REGASIFICADORA DE PUNTAS DE SAYAGO

Dilapidación escandalosa de recursos públicos


Red de Economistas de Izquierda del Uruguay

10 de julio de 2013


Es conocida la importancia asignada a los recursos energéticos hoy en el mundo, también las necesidades que las grandes empresas inversoras manifiestan sobre los límites que la escasez relativa de estos recursos significa para el crecimiento sostenido de las relaciones capitalistas. Nadie debería oponerse de antemano a una política previsora, es decir a una visión de largo plazo y a la correspondiente planeación estratégica. No obstante desde la óptica de la economía política, tal y como viene siendo preocupación de la REDIU desde sus comienzos, busca preguntarse sobre el ¿Para qué? ¿Cómo? y, fundamentalmente, ¿para quienes se plantea el proyecto de regasificadora? Temas sobre los que se ha soslayado el debate y la poca información disponible es segmentada y hasta contradictoria.


El proyecto original de la regasificadora se basaba en una sociedad con Argentina para absorber el costo y compartir el uso de la energía producida dado que supera largamente la demanda nacional. Eso no sucedió por que Argentina desechó esta alternativa. En segundo lugar, Uruguay resuelve llevar adelante el emprendimiento con el supuesto de que Argentina le iba a comprar el excedente de gas producido. Si bien Argentina no disponía de gas a mediados del 2000, los desarrollos tecnológicos y la variación de los costos de extracción cambian sustancialmente las perspectivas de Argentina como se demuestra en el documento. A lo anterior, se suma que estudios realizados sostienen que los precios del gas y del petróleo tienden a igualarse por lo cual pierde sentido económico la inversión en la regasificadora.


Si bien este trabajo se centra en la regasificadora no podemos dejar de señalar que la política energética del gobierno tiene como objetivo principal disponer de energía a bajo costo para atraer y subsidiar inversiones extranjeras directas y no apunta a la soberanía energética. Dicha afirmación se comprueba con la creciente privatización de la producción de energía. Tampoco se toca aquí, otro problema central los subsidios al capital. En efecto, los costos de generación, distribución y comercialización de energía no se reparten entre todos los usuarios por igual: el consumo eléctrico de las familias subvenciona a los grandes consumidores entre los cuales Aratiri y otros emprendimientos similares.


Con este trabajo la REDIU busca impulsar y aportar al necesario debate nacional sobre un tema esencial para el país y, si cabe, alentar a los que realmente tienen información más calificada y a las organizaciones sociales a participar del mismo.






El tema de la energía en Uruguay en la encrucijada


Las dos últimas décadas marcan un momento de cambio. El país, que venía abasteciendo su consumo eléctrico en base a energía hidroeléctrica suplementada, ocasionalmente, por centrales térmicas que funcionaban con gasoil o fuel oil, enfrenta un aumento paulatino del consumo que obliga a pensar en fuentes más económicas. En los 2000 se construyen dos gasoductos: a) el primero de grandes dimensiones que une Punta Lara con Colonia, con capacidad para 6 millones de metros cúbicos de gas por día y, b) el otro en Casablanca, Paysandú sumándose al ya existente en ese departamento. Se suponía entonces que Argentina tenía grandes reservas de gas natural convencional y que toda esa infraestructura iba a permitir transformar la generación eléctrica nacional al gas natural al mismo tiempo que habría abundancia para los hogares y la industria. La realidad hoy es que el gasoducto del Sur trabaja al 5% de su capacidad. Algo parecido ocurre con el que ya existía en Paysandú. El de Casablanca no opera y se considera que probablemente esté inutilizable.1

¿Qué sucedió? Alrededor del año 2004 se hizo patente que Argentina no sólo no tenía gas para exportar sino que ni siquiera lo tenía para cubrir su consumo interno, debió entonces importarlo de Bolivia, que a su vez tampoco tiene una oferta excedente dado que exporta la mayor parte de su producción a Brasil. Más adelante abundaremos acerca de la situación actual de Argentina al respecto.

