Red de Economistas de Izquierda del Uruguay (REDIU)

 

Sistema Tributario y reforma: el desencanto uruguayo

 

En la última edición de "Brecha" se dedican varias notas a la reforma tributaria. El enfoque predominante en los artículos se refleja con claridad en una frase de la tapa: La reforma tributaria que comienza a aplicarse esta semana apunta a introducir mayores elementos de equidad. De su éxito dependerá buena parte del futuro progresista. La REDIU entiende que esa expresión es equivocada en dos sentidos: por un lado, un sistema tributario dual, que privilegia el capital sobre el trabajo no puede ser un camino a la equidad; por otro lado, el futuro  progresista no depende del éxito de una reforma que va en una dirección contraria a la filosofía y la concepción de justicia social de la izquierda uruguaya.  

 

   El sistema tributario uruguayo requería una verdadera reforma. En 1996 y por unanimidad, el FA presentó un proyecto con el objetivo de beneficiar los sectores populares, reafirmado luego en 1999. El 1º de julio de 2007 comenzó a aplicarse una ley de reforma tributaria: ¿recoge estos antecedentes?; ¿es progresista? El viejo reclamo, reafirmado como promesa electoral de: que pague más el que tiene más: ¿es así?

    Nos llama la atención la gran desinformación y el casi nulo debate en la izquierda sobre el tema.

   ¿Cuál es la mejor forma de defender al gobierno? En la REDIU creemos que no es “barriendo bajo la alfombra” o debatiendo en círculos cerrados mientras, para afuera, “todo va bien”. Por lo tanto, y sin pretender agotar un tema tan vasto, sigamos a Don José: con la verdad no ofendo ni temo.

  

   Tres afirmaciones centrales

 

   1.  El impuesto al patrimonio tiende a eliminarse. Notoriamente, es el tributo más directo: grava la riqueza acumulada, y es básico para concretar la promesa de siempre: los que tienen más pagan más.  Pero se elimina.

    

   2.  El Impuesto a la Renta de las Personas Físicas (IRPF) se aplica sobre los ingresos, y (en millones de dólares) su recaudación será: [1]

 

            * por rentas del capital:                                               33.

            * por ingresos del trabajo: 

- honorarios profesionales:                       39

                        - asalariados                                         220

   (venta de fuerza de trabajo)

                        - pasivos  (trabajo pasado)                     58.

                                                                                  ------------------

                                                                                   317 + 33 = Total: 350 millones US$                          

      Si comparamos con lo que pagaban con el régimen anterior, vemos que la reforma tributaria castiga a los trabajadores:

·        trabajadores activos: pagarán    85 millones más;

·        pasivos                     pagarán    45 millones más.    

   En total, los trabajadores pagarán  130 millones más.

 

   Los empresarios, en cambio, ganan con la reforma. Se eliminan: el Impuesto a la Renta de Industria y Comercio (410 millones), el Impuesto a los Activos de las Empresas Bancarias (48) e impuestos directos (25) y pasan a pagar el Impuesto a la Renta de las Actividades Empresariales (394).  

   Los empresarios van a pagar 89 millones de dólares  menos.

 

   3.  El IVA, regresivo por naturaleza en la medida que lo paga el consumidor final sin importar su ingreso, recaudará una cifra similar a la anterior.  

   El pueblo uruguayo seguirá pagando casi lo mismo por IVA, pero agravado, ya que la generalización de la tasa afecta los productos de primera necesidad, perjudicando directamente a los pobres.

 

   Primera conclusión y más importante

  

  La reforma tributaria es regresiva; esencialmente, recae sobre trabajadores y pasivos. Pagarán mucho más los trabajadores y pasivos, en tanto los capitalistas verán reducida su carga.

   En este sentido, mantiene los rasgos fundamentales de la política tributaria de los gobiernos anteriores. Es correcta entonces la afirmación del ministro Astori, de que “esta reforma tributaria es un buen negocio para los inversores” (La Diaria, 30/nov/06).

   El gobierno argumenta que esta Reforma es progresista, puesto que “paga más quien gana más” (y se refiere a que el decil de más altos ingresos pagará más). Pero esto es parcial, ya que el “decil” no diferencia y agrupa todo ingreso, y vimos que el peso mayor recae sobre los ingresos del trabajo y las pasividades. Además, notoriamente no pagan más “los que tienen más”, como lo demuestra la tendencia a eliminar el impuesto al patrimonio, con lo que actúa en contra de permanentes propuestas de justicia realizadas por el FA.

  

   Otros aspectos que agravan la injusticia

 

   1. La reforma tributaria no es igualitaria; un mismo ingreso no paga lo mismo, depende de su origen. Si un empresario recibe un ingreso de $ 35.000 paga desde cero hasta $ 4.280 según provengan de bonos de deuda pública o alquileres. Pero si la misma suma proviene del trabajo, pagará $ 4.600.

   El ejemplo, además, es útil para comprender el significado de que esta reforma sea “dual”. Los ingresos tributan diferente, según se originen en el capital o en el trabajo; y la filosofía del Ministerio de Economía es favorecer al capital.

2. Bajísimo mínimo no imponible. Se pagan impuestos a partir de un ingreso mensual líquido de $ 7.140. El proyecto anterior del FA proponía que el mínimo no imponible debía ser $ 12,500. ¿Cuánto representaría hoy?

