativos a los niveles de tasas de interés, fomentaron el endeudamiento explosivo de muchos consumidores.9. La elevada rentabilidad de las actividades especulativas alejaron excedentes de la producción. El financiamiento de emprendimientos de larga maduración quedó por lo general limitado a la acción del sistema bancario público.


La fragilidad del esquema sin embargo era notoria para cualquier observador atento. La experiencia de la tablita no era tan lejana. Sin embargo los economistas oficiales reiteraban pronósticos optimistas.


El auge importador afectó negativamente diversos rubros de producción interna y generó fuertes déficit en los saldos del balance comercial. El incremento moderado de las exportaciones no logró compensar el ascenso explosivo de las importaciones impulsado por la dupla atraso cambiario y apertura comercial indiscriminada. Los saldos en rojo se profundizaron durante toda la década y en el lapso 1993-2000, el déficit del comercio de bienes con el exterior se ubicó en guarismos en el entorno de mil millones al año.10


Déficit comerciales y especulación financiera incrementaron la deuda externa pública que ascendió desde los 4000 millones de dólares en 1990, a 6500 en el 2001 y 9000 en 2003.


El preludio de la crisis se evidenció hacia 1999 reiterando una historia similar a la de comienzos de los ochenta. La concentración de ingresos y deuda creciente de los consumidores fue limitando su capacidad de compra interna y comenzó a descender la producción.


Entre 1999-2001 se fueron acumulando descensos de la producción en rangos cercanos al 3% anual hasta que el PBI se derrumbó en el año 2002 con un retroceso cercano al 10%. Los hechos desnudaron crudamente el “error” de los economistas del sistema que reiteraban proyecciones de crecimiento futuro..


La “explosión financiera” sin una base productiva sólida exhibió sus desequilibrios El descenso en ingresos y ventas agravó dificultades financieras e impactó negativamente sobre la capacidad de pago de empresarios y consumidores trasladando los efectos nocivos hacia el ámbito bancario 11. También cayó la recaudación fiscal. que dependía esencialmente de tributos al consumo.

La crisis del sistema financiero contó una vez más con la asistencia estatal. La deuda pública se disparó. Los escribas “liberales” olvidaron sus recetas y filosofía de Estado juez y gendarme. No quedaron dudas respecto a que sus intereses pesan más que su ideología.


Los países vecinos con políticas económicas similares sufrían los mismos síntomas. El derrumbe del “Plan real” en Brasil y la grave crisis Argentina, aceleraron las contradicciones locales dando el golpe de gracia a la política de tipo de cambio en Uruguay..


Las reservas del Banco Central no alcanzaban simultáneamente para cubrir déficit comerciales con el exterior, sostener la cotización del dólar, pagar intereses de deuda y salvar Bancos en dificultades. Los organismos internacionales dieron prioridad a los acreedores en el exterior. El fin da la “neotablita” quedó decretado.


La devaluación del peso frente al dólar determinó importantes aumentos en los precios. Las tasas de incremento que durante el 2000 y 2001 se ubicaban en un entorno del 5% anual, crecieron al 14% en 2002, y 20% en el 2002.


El “agujero negro” que dejó la transferencia de recursos hacia a grandes importadores y banqueros fue financiado con el salario de los trabajadores..La capacidad de compra de los asalariados se redujo en una cuarta parte. La magnitud de la crisis salpicó además a sectores de ingresos medios.


El descenso del consumo y el incremento del precio del dólar afectaron negativamente al comercio importador. La plaza financiera demostró su vulnerabilidad. El patrón de acumulación dependiente al servicio de grandes importadores y banqueros pareció herido de muerte


Sin embargo los organismo internacionales y la oligarquía local impulsaron la continuidad y profundización de los mismos esquemas. Los acuerdos signados con el FMI 12 durante el 2002 y subsiguientes, reiteraron las recetas e incluso redoblaron la apuesta en su afán privatizador. promoviendo “esfuerzos destinados a permitir la participación del sector privado en actividades anteriormente reservadas al sector público” incluyendo marcos más permisivos para áreas como electricidad, telecomunicaciones, agua y saneamientos, vías férreas, etc


Zonas francas, secreto bancario, entrega de recursos básicos, atracción de todo tipo de capitales foráneos, concentración del ingreso, contracción de la demanda e impunidad financiera continuarían signando la evolución del país. Los grupos de poder y el espectro político afín apostaron al “Menemismo tardío”. Un puñado de “malos orientales y peores americanos” continuaron siendo privilegiados.





9.2. EL CONTINUISMO PROGRESISTA.


La conducción económica del Encuentro Progresista desde marzo del 2005, más allá de matices tendientes a maquillar los efectos más impopulares del modelo, reafirmó la continuidad de las principales líneas estratégicas emanadas del FMI, el Banco Mundial y el BID.