1.- En nuestro país, entre 2000 y 2011, el consumo de energía eléctrica crece a una tasa anual promedio de 3,53%.2 Es así que la parte de generación correspondiente a energía de origen térmico fósil, o sea, gasoil y fuel oil aumenta en la medida en que disminuye la que corresponde a generación hidráulica. El costo del MWh. (mega vatio hora) producido con combustible fósil asciende a más de 160 dólares, tomando como referencia los precios del petróleo que rigen hoy. Mientras tanto el costo de la energía de origen hidráulico es considerablemente menor dado el tiempo transcurrido desde la construcción de las represas y la disponibilidad de las aguas fluviales.

2.- A partir de los primero años del nuevo siglo el petróleo experimentó un sostenido aumento de precio. Del entorno de 20 dólares el barril pasaría a estabilizarse en 2011 en los U$S 100 (para el crudo Brent, referencia para los negocios internacionales). Las causas de la quintuplicación de los precios en apenas 10 años hay que buscarlas en un fenómeno económico histórico fruto de la rapacidad intrínseca al capitalismo: la humanidad ha consumido, en poco más de 100 años, la mitad de la dotación de hidrocarburos del globo terráqueo, proceso geológico de cientos de millones de años,.


Los hidrocarburos de extracción barata se están terminando, mientras que los precios internacionales se basan en los crudos de extracción más cara. Es casi seguro que los años de petróleo crudo a precios anteriores a 2000 se terminaron para siempre. A su vez este hecho genera otros, como la búsqueda frenética por parte de las compañías petroleras tanto públicas como privadas de nuevas fuentes. En Estados Unidos y Canadá se desarrolla un proceso ya conocido, la fractura hidráulica o “fracking” que permite explotar viejos yacimientos que se consideraban agotados y otros descubiertos recientemente. Se genera así un nuevo mapa energético del planeta a partir de la disponibilidad de energéticos fósiles (petróleo y gas natural, básicamente) diferente al existente hace 15 años.

Argentina tiene, de acuerdo a esta nueva realidad, las segundas mayores reservas de gas natural “shale” o de esquistos (o sea, extraíbles mediante fracking) del planeta después de China. De acuerdo a la EIA (U.S. Energy Information Administration), dichas reservas alcanzan para cubrir las necesidades argentinas durante 500 años al ritmo actual de consumo. Suponiendo que exista una sobrevaloración de aquellas, aún siendo ésta extrema, es difícil no reconocer que dentro de pocos años Argentina dispondrá de gas natural en abundancia, quizás con costos de extracción significativos pero aún así mucho menores a los precios que rigen el mercado mundial. Sí el gobierno argentino supera los obstáculos para obtener inversiones y préstamos internacionales que se generaron por su política hostil al capital financiero internacional - tal como la reestructuración de la deuda con quitas superiores al 50% realizada en 2005 - podrá llevar adelante la explotación del recurso.



3.- REGASIFICADORA: a mediados de la década pasada se empieza a hablar de instalar una planta que llevara adelante este proceso, o sea, volver a la forma gaseosa al metano previamente licuado para permitir su transporte económico por vía marítima a grandes distancias. Al principio se conversó con Argentina para concretar el proyecto en forma conjunta. Al respecto cabe recordar y remarcar que el presidente de la República, el año pasado dijo en su audición radial:

"Pero para que toda esta variable sea posible, para que esta diversificación real que fortalece al Uruguay sea posible, es necesario que tratemos de cerrar el negocio con Argentina, por la sencilla razón de que hay un problema de escala. Para que estas cosas sean económicamente viables, tienen que tener determinada escala, ... , y nuestro país, en el primer momento y en los primeros años, está muy lejos de poder consumir la producción de una planta de esta naturaleza, que es la que asegura un costo realmente interesante". 3