   3. No se admiten las deducciones apropiadas. No se considera el núcleo familiar sus gastos imprescindibles; no importa el número de hijos (cuando ¡se necesitan niños para amanecer! )

   4. Las PYMES serán afectadas. Constituyen la mayoría de las empresas uruguayas, y primeros indicios y muchas entrevistas con sus titulares señalan los perjuicios que recibirán.

   5. El sistema es perverso. Contrapone los trabajadores que ganan  poco y muy poco con aquellos que por trabajar en sectores de la economía con mayores ingresos y/o capacidad organizativa y/o fuerza sindical y/o preparación personal y/o antigüedad han logrado ingresos salariales mayores, y se gravan las partidas en especie. Esta lógica se traslada también a los pasivos.

   6. Grupos “no afectados”. El gobierno argumenta que el 80% de los trabajadores, o que alrededor de 450.000 pasivos no se verán afectados (por no pagar o pagar menos). ¿Es esto es un mérito?  

  7. Traslación del impuesto. Los empresarios, además, pueden trasladar lo que pagan por impuesto; no así trabajadores y pasivos.

   8. Fondos externos. Los capitales (en forma de patrimonio o de renta) de residentes en el exterior no se gravan, lo cual da una muy mala imagen y estimula la fuga de capitales. Por contraposición, las remesas que compatriotas en el exterior envían para ayudar a sus familias, serán gravadas.

   9. Gravamen a los alquileres. Es obvio que se trasladará al inquilino. Castiga precisamente a quien no tiene recursos para comprarse una casa. Insólitamente, la reforma favorece al propietario de una casa, elimina el impuesto al patrimonio.

 

   El Ministro Astori intenta justificar la filosofía de beneficiar al capital frente al trabajo, argumentando que si se grava el capital, éste emigra o no acude a invertir en el país.

   Si hablamos de emigración, también el trabajo lo hace, y son pocas las familias uruguayas sin la tragedia de que algún familiar haya tenido que irse.

   Pero la idea de “no ahuyentemos al capital” tiene ya muchos años, y los gobiernos anteriores lo cumplieron: no hubo inversión, y hay algo más de 6.100 millones de dólares de uruguayos colocados en el exterior. Por otra parte, las decisiones de inversión son complejas; dependen de una larga serie de factores. Es demasiado simplista pensar que pequeñas variaciones en las tasas impositivas la determinan.

 

   Conclusión general

 

   Esta reforma es injusta y regresiva. Perjudica al trabajo y beneficia a los capitalistas.

   “Un sistema tributario cobra importancia porque explícita o implícitamente elige los sectores estratégicos y los grupos sociales que prioriza en su programa y con ello el estilo de desarrollo a que se apunta” [2]

   Si se acepta el postulado anterior, es claro y notorio que esta reforma no avanza hacia el Uruguay productivo con justicia social que necesita el país. Una estrategia como la del Uruguay Productivo, prioriza que los uruguayos no emigren, porque las inversiones que capta se orientan hacia las satisfacciones básicas, el trabajo y las cadenas productivas de calidad. Pero ese es el tema de fondo y aún no se aborda

 

1 Las cifras provienen de: Gustavo González y Hugo Vallarino: Reforma del sistema tributario. Impacto en la recaudación y análisis de sus efectos distributivos. Asesoría Económica Dirección General Impositiva, diciembre 2006.

2Sistema Tributario y reforma: el desencanto uruguayo. REDIU, 27/06/07, pág. 1

 

 

                                   La Gran Apuesta

La nota “La Gran Apuesta” (Gabriel Papa) busca ubicarse en el terreno de la descripción: “El pragmatismo tiñó desde un principio lo programático y la reforma tributaria emergió como una propuesta eminentemente racionalizadora y moderna que, a la vez, incorpora al sistema tributario elementos de equidad tan moderados como universalmente aceptados”

Por ese camino, señala que “el ministro Astori nombró, y mantuvo bajo su control, una comisión de perfil tan técnico como moderado para diseñar el proyecto En definitiva, su rol objetivo es describir síntomas y no analizar las causas por qué lo “pragmático” desplazó a lo “programático”.

Habría sido interesante saber por qué una persona, un ministro en este caso, sustituye formulaciones programáticas históricamente refrendadas por la coalición que ganó el gobierno de la cual es ministro. La sociedad, “la fuerza política”, la bancada fueron sustituidas por “una comisión de perfil tan técnico como moderado”.

Además de no analizar las causas de la sustitución de “lo programático” por “lo pragmático”, la nota tampoco cuestiona la agrupación por “deciles”, conjuntos que pueden contener “rentas del capital” y “rentas del trabajo”. En definitiva, no aborda cómo afecta esta Reforma Tributaria “técnica” y “moderada” al “capital” y al “trabajo”, cuya situación, peso y dinámica tejen la causalidad estructural de nuestra sociedad.

Sin encarar la historia de la sustitución, ni la causalidad profunda de esta Reforma, “La Gran Apuesta” deviene tan “técnica”, “pragmática”, “racionalizadora” “moderna”, “moderada, ”universalmente aceptada”, como aquélla.

 


 

 



[1] Las cifras provienen de: Gustavo González y Hugo Vallarino: Reforma del sistema tributario. Impacto en la recaudación y análisis de sus efectos distributivos. Asesoría Económica Dirección General Impositiva, diciembre 2006.

 

 

[2] Sistema Tributario y reforma: el desencanto uruguayo. REDIU, 27/06/07, pág. 1