El rumbo adoptado fue disipando dudas y se instituyó el “más de lo mismo”.


La deuda externa se privilegió por sobre la deuda social. La exigencia de superávit fiscal “primarios” (antes del servicios de la deuda) implicó la continuidad en la contención de gastos afectados al área social La recuperación del poder de compra de los salarios fue condicionada al futuro aumento de la producción, y con porcentajes menores garantizando la mayor explotación de los trabajadores.


La apertura indiscriminada a todo tipo de capitales extranjeros marcó la afinidad con el Consenso de Washington. La confirmación de la vigencia de las AFAPS13, el Tratado de inversiones con Estados Unidos, la reprivatización corregida y aumentada de PLUNA14, el Banco Comercial, Hotel Carrasco, dieron el tono a la melodía del continuismo..


La reforma impositiva consolidó un esquema de recaudación, que castiga esencialmente a los asalariados y al consumo, beneficiando a los grandes patrimonios improductivos, los grandes latifundios, los grandes capitales y la especulación financiera.


9.3 LA TABLITA MONETARIA.


Las políticas monetarias y cambiarias privilegiaron la reconstitución de “Uruguay plaza financiera”. La obstinada reiteración de medidas tendientes a retrasar el tipo de cambio profundizando la apertura comercial confirmaron la preeminencia de grandes importadores. 15


La instrumentación vigente desde mediados de 2005, otorgó prioridad a las herramientas financieras. como factor de control de la evolución del tipo de cambio. La emisión de deuda pública con tasas de interés atractiva en pesos y expectativas de dólar “barato” provocó transferencias desde el dólar al peso.


La dinámica especulativa sustentó el descenso de la cotización del dólar, al aumentar la oferta y disminuir su demanda..La “tablita” del nuevo milenio tuvo rostro monetario.









TABLA Nº9

EVOLUCION DE LA COTIZACIÓN DEL DÓLAR.

Años

Cotización del dólar

2001

14,8

2002

27,3

2003

29,4

2004

26,4

2005

24,2

2006

24,4

2007

21,6

2008

24,7











Fuente: BCU. Unidad de medida: pesos por dólar. Tipo vendedor en mercado interbancario al cierre de diciembre de cada año. Para 2008 , valores estimados.


Paralelamente el promedio de la evolución de los precios locales desde 2004, oscilaban entre el 5% y el 9% anual. Los precios internos medidos en dólares crecieron fuertemente como consecuencia de la dispar evolución de la cotización del dólar en relación al índice de precios al consumo.


Los inversores que transformaron dólares en pesos obtuvieron importantes ganancias de corto plazo contabilizadas en dólares. Las políticas monetarias del Banco Central garantizaban la rentabilidad.. Uno de los resultados fue el aumento de la deuda en pesos. del Estado La calesita especulativa fue avalada nuevamente por la conducción económica.


El crédito continuó financiando esencialmente especulación y consumo. El secreto bancario, las tasas de interés incontroladas contribuyeron al proceso.


Deudas y elevadas tasas de interés real amenazan reducir drásticamente la futura demanda interna. El consumo anticipado mediante créditos sacrifica el futuro poder de compra al igual que en las viejas “tablitas”. La variante consistió en que buena parte de las entidades prestamistas no son formalmente Bancos, aunque posiblemente giren en la órbita de grandes instituciones financieras. Además la garantía para los acreedores son generalmente, los ingresos por salarios y pasividades.


El contexto internacional y regional permitió incorporar al esquema de reproducción económica el ingreso de capitales vinculados esencialmente a las cadenas forestal y la soja como estandartes de un supuesto “Uruguay productivo”..


La venta de recursos naturales y empresas a capitales fundamentalmente brasileros elevó provisoriamente el ingreso de divisas y la demanda interna. La invasión de mercancías importadas ha incentivado el comercio y los servicios conexos. La producción en las zonas francas, infla los indicadores que miden el producto.


El retraso cambiario en Brasil y el crecimiento de Argentina agregaron dinamismo a la economía local mediante ingresos por turismo, ventas fronterizas, exportaciones a la región. El ciclo de expansión desde el 2004 al 2008, redobló el optimismo de los grandes beneficiarios del patrón de acumulación vigente y la claque de obsecuentes, aunque el promedio de los salarios reales en el 2007 se encuentra 10% por debajo de los vigentes en 1999 y el porcentaje de pobres 16 pese a los cambios de metodología de cálculo que tendieron a reducir su magnitud contable supera los existentes en el 2000.


Los motores del crecimiento económico son externos, en un contexto que cambia de signo o responden a factores de corto plazo que amenazan revertir sus efectos.


Las fuertes inversiones del exterior en mega emprendimientos en zonas francas como los de Botnia, inflaron las cifras de producción y exportaciones con un saldo futuro que será negativo para el país. Los excedentes generados fluirán en forma ampliada hacia el exterior y el impacto ambiental afectará negativamente al turismo y otras actividades incompatibles con los monocultivos forestales.