A pesar de ello y ante las demoras por discrepancias con el Estado vecino el poder ejecutivo resolvió que Uruguay lo realizara con sus propios recursos.4 Se asume que si Uruguay lleva adelante el proyecto por sí mismo y Argentina, después de que este esté operativo necesita comprar gas, lo hará y se sostiene que:

Nosotros no tenemos ninguna duda de que va a estar Argentina. (…) Hay que hacer una sola cuenta nomás: hoy Argentina está importando gasoil para generar electricidad porque no tiene ni gas natural propio ni producción de gasoil propio”.5

Dicha afirmación no se compadece con los datos del potencial energético de Argentina, que puede desarrollar sus propias fuentes de energía basada en “shale”, según los datos de EIA que se presentan más adelante. La demanda argentina para el gas de la regasificadora sería, en el mejor de los casos transitoria, duraría mientras no se cumplan dos condiciones necesarias: a) la producción de gas “shale” argentino no alcance a complementar el actual déficit energético de aquel país; b) que la regasificadora esté plenamente operativa (proceso que se estima concluya en 2016). Es muy difícil estimar la duración de esta “ventana”, que podría ser inexistente o podría durar, en el mejor de los casos, unos pocos años.

Ignorando la situación descripta anteriormente el gobierno continuó el desarrollo del proyecto. Hace algunas semanas, UTE, ANCAP y Gas Sayago (empresa creada con este fin específico y que es propiedad por mitades de las anteriores) aprobaron una propuesta económica y técnica presentada por Gaz de France-Suez (multinacional de la energía) para llevar adelante la regasificadora. De acuerdo a dicha propuesta, que no es conocida públicamente salvo por declaraciones de los directores de las empresas públicas involucradas6 y del Director de Energía (Ing. Ramón Méndez). De acuerdo a lo expuesto por ellos el país pagará a GDF-SUEZ 14 millones de dólares mensuales durante 20 años por: a) la construcción de una instalación portuaria necesaria para albergar al buque regasificador; b) el arriendo de dicho buque durante ese plazo; c) los costos de operación del buque regasificador.


De acuerdo a lo afirmado por Marta Jara7, gerente de Gas Sayago, ésta empresa (o sea el erario público) se hará cargo del dragado necesario para el funcionamiento de la instalación, que insumiría 40 millones de dólares (más una cantidad no conocida de dinero anual como mantenimiento del canal así formado). Gas Sayago tendrá a su cargo, además, la construcción del gasoducto que conectará la regasificadora con el gasoducto troncal existente; otros 40 millones de dólares.


Si agregamos a esto la superestructura técnica y administrativa que insume el proyecto (no hay datos conocidos pero el monto es seguramente millonario en dólares) el total de costo por encima de los U$S 14 millones mensuales no baja de 100 millones de dólares.


El 10 de junio de este año se conoció un informe de la EIA que confirma lo que afirmábamos más arriba en el punto 3.8 El mismo pretende exponer un relevamiento completo de las existencias de petróleo y gas natural fuera de los EEUU. En particular, es interesante la parte que se refiere al gas natural y sobre todo al gas natural “shale” o de esquistos. Se conoce que esto último refiere al recurso energético fósil (puede ser gas natural solo, petróleo solo o una mezcla de ambos en proporciones variables) también conocido como “no convencional” y que necesita para su extracción de uso los procesos conocidos como “fracking”; combinación a su vez de dos técnicas: la fractura hidráulica y la perforación horizontal.


Públicas y notorias son los enormes daños ambientales que este proceso conlleva, tales como la contaminación de aguas subterráneas y hasta terremotos se han constatado a partir de su utilización en los dos lugares donde hasta ahora su uso es extensivo: EEUU y Canadá.


Desde hace años EEUU busca por todos los medios que sus empresas ocupen un primer lugar en la exploración y explotación de esos recursos a nivel global.9


En este contexto el informe de la IEA toca dos puntos de especial interés para los uruguayos.

  1. Las búsquedas que en la zona norte de nuestro país lleva adelante una empresa concesionaria Norteamericana refieren pura y exclusivamente a gas de esquistos o “shale gas”. Se destaca que dicha zona uruguaya forma parte de una cuenca denominada “Paraná” que comprende 500.000 km2 e incluye, además, a zonas en Brasil, Argentina, Paraguay.


  1. Lo más importante de este informe, en lo que refiere a la regasificadora, es la estimación acerca de la presencia en Argentina de un enorme potencial gasífero a base de esquistos. Nuestro vecino sería de acuerdo a la tabla que aportamos, el segundo reservorio de ese recurso en el planeta después de China.




La información refiere a gas “técnicamente recuperable” o sea aquel cuya extracción económica depende de varios factores, entre ellos el nivel de precios. De todas formas los órdenes de magnitud que comentaremos a continuación relativizan esta caracterización. Llama la atención que Argentina esté en segundo lugar, por encima particularmente de EEUU país, junto con Canadá, donde la técnica se está usando a escala económica. De acuerdo al consumo que informa la misma EIA de gas natural (informe anterior de abril de 2011) las reservas de Argentina alcanzarían para más de 500 años. Como la EIA es una fuente muy vinculada a la industria de la energía fósil -obviamente sesgada por los intereses de EEUU- la cifra puede ser exagerada. El informe de la EIA también cuantifica las reservas de petróleo “shale” de que dispondría la Argentina. De acuerdo a dichas estimaciones y a un consumo que ronda los 500.000 barriles diarios, dicho país tendrían petróleo para 150 años.











Debe tenerse en cuenta, además, que en mayo de 2012 el gobierno argentino re nacionalizó la principal empresa petrolera (y gasera): REPSOL-YPF. La movida fue motivada por la marcada renuencia del capital privado a invertir en exploración y explotación de nuevos recursos, lo que seguramente originó la escasez que llevara a dicho país a importar gas boliviano y a coartar las posibilidades de exportaciones significativas a Uruguay. Esto plantea una nueva realidad donde el gobierno argentino está trabajando muy activamente con inversiones propias y buscando préstamos nacionales e internacionales y asociaciones con empresas trasnacionales que tienen la experticia en el desarrollo de los combustibles fósiles no convencionales. Existen grandes probabilidades de que en pocos años tenga gas, no sólo para suplir sus necesidades internas sino para exportar a precios del mercado mundial.


La regasificadora, entonces, sólo sería necesaria y conveniente si se cumplen las siguientes condiciones: a) el país no tiene otra forma de generar energía eléctrica que instalar esta costosísima planta (otros usos del gas son problemáticos, en particular para sustituir el petróleo y sus derivados); b) no hay en la región fuentes de gas natural abundantes y a precio menor o igual que el internacional, por lo cual es imprescindible recurrir al gas natural licuado que se puede transportar en forma económica a través de los océanos. En tanto no se cumplan esas dos condiciones el negocio para el país es inconveniente.


Parecería, entonces, que la finalidad de este emprendimiento se vincula al suministro de energía barata para desarrollar el proyecto Aratirí, pero aun así no se justifica la inversión en una regasificadora.


Si la información disponible es correcta las autoridades uruguayas están a punto de cometer un carísimo error.


Las dimensiones del posible error surgen del costo de la regasificadora. En efecto, según declaraciones de diversas autoridades (el texto de la oferta económica por ahora no es público), la misma costaría 14 millones de dólares mensuales durante 20 años. Cifra ésta que los jerarcas reducen, sin especificar la tasa de descuento que utilizan, a U$S 1.125 millones. Está claro que, ya sea que regasifique 1 o 10 millones de metros cúbicos diarios, el país a través de UTE y ANCAP deberá pagar dicha suma.


El costo calculado aritméticamente serían U$S 3.360 millones. Si lo descontáramos, por ejemplo, a una tasa razonable de 5% (aquella a que Uruguay puede obtener hoy préstamos a largo plazo en dólares) daría una suma U$S 2.120 millones. Si contextualizáramos el costo mensual (de U$S 14 millones) éste equivale a la construcción de un liceo de 10.000 metros cuadrados todos los meses.