La enajenación de tierras y empresas a capitales extranjeros condiciona el futuro. El hecho que gran parte de los nuevos dueños sean empresas extranjeras determinará mayor subordinación a sus decisiones e incremento de la transferencia de excedentes hacia el exterior.


El sostenimiento de la demanda interna mediante créditos al consumo constituye un verdadero talón de Aquiles El grave endeudamiento de gran parte de la población a tasas de interés voluminosas ya comienza a contraer el consumo y los efectos se acentuarán a futuro con graves consecuencias sobre la evolución de los sectores que atienden la demanda local amén de los efectos sociales.


La apertura comercial indiscriminada y dólar barato reitera y amplía déficit del comercio de bienes con el exterior a la par que destruye producción interna.


Los saldos del balance comercial de bienes se hicieron crecientemente negativos. Los tímidos 184 millones del 2004 pasaron a 457 en el 2005, 785 en el 2006 y superaron los mil millones durante el 2007 para continuar creciendo en los meses corridos del 2008. Se reiteran los saldos en rojo como consecuencia del explosivo aumento de las importaciones.


Los síntomas similares con las tablitas precedentes no son meras coincidencias. El rumbo neoliberal puede transformar el sueño de la dependencia con equidad en otra pesadilla para el pueblo.. La historia amenaza reiterarse. Una primera fase de expansión y una segunda de deudas y contracción de la demanda que culmina en crisis.


El uso del dólar como ancla, respecto a los restantes precios de la economía merma la rentabilidad de las cadenas de producción exportadoras. Durante los últimos años las presiones de estos grupos sobre el tipo de cambio se atenuaron como consecuencia de los buenos precios internacionales. Sin embargo el nuevo contexto de crisis mundial revierte la situación y la política de tipo de cambio se hará insostenible..


La apreciación del euro y del real frente al dólar, del 2007 e inicios del 2008, atenuaron el impacto negativo de la tablita monetaria sobre las exportaciones. El nuevo escenario de debilitamiento de estas monedas frente al dólar, acentuará aún más los déficit comerciales. y de balance de pagos.


El descenso de la demanda externa y precios internacionales de carne, lana, cereales, ya es un hecho a mediados del 2008 y los complejos exportadores incrementan sus presiones sobre el dólar tornando inviable la “tablita monetaria”. La tentación de los especuladores a jugar a la elevación del tipo de cambio se acentúa.


Pese al crecimiento de la producción entre 2000-2008, la deuda pública ha continuado creciendo y los costos financieros se elevan quitando recursos a la salud, la vivienda, la educación. Sucesivas refinanciaciones y nuevos títulos de deuda para afrontar deuda han permitido “comprar tiempo” pero aumentando los intereses a pagar en el futuro..Las deudas del Estado en pesos garantizando alta rentabilidad conteniendo el valor del dólar es inviable en el largo plazo pues la acumulación de los sectores financieros retorna a la moneda extranjera.


Las nubes de crisis que desde mediados del año 2008 se podían otear en el horizonte, se instauran ya decididamente sobre el país.


9.4.REPRODUCCIÓN AMPLIADA DE LA DEPENDENCIA.

El patrón de acumulación caracterizado por la preeminencia del gran capital comercial y financiero aliado con los grandes capitales transnacionales acentuó todos los elementos que configuran el concepto de dependencia.


Se incrementó la transferencia de recursos al exterior, la subordinación a las decisiones emanadas de intereses externos y la vulnerabilidad frente a los avatares del contexto mundial.

El saldo persistentemente negativo del rubro utilidades e intereses evidencia la transferencia creciente de recursos al exterior.

Además se ha agregado la pérdida de patrimonio nacional tanto público como privado. Frigoríficos, cervecerías, arroceras pasaron a ser propiedad de capitales brasileros. La cadena forestal en manos de grandes grupos económicos europeos y estadounidenses. Supermercados con fuerte presencia de capitales franceses..Sectores de la industria química y automotriz controlados por capitales de Estados Unidos. Tierras, empresas, recursos en manos de capitales foráneos significan que decisiones locales son función de estrategias de desarrollo ajenas a las necesidades del país. El rico patrimonio de los orientales se fue vendiendo “al bajo precio de la necesidad”.


Los préstamos obtenidos para pagar deuda externa, implican condicionamientos tendientes a la continuidad de políticas económicas de subordinación con el exterior y nefastas para el pueblo.