¿Qué pasaría entonces con esta costosísima instalación?


No hace falta ser experto en la materia para darse cuenta que dejaría de tener sentido. Por supuesto, existen también posibilidades de que en el territorio uruguayo se encuentren petróleo y gas natural. Por ahora el tema parece estar “verde”. Pero las posibilidades existen, y también en este caso la regasificadora sería redundante, porque dicha planta no sirve para llevar adelante el proceso inverso de licuar el gas para exportarlo a otros destinos.


Para evaluar desde el punto de vista económico el tema es imprescindible establecer la paridad de costo entre el gas natural y los derivados del petróleo que actualmente se utilizan: gasoil y fuel oil. Producir un MWh de energía eléctrica cuesta aproximadamente el doble utilizando combustibles líquidos (fuel oil o gasoil) que utilizando gas natural. Esto es basándonos en los precios actuales de los insumos en el mercado mundial y considerando la mayor eficiencia del gas natural a la hora de transformar su poder calórico en energía eléctrica.


Sucede que la infraestructura para utilizar los combustibles líquidos ya existe (refinería y oleoductos) y está ampliamente amortizada, por lo cual se puede afirmar que el costo que la misma agrega a la generación eléctrica se aproxima a cero.


En el caso del gas natural al costo del mismo a la hora de producir energía eléctrica se debe agregar el costo que impone la regasificadora (incluyendo barco regasificador, muelles y rompeolas, dragado, gasoducto de interconexión, etc.).

Existe un punto en el cual el costo de producir energía eléctrica utilizando el gas de la regasificadora (costo del gas natural más los costos de inversión) sería igual a los costos del fuel oil y el gas oil. Esta paridad entre ambas fuentes la calculamos en el entorno de los 3.000 GWh. anuales10, lo que representa aproximadamente un 15% de la capacidad de la regasificadora funcionando a pleno todo el año. Dicha producción a pesar de ser muy baja respecto a la capacidad instalada es muy superior a los 2.382 GWh de demanda nacional anual promedio de energía térmica del periodo 2009-2012. Por otra parte, la diferencia entre los precios de ambos tipos de combustibles tendería a disminuir exigiendo una producción cada vez mayor para encontrar nuevos puntos de equilibrio.

El crecimiento del consumo final energético referido a electricidad entre 2000 y 2011 promedia el 3,53%, muy parecido a la dinámica del PBI en moneda constante que informa el BCU en sus “cuentas nacionales” (3,38% promedio anual). Asumiendo que esta tasa (la de crecimiento del consumo final energético del rubro electricidad) se mantenga, tendríamos para los próximos años (incluimos 2012 como “pronóstico” ya que no disponemos de la cifra oficial)








Uruguay: Consumo Final Energético GWh

2000

6.422

2011

9.307

2001

6.410

2012*

9.636

2002

6.163

2013*

9.976

2003

5.971

2014*

10.328

2004

6.260

2015*

10.693

2005

6.474

2016*

11.070

2006

7.249

2017*

11.461

2007

7.892

2018*

11.866

2008

8.377

2019*

12.285

2009

8.571

2020*

12.718

2010

8.991


Fuente: Elaboración propia en base a datos oficiales. (*) Previsión asumiendo la tasa de crecimiento de 3,53% anual.


Desde el punto de vista de la generación de energía a nivel nacional y sin considerar el contexto regional señalemos que, también de acuerdo a las afirmaciones de jerarcas nacionales,11 el 1 de enero de 2016 entrarían en funciones molinos para generación eólica con una potencia de 1.346 MW. Estimando un rendimiento de 40% nuestros cálculos llevan una producción de energía anual de 4.700 GWh (aproximadamente). O sea, la mitad de la energía eléctrica que el país consume actualmente. Sumando a esto la generación hidroeléctrica (6.800 GWh promedio 2000-2011)12 y la que deviene de biomasa (otros 1.100 GWh anuales aproximadamente) más la generación fotovoltaica13.


Si como es previsible, la regasificadora no entra en funciones antes de 2015 o 2016 para ese entonces el panorama de la generación eléctrica será el siguiente:


Previsión de Generación Eléctrica Fuentes Renovables; GWh:


2015

2016

Eólica

3557

4716

Biomasa (UPM - MdP)

1100

1100

Hidro

6800

6800

TOTAL

11437

12616

Fuente: matriz energética en www.dne.gub.uy, declaraciones públicas de jerarcas, elaboración propia.




Previendo una generación de energía hidráulica similar al promedio histórico entre 2000 y 2011, se observa que recién en 2020 el país necesitaría generación térmica para complementar la proveniente de fuentes renovables, con la excepción de los períodos de sequía y picos de consumo en los cuales habría que recurrir a aquella. En efecto, las Energías renovables no son regulares a lo largo del año y entre años y las hidroeléctricas tienen picos de máximas y de mínimas dependiendo de la evolución climática.


El gobierno no ha brindado hasta ahora elementos suficientes para que la sociedad pueda formarse un juicio informado sobre un tema estratégico; y pese a que las autoridades niegan que la regasificadora sea parte del proyecto “Aratirí”, toda la información disponible conduce a contradecir dicha versión.


¿Qué pasa si se instala Aratiri?


Como se deduce del cuadro que se presenta a continuación a partir de 2016 la energía producida por fuentes renovables no alcanzaría a cubrir la demanda si se incorpora Aratiri. El dato del consumo de la minera proviene de la propia empresa y sería de una potencia de 200 MW equivalentes a un consumo anual de 1.760 GWh.


CONSUMO Y PRODUCCIÓN ENERGÉTICA EN GWh


Consumo

Consumo


Producción


Diferencia


sin Aratirí GWh.


con Aratirí


Renovable


PR-Con A.


2016

11.070

12.830

12.616

-214

2017

11.461

13.221

12.616

-605

2018

11.866

13.626

12.616

-1.010

2019

12.285

14.045

12.616

-1.429

2020

12.718

14.478

12.616

-1.862

Fuente: elaboración propia en base a fuentes citadas supra.




Está claro que habría que ir más allá de 2020 para que sea más conveniente utilizar gas producido por la regasificadora que utilizar los equipos térmicos actualmente existentes y/o en construcción quemando derivados líquidos de petróleo.


Esta previsión no toma en cuenta las otras fuentes de biomasa para producir electricidad (por ejemplo ALUR, los molinos arroceros que utilizan cáscara de arroz, etc.) ni la eventualidad de que la generación fotovoltaica despegue en forma significativa. De acuerdo a informaciones oficiales este despegue podría estar muy cercano.14 De hecho se informa acerca de ofertas a UTE para instalar próximamente una capacidad de 166 MW pico, equivalentes (de acuerdo a una producción firme promedio de 15%) a casi 220 GWh anuales.


La energía fotovoltaica se presenta como la opción de futuro más conveniente para producir energía eléctrica. La luz solar que recibe nuestro país es variable, con un mínimo para el sureste y un máximo para el noroeste. De todas formas estamos en un tramo medio de la comparación internacional, peor que países ubicados más cerca del Ecuador y con climas secos o desérticos y mejor que los países del norte de Europa. La caída tendencial marcada del precio de las células fotoeléctricas (que son el alma del proceso de generación fotovoltaica) hace cada vez más competitiva esta técnica en relación a las demás. El precio de los paneles solares que en 2008 pasaba de los 2 dólares el vatio pico, este año se ubica en menos de 70 centavos. Es posible preveer que va a seguir bajando. También baja continuamente el precio de los inversores, el otro componente clave de los sistemas de generación.