El papel de los créditos de los grandes organismos es desnudado por el ex vicepresidente del Banco Mundial J. Stiglitz “Los créditos del FMI servirán para pagar las deudas con el FMI no para reactivar la economía. Supuestamente el crédito del FMI restaurará la confianza en la economía, pero si es así o no dependerá de las condiciones que sean impuestas. Si el FMI impone una contracción fiscal (...) la economía se debilitará y esto llevará a una nueva erosión de conflictos”. 17


Los organismos internacionales incrementaron su injerencia. El rol del Fondo Monetario continuó siendo el que describiera en su momento D. Astori. “(...) la institución continúa siendo un poderoso y eficaz instrumento de dominación de los países capitalistas maduros sobre las áreas periféricas. Dominio en el que la participación de la dimensión financiera es relevante pero que trasciende largamente a la misma, como es sabido, involucrando también a los ámbitos productivos, tecnológico y comercial” 18


La crisis internacional comienza a poner al desnudo una vez más la extrema vulnerabilidad del camino de la subordinación.


El cambio de rumbo se hace imprescindible. El esquema de funcionamiento económico al servicio de los intereses del imperio no tiene nada que ofrecer al pueblo uruguayo. El camino diseñado por Artigas y Sendic de soberanía popular, unidad latinoamericana y distribución de tierras para que los más infelices sean privilegiados se extiende en el horizonte como único posible.


1 Informe y recomendaciones del presidente del Banco Internacional de Reconstrucción y Desarrollo a los directores ejecutivos sobre la propuesta de un segundo préstamo de ajuste estructural de una suma equivalente a 140 millones de dólares a la República del Uruguay. Report 7424 UR Memorando económico sobre Uruguay,

2 Astori D. Ob cít. p 18.

3 Su diagnóstico señala que desde mediados del 70 se avanzó hacia una mayor libertad y competencia pero no se logró revertir la injerencia del Estado en la economía. Análisis y propuestas del Consejo Superior Empresarial. Montevideo.1994.

4 Como el Convenio Argentino Uruguayo Cooperación Económica (CAUCE), Protocolo Económico Comercial (PEC) entre Brasil y Uruguay, Protocolo de Integración y Cooperación Económica (PICE) entre Argentina y Brasil, Tratado de Integración Comercio y Desarrollo (TICD). entre Argentina y Brasil.

5 Tasas en pesos de 60% aunadas a un tipo de cambio que se incrementa un 10% significaron elevadísima rentabilidad. El transformar dólares en pesos se convirtió en un gran negocio de corto plazo.

6 La nueva versión incluyó cambios respecto a la precedente. Las denominadas bandas de flotación le otorgaron un relativo margen de flexibilidad a la cotización preanunciada.

7 Continuó la dolarización extrema de depósitos y créditos En 1999 el 83% del crédito de la banca privada al sector privado se realizó en moneda extranjera

8 Desde 1996 los efectos del Plan real en Brasil y el aumento de los precios medidos en dólares que significó, para el país norteño potenció su demanda de productos argentinos y uruguayos y las ventas en esa dirección atenuando parcialmente las dificultades de muchos productos para ingresar a mercados extra zona.

9 Es decir descontando el ritmo inflacionario. El descenso de los incrementos del índice de precios en diversos momentos generó el espejismo de descenso de las tasas de interés cuando en realidad los que disminuía era la tasa nominal y crecía la real.

10 681 millones de dólares en 1993, 873, 769, 939, 1001, 1042, 1066, 1082 en los años subsiguientes.

11 A las dificultades de muchos sectores para afrontar sus deudas se agregó el comportamiento de grandes deudores que aprovecharon “el río revuelto” para no pagar.

12 Acuerdo con el Fondo Monetario Internacional Montevideo, 4 de agosto de 2002 Memorandum de Políticas Económicas

13 Recursos previamente recaudados por el sector público son cobrados por el sistema privado, mientras el BPS continúa pagando las jubilaciones. Los desequilibrios fiscales son afrontados por los contribuyentes.

14 El fracaso de las privatizaciones anteriores incluyendo la asociación de PLUNA con Varig no sirvió de experiencia. La nueva asociación entregó la mayoría del paquete accionario a una empresa financiera

15 El supuesto que la evolución de los precios depende de factores exclusivamente monetarios es utilizado como argumento para reducir el gasto, deprimir salarios y subvaluar el dólar. Estos enfoques superficiales son absolutamente insuficientes para comprender la inflación en Uruguay que se relaciona con un cúmulo de factores, entre los que se destacan las deficiencias estructurales en el agro y la industria que obstaculizan la producción y la oferta, la pugna y presiones de los diferentes grupos del capital por cambiar las relaciones de distribución en su favor, las relaciones de poder en los mercados.


16 Los niveles de concentración reiteran la ampliación de desigualdades. El 20% más rico pasó de poseer el 49,6% del ingreso al 50,4%, mientras que el 20% más pobre descendió desde el 4,8% al 4,6%.

17 El Observador. 15/9/2002 C&N. Artículo Argentina se recupera..

18 Astori D. El FMI ... p 13.