Desde una visión más general del tema energético la tendencia es a la limitación del uso de los combustibles fósiles exclusivamente al transporte. Y, por supuesto, en la medida en que la tendencia creciente del precio de aquellos se manifieste con mayor fuerza, también el transporte verá la transformación tecnológica para funcionar a base de energía eléctrica producida por medios renovables.


De todas formas si hubiera necesidad de mayor cantidad de energía térmica y los datos que proporciona la EIA fueran veraces, Argentina dispondrá dentro de algunos años de gas natural en abundancia y seguramente Uruguay podría adquirir el producto a precios internacionales (o tal vez inferiores).


En última instancia la fundamentación para la instalación de la regasificadora se basa, exclusivamente, en el diferencial de precios existente entre el petróleo y sus derivados y el gas natural. Al respecto, compartimos plenamente lo que afirma el economista Fernando Etchevers:


El gas natural licuado al transformarse cada vez más en un bien comercializable internacionalmente (“commodity”) su precio tenderá a asemejarse en poder calorífico al precio del petróleo. En la medida en que se transforma en un sustituto cada vez más perfecto del petróleo. Por lo tanto, si el petróleo sube de precio es esperable una tendencia al alza del gas natural más que proporcional, esto también dependerá del ritmo de crecimiento del grado de sustituibilidad en los usos que presente el gas natural con respecto al petróleo.

(…) concluimos: a largo plazo apostar al gas natural licuado es lo mismo que apostar al petróleo.15


Puesto que, de acuerdo a declaraciones oficiales, la regasificadora recién comenzaría a operar en condiciones mínimas (barco chico)16 en 2015 y en condiciones plenas en 2016 (todo ello suponiendo un cumplimiento de los plazos que suelen prolongarse para estos grandes proyectos) es previsible que en el período operativo de esta inversión el diferencial de precios se reduzca significativamente. Si eso sucediera dejaría a la regasificadora como otro costoso monumento a una pésima previsión de parte de las autoridades y el sistema político.


Para terminar debemos colocar el tema específico dentro de un contexto más amplio: la REDIU ha denunciado reiteradamente que el modelo económico que se aplica en nuestro país impulsa la concentración, extranjerización y primarización de la economía. El proyecto Aratirí, y otros de similares características (extractivos, con escasísima generación de valor y fuentes de trabajo, basados en exenciones fiscales completas o casi completas) no son más que una profundización de dicho proceso. No hay justificación, fuera de este contexto para esta mega inversión. Y es dudoso que la haya aún dentro del mismo.


La escasez relativa de energía eléctrica que enfrenta el país debido al crecimiento de la demanda provocado por el crecimiento económico de los últimos 10 años será resuelta en definitiva por las energías renovables. Un camino que gobiernos anteriores emprendieron acertadamente cuando construyeron las cuatro grandes centrales hidroeléctricas que, aún décadas después, constituyen la principal fuente de generación eléctrica nacional. Existen alternativas de corto plazo a este fenómeno: en primer lugar el ahorro (mientras se desarrollan plenamente las renovables cuya construcción está en curso). Entendemos que el país dilapida energía eléctrica. Al respecto, una política tarifaria que no castiga suficientemente los altos consumos privados, pero que sobre todo, premia con tarifa de “gran consumidor” a emprendimientos de gran porte y nulo beneficio social, como las grandes superficies comerciales y sus extendidos horarios de funcionamiento, debería ser reestructurada en forma sustancial.


En otro plano; si bien es positivo que el país tome medidas concretas para aumentar sustantivamente la generación de energía eléctrica de fuentes renovables, estamos en desacuerdo que la orientación general sea hacia la privatización de la generación eléctrica. La actual conducción ha encaminado en esa dirección el proceso mediante licitaciones en las cuales distintas empresas privadas ofrecen instalar sistemas de generación mediante contratos en los cuales UTE se compromete a comprar la energía a un determinado precio. La privatización de la producción de energía se profundizará, de esta forma a medida que la sustitución de energías renovables “antiguas” (esencialmente la hidroeléctrica) por las “nuevas” (eólica, biomasa y fotovoltaica) progrese.

De no cambiarse esta orientación es previsible que dentro de no muchos años casi toda la matriz energética del país sea privada.


Al ser la producción de energía una parte sustantiva de la generación total de valor por parte de la economía constatamos un avance en el sentido del mayor peso del capital privado nacional, pero sobre todo extranjero, en detrimento de la economía pública. Esto se contradice frontalmente con los pronunciamientos populares de 1992 y 2003.


De todo lo anterior surge que resulta muy difícil justificar la regasificadora.

¿Por qué entonces se insiste en llevar adelante el proyecto con una inusitada celeridad y contra viento y marea?


¿Por qué no esperar, antes de firmar un contrato que comprometerá al estado a pagar las enormes cifras mencionadas a que se definan todos o algunos de los asuntos planteados?








1 Disponible en: http://historico.elpais.com.uy/Suple/QuePasa/08/03/08/quepasa_334033.asp

2Estos son los últimos datos disponibles de acuerdo a la “matriz energética” que informa la Dirección Nacional de Energía.

3 http://www.uypress.net/uc_8696_1.html

4Dado lo explicitado en apartado anterior, no resulta descabellado conjeturar que el país vecino contando con la certeza de disponer de gas en abundancia sin necesidad de importarlo dentro de pocos años haya considerado inútil una inversión cuantiosa como la referida.

5 Declaraciones del Director de Energía Ing. Ramón Méndez al programa radial En Perspectiva Disponible en: http://www.espectador.com/noticias/265390/ramon-mendez-miem-inversion-en-la-regasificadora-fue-planificada-pensando-en-los-proximos-20-anos-del-pais

6 http://www.espectador.com/noticias/264958/casaravilla-y-riet-regasificadora-nos-pondra-en-unas-condiciones-de-soberania-energetica-en-las-que-no-estuvimos-nunca

7 Semanario “Voces”, entrevista publicada el 4 de julio de 2013, pg. 16 a 22.

8Véase: http://www.eia.gov/todayinenergy/detail.cfm?id=11611#

9Véase: Yohai, W. (enero, 2012): “Gas en Uruguay; los pedos del diablo”; Disponible en: http://www.resonandoenfenix.blogspot.com)

10 Este cálculo se realizó suponiendo un precio del MMBtu (millón de BTU) del gas natural de U$S 14, un precio de la tonelada de gasoil de U$S 850, una eficiencia de la central de ciclo combinado de 55% para el gas natural y de 45% para el gasoil y se tomaron las equivalencias energéticas que informa OLADE.

11Véase: http://www.elpais.com.uy/economia-y-mercado/uruguay-sera-pais-mundo-mayor.html

12Puede revisarse: http://www.dne.gub.uy/publicaciones-y-estadisticas/planificacion-y-balance/estadisticas/-/asset_publisher/CauNjzzq2yWA/content/balance-energetico-2011

13 Aquí conviene aclarar algo: las unidades de medida de potencia (watio, kilowatio, megavatio y gigawatio) expresan un “flujo”. O sea, cuando un watio (potencia) circula por un circuito durante una hora genera un watio/hora de energía. Por tanto, 1 MW de potencia generará, durante el año, 1x24 (horas) x 365 (días)=8760 MWh (megavatios hora) de energía. 1 gigavatio equivale a 1.000 megavatios, 1.000.000 kilovatios y 1.000.000.000 watios.

14Véase: http://www.elobservador.com.uy/noticia/251874/reciben-cuatro-proyectos-privados-para-instalar-granjas-fotovoltaicas/

15Disponible en: http://www.cadesyc.org/documento_notas_energeticas.pdf . El subrayado es nuestro, no está en el original.

1614 http://www.180.com.uy/articulo/33449_Como-funcionara-la-planta-regasificadoraCómo funcionará la planta regasificadora